Agosto,
10 lunes
Un
amigo me ha envidado una nota que publica el El País. “Las mariposas
mediterráneas se mudan al país vasco en busca del clima del pasado. Centenares
de especie han cambiado sus territorios, mientras que otras suben a las
montañas en un mundo que está transformando sus paisajes.” Cuando he leído esto de que se ‘mudan’ al
país vasco o se suben a las montañas… ¿Es temporal o para siempre? No sé.
Me
las andaba leyendo a Delibes, cuando me ha entrado el mensaje. Interrumpo la
lectura. El maestro contaba su experiencia de una subida a la Laguna Negra,
allá por los Picos de Urbión. Decía, al contemplar la masa boscosa, que la
repoblación forestal es una de las cosas realmente serias que se han hecho en
el país – en el diario que se edita en Madrid,
no; en el otro, en el de España limita al norte y esas cosas – en los últimos
seis lustros.
Describe
con su estilo, conciso, preciso: “La laguna, arriba a 2.000 metros, entre
dramáticos pinos retorcidos que nacen de las grietas rocosas, es verdaderamente
fascinante”. ¿Se puede decir más, en menos?
Contrasto
la información del periódico con el mensaje de Delibes. Alucino de entrada. Yo
tenía entendido que las mariposas son una parte, la final de la metamorfosis –
o sea, el cambio – que experimentan los insectos. Pasan por cuatro momentos en
su mundo de lepidóptero. A saber, huevo,
larva, crisálida y adulto. Y ya es una mariposa apta para volar.
¿Qué
camino habrán andado? Pobres mariposas, si van por el este, los pinares de la
Serranía de Cuenca, Albarracín, el Moncayo, Cebollera, Sierra de la Demanda o
los Picos de Urbión... con la calor que hace por esos pinares… ¿Y si leen a Delibes y se paran
en la Laguna Negra? ¡Qué sorpresa!
Espero
que no crucen las llanuras manchegas de mediodía para arriba. ¿Se acuerdan, por
un casual, de aquellas travesías de La Mancha en coches sin aire acondicionado
con las ventanillas abiertas? Los vehículos porque los “tiempos adelantan que
es una barbaridad” ya tienen refrigeración interior, aunque fuera esté el mismo
sol que achicharraba a don Quijote y a Sancho…
No sé
si las mariposas mediterráneas han optado en viajar por la noche. Ya no hay
trenes nocturnos con las ventanillas bajadas y por donde entraba el olor a
rastrojo cuando pasábamos por la campiña del Guadalquivir desde antes de llegar
Córdoba hasta ese muro que se llamaba Sierra Morena… Disculpen la ironía. Es
verano. Hace calor y a veces uno… pues eso.
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