Agosto, 29 sábado
La zona conocida como el Rif, en Marruecos, abarca
una extensa comarca, entre Tánger, a orillas del Océano Atlántico hasta Saïdía,
en la provincia de Berkan, casi en la frontera con Argelia, a orillas del mar
Mediterráneo.
Tánger, con la independencia de Marruecos en 1956
del Protectorado español perdió su ‘aire” de ciudad internacional; Saïdía se ha
convertido en un foco turístico con grandes hoteles y playas de arenas finísimas.
Toda la zona del Rif es rica en mineral de hierro
de excelente calidad. Era notable la calidad de la magnetita y los hematites. Su
dos puntos de explotación, Uixan y Buxan. En las cercanías de Nador. Están
cerrados desde 1984
La magnetita tiene el 72% de hierro puro. Se emplea
en la metalurgia y en la producción de acero; la hematites proporciona un
hierro que se procesa en altos hornos y se destina, esencialmente, para la
construcción, la industria y la automoción.
España las explotó a través de la Compañía Española
de Minas del Rif. Construyó un ferrocarril de vía estrecha hasta el puerto de
Melilla. Potentes locomotoras arrastraban las tolvas de minera. Una vez en el
puerto, se cargaba el mineral a mano, para el transporte por mar; después, en bateas
por cables aéreos hasta los barcos que esperaban la carga para transportarla al
Reino Unido, Alemania y las Vascongadas.
El Rif es una zona de un paisaje muy bello y sugerente.
Verde y muy montañoso, cascadas de agua y nieves en inviernos muy duros y
aislados. Altas cumbres y valles profundos. La comunicación entre ellos, de extrema
dificultad. La vida es dura, sin apenas agricultura y sí, algo de ganadería. Eso
conlleva que la población que tiene que luchar contra demasiadas adversidades.
Su carácter, a veces indómito y rebelde, fue un constante
foco de sublevaciones contra España que mantuvo constantes guerras. Está
poblado por tribus que viven en cabilas, pequeños núcleos de población donde se
acentúa el carácter tribal.
Del período de guerras contra España, aún se recuerda
aquella canción: “En el barranco del lobo / hay una fuente que mana / sangre
de los españoles / que murieron por la Patria”.
Ceuta pertenece a la corona española desde 1580,
antes portuguesa desde 1417. Al separarse los reinos hispanos optó por seguir unida
a España; Melilla, desde 1497.
Marruecos existe desde 1956. En el 789, bajo la
dinastía de Idrisida, sin unión entre las tribus existían de modo dispar sin
una autoridad única, hasta su creación en la segunda mitad del siglo XX. (Este
párrafo es más complejo; por motivos de espacio y fuera el objeto del presente
artículo, lo obvio).
La Ciudad de Melilla, le rinde reconocimiento. F. Rafael Nuño
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