Agosto, 5 miércoles
León
es una ciudad monumental. Le dio nombre a un reino; amplió horizontes y, con
Castilla, entidad a España. En ella surgieron las primeras Cortes Democráticas
de Europa en 1188, reinado de Alfonso IX… “De aquellos polvos, dice el refrán,
estos lodos”.
¿El
equipo?: San Isidoro, San Marcos, las plazas del Grano y la Mayor, el Barrio Húmedo,
el Romántico, la Casa Botines, Casas Blasonadas, iglesias, conventos, Ordoño II
que señala el camino a los que no les guste León, y el capitán que los manda,
la Catedral: Piedra y luz. Joya del Gótico español.
Azorín
la definió como la “Pulchra leonina”; don Gregorio Marañón, escribió
sobre ella bellísima palabras: “un navío petrificado que, al atravesar el
puerto de Pajares y contemplar la llanura de Castilla la Vieja – que desde allí
parece un mar apenas sin olas- surge de improviso en medio de la meseta, en la
que los accidentes que recortan el horizonte no son montañas hechas por Dios,
sino castillos y catedrales hechas por los hombres”.
La
de León viene del siglo XIII. Sobre una antigua iglesia románica - lo que desmiente
que los cristianos solo lo hacían iglesias sobre mezquitas – y el palacio de
Ordoño II que el rey donó. A veces pienso, que tanta belleza se rizó al cabo de
los siglos. Las reformas sucesivas fueron para enriquecerla, aún más. La joya
del templo, sus vidrieras.
Utilizaron cuatro clases de piedras. Piedra de Boñar, que da un aspecto blanco; piedra de Ibeas de Juarros, arenisca procedente de Burgos; Piedra de Toba, material volcánico y ligero para las bóvedas y caliza Griotte, en arbotantes y pavimentos, No es piedra de calidad. Se descompone con el paso del tiempo. Les ha creado numerosos problemas. En el siglo XIX temieron, incluso, por su destrucción. Arriesgaron. La cosa tuvo remedio.
La
luz y la esencia de la Catedral son sus vidrieras. El cristal la filtra. Es la
luz del sol; más claridad a sol naciente. Todo el recinto tiene una atmósfera
irreal. Al entrar, la vista necesariamente se desvía hacia ella. Toda la
monumentalidad de otras muestras de arte, pienso ahora en la Virgen de la
Esperanza, en la Virgen Blanca que adentraron desde el parteluz a la girola o
la sepultura de Ordoño II, único sepulcro de la catedral, pasan a un plano
donde el protagonismo es de las vidrieras.
Una
catequesis para el visitante. El Antiguo Testamento o la lección para el
peregrino – por León pasa el Camino de Santiago – o para el pueblo llano.
Adornos florales, belleza concentrada: luz, color, policromía. Allí, en su
interior, se detiene el tiempo.
Trascoro
de la Catedral
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