Mayo, 26 martes
Alguien
dirá que con la que está cayendo ya vamos bien despachados. No toco la política.
No se preocupen, me voy por Olvera que está incluso más lejos que ‘al margen’
(Por la similitud con el nombre del pueblo).
Cuando
Adolfo Suárez se presentó a una de las tantas elecciones a las que se enfrentó,
el cartel era el de su imagen. Un hombre guapo, a decir, de las mujeres de aquel
tiempo. Un analista norteamericano, esos señores que saben tanto de todo. Vamos
por saber, saben hasta dónde van a sembrar lo alhaurinos los ajos el año que
viene. Pues, también, se subió al carro y dijo que se hartaría de ganar elecciones.
Todos sabemos lo que vino después.
Cuando
Felipe González, o sea su partido, sacó a su campaña aquellos carteles de
parques con niños jugando; otros paseaban en bicicleta; las madres disfrutaban
del paisaje de un parque maravilloso donde, incluso, había pájaros que surcaba
su cielo. También supimos qué pasó.
Hace
unos años una empresa manchega hizo una propaganda de su famoso queso en
Dinamarca. Tuvieron a bien poner el paisaje de la tierra, es decir, una estepa,
molinos de viento, un hombre famélico sin una pizca de masa muscular. El compañero
rechoncho bajete y con cara de buena persona….
La
campaña, un fracaso. La pregunta vino de momento ¿qué ha podido pasar para
habernos dado de bruces en el suelo? La respuesta se la dio el pueblo danés. Un
señor tan delgado y otro tan sobrepasado que comen de lo mimo, si han llegado a
esta salida con ese producto es que lo que nos venden como que no…
¿Por
qué el señor guapo y el parque tuvieron una aceptación tan dispar? Muy fácil,
un cartel era la España real. El pueblo
esta harto de realidades; el otro, la ilusión. Necesitamos ilusionarnos con
algo. ¿Qué es un imposible? Ya se verá…
Parte
del pueblo español se ha ido hace unos días a las marismas de Guadalquivir y se
han desbordado en manifestar su devoción y su alegría. Hoy, esta mañana, cuando
algunas hermandadas inician el camino de vuelta han debido desviarse porque está
ardiendo Doñana. Dicen que puede ser provocado. Están contra el Rocío. Estos no
admiten la felicidad de los otros, ¿Qué quieres que te demos?, le preguntaron a
uno, que, a tu vecino, le vamos a dar el doble, y dijo “que me saquen un ojo”. ¿Somos
así? ¿Distintos? Un poco raros, sí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario