Agosto, 6 jueves
Arrancamos temprano desde Aguilar de Campoo. Era camino de ida y vuelta. Habría que volver, al caer la tarde, al campamento base. Tomamos una carretera de excelente piso, bien señalizada y el paisaje algo más que bello. Comunica Palencia con la Liébana por el Puerto de Piedrasluengas. Era el remonte por la vertiente sur de la Cordillera Cantábrica. Allí se le llama Montaña Palentina. Era una mañana de luz en la mediación del verano.
Cervera de Pisuerga está a la orilla del río. Tiene un románico excelente y una calle larga con soportales que lleva a la Plaza Mayor. Hay mercadillo semanal. Tienen de todo y, además, por el bullicio que había por la calle, también a casi toda la gente de la comarca.
Desde el Puerto de Piedraluengas. Al fondo los Picos de Europa
Casi a la salida, asciende la carretera. Atraviesa un bosquejo de cedros, y vegetación tan densa que lo presenta como algo impenetrable y enigmático. Cuando se corona el paisaje presenta prados recién segados, ganado pastando y yerba preparada para tenerla a mano cuando llegue la crudeza del invierno, las borrascas cargadas de lluvia, el frío riguroso y el aullido del lobo en la lejanía. Entonces las cumbres ya estarán blancas. Entre curvas y caracoleo con el río se llega al Puerto de Pidrasluengas
Vañes. Embalse de La Requejada
La
presa de La Requejada y el pantano de Aguilar remansan sus aguas en el curso
alto del río. Muchos kilómetros abajo, se entregará con la sumisión del
derrotado, porque él lleva más aguas, al Duero. Antes, habrá engullido al
Arlanza y al Carrión y a otros ríos más pequeños y habrá pasado por pueblos a
los que les da apellido o por ciudades presentes en la Historia de España:
Valladolid, Tordesillas, Simancas, Dueñas…
Peña Tremaya
Arriba
de Tremaya está el nacimiento del río. Dicen que lo hace en la Cueva del Cobre.
Parece que no, que es más arriba, entre Peña Labra y la Sierra de Híjar, no lejos del Pico Tres Mares y tras un trecho subterráneo aflora por la oquedad de
la roca.
San Salvador de Cantamuda
Lugar de leyendas medievales. Tierra de osos y lobos. No te digo que escuches el ulular del viento en noches de ventiscas porque yo tampoco lo he hecho; cuando cae la tarde, sí te digo que refresca aunque sea verano. Viene bien algo de abrigo. Cumbres de difícil ascenso, pueblos donde la vida fue, es y tiene pinta de seguir siéndolo, dura. Eso ha conllevado despoblación. La gente se ha ido. Carecen de servicios básicos; luchan con la agrupación forzosa, pero siguen apegados a la tierra cada vez con más años sus pobladores y con más sacrificios para vivir el día a día.
Río Pisuerga por Aguilar de Campoo
Al paso por Aguilar de Campoo han represado el río. Un brazo artificial bordea el
pueblo; el otro, sigue su curso. Se reencuentran un poco más adelante. Las
campanas de San Miguel dan cada hora. En el silencio de la madrugada suenan
de una manera especial…
San Miguel.
Aguilar de Campoo
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