Agosto, lunes 17
La
ciudad de Málaga esa que está a la orilla del mar de Ulises que se hizo grande
(el mar) y se vino hasta las Torres de Hércules…. Esa, a pie de Gibralfaro, y
entre el Guadalhorce y la Caleta, está de fiesta. Se ha echado a la calle (como
si Málaga viviese para sus adentros). Vamos ha inaugurado su feria, su
extroversión y su manera de entender la vida porque aquí “calo no hace, pero
hace caló” que decía mi amigo Agustín Lomeña y, aquí, se trabaja lo
justo para vivir; lo otro, es ‘otra’ cosa. ¿O no?
Cuando
yo era niño ni la feria era feria ni se celebraba en estas fechas. Verán. Todo comenzaba
un poco antes. Por aquel tiempo se llamaban “los Festejos”, en terrenos de Martiricos,
entre la Rosaleda y el Puente de Armiñan, y abarcaba la primera semana de
agosto.
Las
corridas de toros, por la tarde. Las figuras de entonces Luis Miguel, Antonio Ordoñez
y el Litri. Dieron paso a El Viti, Diego Puerta y Paco Camino. Curro comenzaba,
continuó y terminó cuando él quiso. En Málaga, decían los que sabían, se lidiaban
ganaderías ‘cómodas’. Venían los toros
de Samuel Flores, de los de antes, Atanasio, Pérez Tabernero y ganaderías de Cádiz
y Sevilla. Los críticos decían que se regalaban las orejas. No sé. Antonio
Carmona Ros las retrasmitía por Radio Nacional; Pacurrón, la contaba en Sur, a
la mañana siguiente.
Lo primero que tuvieron que plantearse fue el lugar. Un nuevo lugar. Desde Martiricos deambularon por un puñado de sitios incluida la barbaridad del parque. Allí donde Camarón le pidió mil pesetas y le firmó un vale a mi amigo Alfonso Queipo de Llano Jiménez (“Todo el mundo, solía decir, recuerda mi primer apellido, pero ignora el segundo”). A lo mejor, de dije yo, una noche de reunión en mi cada con Paco Rengel, Juan “el Capitán” y Pepe Rosas, cuando el alba casi tocaba los tejados, es que hay algunos que no saben quién era Jiménez Fraud ni qué la Residencia de Estudiantes…
Ya,
al parecer se ha encontrado el sitio, para el día y para la noche; ya han
peregrinado con una caravana variopinta, casi fiesta de ‘moros y cristianos’
pero sin arcabuces y pólvora y con verdiales; ya han tenido un estilo nuevo de
un pregonero, diferente. Un señor, Juan Francisco Funes, granadino de Loja, profesor
de Educación Física de Instituto, que el año pasado casi pusieron a los pies de
los caballos entregándole el Málaga y ahora huele a que quieren echarlo a los
leones de la Primera División casi con las mismas mimbres de la temporada anterior.
Ya están los jazmines en todo su esplendor y las mujeres podrán llevar en sus manos un abanico o “algo menos que una estrella y algo más que una flor” como definió la biznaga el maestro Alcántara…
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