miércoles, 5 de agosto de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Piedra y luz. Joya del Gótico español

 


Agosto, 5 miércoles


León es una ciudad monumental. Le dio nombre a un reino; amplió horizontes y, con Castilla, entidad a España. En ella surgieron las primeras Cortes Democráticas de Europa en 1188, reinado de Alfonso IX… “De aquellos polvos, dice el refrán, estos lodos”.

¿El equipo?: San Isidoro, San Marcos, las plazas del Grano y la Mayor, el Barrio Húmedo, el Romántico, la Casa Botines, Casas Blasonadas, iglesias, conventos, Ordoño II que señala el camino a los que no les guste León, y el capitán que los manda, la Catedral: Piedra y luz. Joya del Gótico español.

Azorín la definió como la “Pulchra leonina”; don Gregorio Marañón, escribió sobre ella bellísima palabras: “un navío petrificado que, al atravesar el puerto de Pajares y contemplar la llanura de Castilla la Vieja – que desde allí parece un mar apenas sin olas- surge de improviso en medio de la meseta, en la que los accidentes que recortan el horizonte no son montañas hechas por Dios, sino castillos y catedrales hechas por los hombres”.

 


La de León viene del siglo XIII. Sobre una antigua iglesia románica - lo que desmiente que los cristianos solo lo hacían iglesias sobre mezquitas – y el palacio de Ordoño II que el rey donó. A veces pienso, que tanta belleza se rizó al cabo de los siglos. Las reformas sucesivas fueron para enriquecerla, aún más. La joya del templo, sus vidrieras.

Utilizaron cuatro clases de piedras. Piedra de Boñar, que da un aspecto blanco; piedra de Ibeas de Juarros, arenisca procedente de Burgos; Piedra de Toba, material volcánico y ligero para las bóvedas y caliza Griotte, en arbotantes y pavimentos, No es piedra de calidad. Se descompone con el paso del tiempo. Les ha creado numerosos problemas. En el siglo XIX temieron, incluso, por su destrucción. Arriesgaron. La cosa tuvo remedio.



La luz y la esencia de la Catedral son sus vidrieras. El cristal la filtra. Es la luz del sol; más claridad a sol naciente. Todo el recinto tiene una atmósfera irreal. Al entrar, la vista necesariamente se desvía hacia ella. Toda la monumentalidad de otras muestras de arte, pienso ahora en la Virgen de la Esperanza, en la Virgen Blanca que adentraron desde el parteluz a la girola o la sepultura de Ordoño II, único sepulcro de la catedral, pasan a un plano donde el protagonismo es de las vidrieras.

 


Una catequesis para el visitante. El Antiguo Testamento o la lección para el peregrino – por León pasa el Camino de Santiago – o para el pueblo llano. Adornos florales, belleza concentrada: luz, color, policromía. Allí, en su interior, se detiene el tiempo.

 

                     Trascoro de la Catedral


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