Iglesia Santa María
Magdalena. Estilo manuelino. Olivenza (Badajoz)
Mayo,
23 sábado
Los
españoles estamos condenados a tener una mala relación con nuestros vecinos:
Francia, Marruecos, Reino Unido o Portugal. Guerras, desencuentros,
hostilidades, fronteras sembradas de castillos…(Ayer, escrobí algo de la Raya y
de Valencia del Mombuey), así como un chino permanente en el zapato para tener
un incordio constante.
Con
Francia, mal rollo – si te peleas siempre lo haces con el vecino más cercano -.
El Rosellón y a la Cerdaña, tierras de litigio hasta la Guerra de los
Treinta Años. Por cierto, en Coliure, pequeña población del Rosellón donde
está enterrado don Antonio Machado (‘le cubre el polvo de un país vecino’),
se habla el catalán mas puro.
Por
el tratado de los Pirineos, de 1659 España cedió a Francia todas las ciudades
al norte de los Pirineos. Llivía era una villa. Se quedaba fuera de lo acordado;
sigue siendo española – según algunos, también catalana y gerundense, cuestión
de gustos – en territorio francés.
Marruecos
reivindica Ceuta y Melilla. Son dos ciudades del norte de África. Nadie lo pone
duda. Anteriores a la existencia de Marruecos, también. Ceuta, incluso un
tiempo fue portuguesa. El rey don Sebastián murió, en aquella tierra en la
batalla de Alcazarquivir.
Hace
tiempo teníamos información de Gibraltar porque de allí venía el café y el
tabaco de contrabando y porque el ministro de Asuntos Exteriores reivindicaba en
la ONU la españolidad del Peñón. Gibraltar – “Peña de Tarik” – invasor
de la Península Ibérica en el 711, está en manos inglesas desde el final de la Guerra
de Sucesión, en 1713.
España y Portugal tienen frontera común de Norte a Sur. Unas veces son los ríos Duero – decía Saramago que bajo el puente de Miranda do Douro, los peces unas veces están en España y otras en Portugal – y el Guadiana; montes – muy pocos – o con líneas convencionales. Se conoce como “la Raya”. Digo yo, que gran ocasión perdida para haber creado una unión de los Pueblos Ibéricos. Otro gallo nos cantaría en Europa.
Olivenza. (Badajoz)
Olivenza
fue castellana hasta el Tratado de Alcañices, 1297 en que se trasfiere a
Portugal por la Corona de Castilla. En 1801, en la Guerra de las Naranjas,
la ocupa España de facto y por el Tratado de Badajoz, española de
iure. De lo acorado en el Tratado de Viena no hablamos.
El
folclore – saber del pueblo – lo dice en la copla: “Las muchachas de Olivenza
/ no son como las demás / son hijas de España / y nietas de Portugal”. Un
chino, como decía antes, en el zapato.
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