lunes, 10 de agosto de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Mariposas viajeras

 



Agosto, 10 lunes


Un amigo me ha envidado una nota que publica el El País. “Las mariposas mediterráneas se mudan al país vasco en busca del clima del pasado. Centenares de especie han cambiado sus territorios, mientras que otras suben a las montañas en un mundo que está transformando sus paisajes.”  Cuando he leído esto de que se ‘mudan’ al país vasco o se suben a las montañas… ¿Es temporal o para siempre?  No sé.

Me las andaba leyendo a Delibes, cuando me ha entrado el mensaje. Interrumpo la lectura. El maestro contaba su experiencia de una subida a la Laguna Negra, allá por los Picos de Urbión. Decía, al contemplar la masa boscosa, que la repoblación forestal es una de las cosas realmente serias que se han hecho en el país – en el diario  que se edita en Madrid, no; en el otro, en el de España limita al norte y esas cosas – en los últimos seis lustros.

Describe con su estilo, conciso, preciso: “La laguna, arriba a 2.000 metros, entre dramáticos pinos retorcidos que nacen de las grietas rocosas, es verdaderamente fascinante”. ¿Se puede decir más, en menos?

Contrasto la información del periódico con el mensaje de Delibes. Alucino de entrada. Yo tenía entendido que las mariposas son una parte, la final de la metamorfosis – o sea, el cambio – que experimentan los insectos. Pasan por cuatro momentos en su mundo de lepidóptero.  A saber, huevo, larva, crisálida y adulto. Y ya es una mariposa apta para volar.

¿Qué camino habrán andado? Pobres mariposas, si van por el este, los pinares de la Serranía de Cuenca, Albarracín, el Moncayo, Cebollera, Sierra de la Demanda o los Picos de Urbión... con la calor que hace por  esos pinares… ¿Y si leen a Delibes y se paran en la Laguna Negra? ¡Qué sorpresa!

Espero que no crucen las llanuras manchegas de mediodía para arriba. ¿Se acuerdan, por un casual, de aquellas travesías de La Mancha en coches sin aire acondicionado con las ventanillas abiertas? Los vehículos porque los “tiempos adelantan que es una barbaridad” ya tienen refrigeración interior, aunque fuera esté el mismo sol que achicharraba a don Quijote y a Sancho…

No sé si las mariposas mediterráneas han optado en viajar por la noche. Ya no hay trenes nocturnos con las ventanillas bajadas y por donde entraba el olor a rastrojo cuando pasábamos por la campiña del Guadalquivir desde antes de llegar Córdoba hasta ese muro que se llamaba Sierra Morena… Disculpen la ironía. Es verano. Hace calor y a veces uno… pues eso.



 

 

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