Agosto, 25 martes
Esta mañana, muy
temprano, una foto excepcional. Mostraba en un parque - ¿Plaza de América de
Sevilla? – un vuelo de palomas de las que no tienen prisa. Las palomas de los
parques nunca tienen prisa. Sus vuelos no van mucho más allá del límite de sus
plazas; unas palmeras enhiestas y el cielo entoldado de nubes altas. ¿Preludio
de lo que ya viene de camino?
Luego, supe que
ha refrescado por la Sierra de Huelva y por las orillas del Guadalquivir. El
telediario tempranero, además de las noticias, que ya no son noticias sino
repeticiones de lo que dijeron ayer, informó que habían caído trombas de aguas
cerca de la desembocadura del Ebro y que seguía en evolución el incendio – el enésimo
del verano – otra vez, en Almería que ahora repetía.
Decía la chica
que informaba que el calor no se va del todo, pero que vienen tiempos donde
bajarán las temperaturas y refrescará de manera notable por las noches.
Dentro de nada
estarán por aquí. Cuando digo “por aquí” pienso en el levante esas depresiones
que cada otoño para el que solo faltan un puñado de días mal contados arrasarán
lo de todos los años. Volveremos a escuchar las mismas lamentaciones y las
mismas denuncias. ¿No me creen? Para ya mismito les emplazo. Verán como me
salgo con la mía.
Hay quien dirá
que es una gota fría; otros, lo llamarán DANA. Al igual este año acuñan un
nombre nuevo. Todo viene por las diferencias de
temperatura entre el agua del mar y la tierra y la gente que construye donde no
debe y otros que no limpian lo que tienen que limpiar… Lo de todos los años.
Hay una noticia sorprendente. La Estadística, la más ‘mentirosa’ de las Ciencias Exactas, dice, en este caso, que los jóvenes han sido mayoritarios en asistencia a los festejos taurinos, encierros, becerradas y esas cosas en las que la gente se juega la vida por el place de hacerlo. ¡Hay gustos! No hay nada más fructífero que prohibir algo para que la gente lleve la contraria.
Ha refrescado por
algunos sitios. Pues eso, el termómetro de mi coche, este mediodía, sobre las
dos de la tarde marcaba 35º… las lomas de Virote y el Chopo siguen traspilladas
y los pájaros, a diferencia de las palomas sevillanas, se han puesto a la buena
sombra, claro que ellos han cambiado el cielo plomizo por uno azul turquesa.
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