lunes, 31 de agosto de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. La enredada historia de Jesús de Medinaceli

 

         


 

Agosto, 31 lunes

 

En Madrid, capital del Reino y rompeolas de las Españas como la llamó don Antonio Machado se cuecen historias, relatos, peripecias y cosas curiosas que la hacen aún más peculiar.

Desde sus orígenes se va enredando todo lo relacionado con la imagen del Cristo de Medinaceli y con su devoción. En el siglo XVII lo frailes menores capuchinos la encargan a un cordobés, Juan de Mesa, probablemente el más grande imaginero de cuantos han trabajado en Sevilla.

Los frailes la llevan a La Mamora, actual Mehía, en Marruecos, conquistada por lsa tropas españolas en 1614. Años después, la ciudad vuelve a manos musulmanas. Muley Isamil la lleva a la ciudad de Mekines. La profanan, la arrastran por las calles. Se mofan.

Dice la leyenda que un fraile trinitario ve lo sucedido e interviene ante el sultán y ofrece pagar en oro, su peso. Acceden a la venta y curiosamente la imagen pesó menos de lo que esperaban. Un escapulario de los trinitarios (indicaban que habían pagado) es su salvoconducto. En Madrid en la mediación de 1682 lo reciben con gran alborozo. Se crea la Congregación de los Esclavos de Jesús Nazareno.

En un terreno cedido por la Duquesa de Medinaceli se construye una capilla, de ahí su advocación, más conocida que la canónica. Durante los acontecimientos contra la Iglesia de los años treinta para evitar su destrucción lo lían en sábanas y lo ocultan en el sótano.

Descubierto, posteriormente, se hace cargo de la imagen la Junta de Incautación y protección del Patrimonio Artístico. Pasa por los sótanos del Misterio de Hacienda y San Francisco el Grande; después a Ginebra (Suiza) con un conjunto de obras de arte. En mayo de 1939 vuelve a Madrid a su actual lugar de veneración.

Se le conoce como el Señor de Madrid. Su devoción se extiende por toda España. En Málaga se venera en la iglesia de Santiago, primera catedral hasta que pudo celebrarse culto en la actual de la Encarnación; en Álora, en la iglesia de la Vera Cruz. El primer viernes de marzo los feligreses acuden a Él, de manera mayoritaria. Se le piden tres favores y se tiene la convicción de que les será concedido, uno.

 Cada vez que voy a Madrid y puedo me paso por su Basílica en el distrito Centro y le pido que nos conceda lo que más falta nos haga.

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