sábado, 3 de octubre de 2020

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El poverello de Asís


                                     


Nació en Asís, a 100 Kms de Roma, en la Umbría, en una familia de comerciantes prósperos, que le auguraba una existencia cómoda y placentera. Transcurría el año1182.

Su padre, Pietro Bernardote; su madre, Donna Pica Bourlemont, de Provenza. Pietro burgués de Asís  viajaba constantemente a Francia a las ferias locales.  El afecto y el buen negocio que Bernardote llevaba en tierra de franceses, motivó el nombre del niño que encontró nacido justo al regreso de uno de sus viajes: Francesco (en español sería francesito).

En su juventud era un joven alegre, gustaba de disfrutar de la vida, la amistad y la naturaleza. Su ideales: ser un gran caballero, poder pelear y ganar en las disputas de su ciudad.

Su educación, esmerada. Poseía un alto grado de bondad y una inmensa capacidad de fascinarse ante la belleza. Nadie en Asís más elegante que él. Interviene en las guerras entre güelfos y gibelinos.  A su regreso se sume en una profunda tristeza e insatisfacción. Lee libros diversos, vidas de santos y los Evangelios. Toma conciencia de los detalles pequeños de vida. Pasea por el campo, descubre a los pobres siervos, en su miseria cotidiana, y les da bienes de la casa paterna, descubre a los leprosos, rechazados por todos…

Una tarde encuentra  a uno. Su naturaleza rechaza aquella podredumbre y hedor. Su corazón siente una transformación, y le vence la compasión. Le atiende, le besa con el beso de la paz. Lo trata como a un hermano. Sucedía en 1205. Al final de su vida, en su testamento espiritual, recuerda el encuentro.

Tres años dura el período en que se desenvuelve entre las virtudes cristianas de la fe y la caridad. Visita el sepulcro de Pedro y Pablo, en Roma. Vuelve a Asís, se detiene a orar en la pequeña ermita de San Damián. En su interior encuentra un crucifico. El joven Francisco siente una llamada: “Francisco, repara mi iglesia, que se derrumba”. Su vida se convulsiona. Su propio padre lo denuncie ante el obispo. Se despojó de sus vestimentas que entrega a su padre, totalmente desnudo, dice: “ Hasta ahora te llamé padre, pero desde ahora sólo podré decir: “Padre nuestro que estás en los cielos”.

Cura leprosos y enfermos, mendiga por las calles. Lo tienen por loco.  Pobreza, túnica de sayal ceñida con una cuerda y descalzo, vive y anuncia el evangelio. Se le unen otros. Inocencio III les da su beneplácito. Corría el año 1209, principios del siglo XIII. Había nacido la Orden franciscana. Lo nombran Pater Comunitatis ‘PaCo’.

El 4 de octubre, la Iglesia Católica celebra su festividad.

 

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