Álora (Málaga)
Agosto, 30 domingo.
Santiago,
donde la lluvia es arte. La del Monte del Gozo, la del hito penúltimo del
Camino donde el peregrino abraza al Apóstol, y el botafumeiro llena de incienso
las naves del tempo… El final, en Finisterre, y en la Costa de la Muerte y en
ese lugar donde dicen que queman las ropas para acabar con todas las impurezas…
¿Seguro?
Salamanca,
arte, saber y toros. La de Fray Luis y don Miguel de Unamuno. No quiero, dejó
escrito, un hombre que hable como un libro sino un libro que hable como un
hombre. La del Tormes que viene de Gredos y la del Lazarillo que dice el ciego
que “usaba poner cabe sí un jarrillo de vino cuando comíamos”.
Asturias,
punta verde de España. «Asturias es España y lo demás tierra reconquistada».
Ahora no está de moda estudiar a Don Pelayo, no, no. Ni a Covadonga, ni esa
tierra que se asoma a otras tierras por el Desfiladero de los Beyos y por los
puertos de Pajares y Leitariegos para bajar, a la par del Narcea, hasta Cangas
y luego… ¿Luego? Hasta el mar, el Cantábrico, con el que cantábamos en la
escuela que limitaba España por el norte. ¡Faltaría más!
Los
carreteros que salían con las primeras sombras de la noche desde las orillas
del Guadalquivir, querían que les saliese el sol por Antequera… ¿Adónde iban? A
Granada “tierra soñada por mí”; la que tiene el “agua oculta que llora”, la que
por sus ríos - Darro y Genil – decía Federico que corría “llanto y sangre”.
¿Y
si iban a Almería? Ellos no sabían que, allí, el sol pasa el invierno; que en
Jaén, está el paraíso interior pero se va por otro camino. Y, entonces verían
los olivoso alineados como presentando armas al caminante que viene de
Castilla, la Nueva. Ahora le han cambiado el apellido, donde está Argamasilla
de Alba, que dicen que era el lugar del que Cervantes no quería acordarse ¿y si
era la cárcel de la calle Sierpes?
Málaga,
cantaora, a orillas de la mar; Álora, a la que llegan las brisas del mar pero
el mar no se ve, y tiene el cielo siempre azul. Alora, conocerla para amarla;
Ronda, la de los toreros machos.
“… Y
Sevilla”.
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