viernes, 14 de agosto de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Por María al Paraiso

 

                    

                           Santuario de Flores. Álora

 

Agosto, 15 sábado.


En España se celebra la Festividad de la Virgen de la Asunción. Ciudades grandes, pueblos o lugares recónditos se echan a las calles. Unos celebran la festividad religiosa; otros, la lúdica. Antiguamente, cambiaba el calendario agrícola.

España arde en fiestas y en fuego, del otro, del que quema, desde San Juan de la Peña a Niebla; muchos lugares del territorio patrio están bajo el miedo del fuego.

Andalucía, “Tierra de María Santísima”, comenzó con las celebraciones marianas allá por abril. Encinasola, con “su Virgen de Flores” cuando aún no había traspuesto la Semana Santa por las esquinas del pueblo; después, la provincia de Huelva se echó, de romerías a sus ermitas y a sus tierras.

Por Pentecostés vino el Rocío; la gente de la mar, por julio, con su Virgen del Carmen y a mitad de agosto, con la celebración de la Asunción por muchos otros sitios.

Nosotros, en Álora, mi pueblo y el tuyo porque aquí cabemos todos, veneramos a la Virgen de la Cabeza, como en Sierra Morena, a finales de abril y por la Natividad, a la Virgen de Flores. Ya ves, nos adelantamos a la del Rosario, de octubre…

Decía esta mañana, Lorenzo Orellana, en su mensaje, que la Asunción es un cántico de fe. Afirmaba que el programa de Dios va en serio y el destino del hombre no es la muerte sino la vida, “seremos llevados a la vida del Señor”.

Los hijos de Encinasola trajeron consigo la devoción a la Virgen de Flores.  En 1502, según la tradición oral la Reina Isabel les entrega una imagen de la Virgen en Sevilla. Construyen primero una ermita, sobre ella en 1590 se inician los trámites para levantar un convento franciscano adscrito a los recoletos. Las obras comienzan en 1592. Fray Diego Gómez, el primer padre Guardián; el último, fr. Antonio Estrada que entregó el convento a los desamortizadores en 1935.

El convento de Flores es una muestra de la arquitectura franciscana y de su concepción del tránsito del hombre por el mundo. El santuario de cuadrado, exento de adornos. Conciben la existencia del hombre sobre la tierra como un tránsito.

El arco toral da entrada a una segunda muestra que ya comunica con el Altar Mayor y con el Camarín, octogonal, exhuberantemente adornado con yeserías donde se recogen las advocaciones a María en el Antiguo Testamento.

 


Cripta del convento de Flores. Álora (Málaga)


Bajo él, la cripta. Allí recibían sepultura los religiosos. Curiosamente solo tienen 16 enterramientos. Las de la parte superior de los nichos enlazan con la sustentación de camarín. Por María, tras el transito por lo vida, se alcazaba la plenitud del gozo en el cielo.

 

   Camarín del Convento de Flores. Álora (Málaga)

Si has llegado al final de este artículo te habrás podido preguntar el por qué hablar de una advocación si hoy celebramos ‘otra’. Muy sencillo: por María, a su Hijo…

 

 

 

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