Encinasola recibió el día con un cielo entoldado. A ratos,
como dice el Maestro Barbeito, veíamos a “Dios tocando el arpa de la lluvia”.
Luego, el sol jugaba al escondite. Dejaba pinceladas blancas, con pespuntes de
amor, en las flores de la jara; la Dehesa, expectante; el campo de ensueño.
A media mañana se echó a andar la romería. La Virgen de
Flores volvía a su ermita. Lo dice el fandango. Se hace realidad. “A orillas de
la Ribera / está la Virgen de Flores / patrona de Encinasola / reina de los
corazones”.
Gente y más gente por la calles. Tamboriles y flautas
dulces. Plegarias y palmas. Parada en la Fuente del Rey. Cambian de vehículo.
La precaución y la prudencia dicen que la Virgen vaya en un camión bajo toldo;
luego, la Piedra de los Valientes; luego, la ermita; luego, la noche bajo las
estrellas…
Cantos y camino. Éste romero – y otros romeros perotes
vuelven - tienen que volver - sobre sus
pasos. En el horizonte, Barrancos. Saca la blancura de su pañuelo. Se une,
desde el horizonte, a la fiesta; abajo
el Múrtiga. Viene de Fuenteheridos - ¿heridos por tu amor Virgen de Flores? –.
Andarín y serrano. Acaricia alisos por los quebrados y busca otro río entre
piedras como estrellas caídas de otro cielo.
Encinasola, lejana en la distancia, y acurrucada entre
encinas; soñada, querida, amada. A pedir de mano de Portugal, y de las tierras
de la Contienda; acogedora y hospitalaria despide al hijo que ha retornado por una horas,
aunque ya no sabe si algún día se fue…
Y destila, a solas y en silencio, la amistad de mucha gente; Cariño. Todo el mucho que le han regalado en
estas horas. Gente buena encerrada en el pañuelo del recuerdo y, un ¡hasta
luego! Ahora, ya en su rincón, esboza unas líneas, se lleva la mano al corazón,
y sabe que los romeros andan por su ermita del Flores entre margaritas y
melojos y florecillas blancas, quejigos, melojos y brezos.
Seguro que los romeros recordarán, y aun recitarán, algunos pasajes de tu pregón, querido Pepe. Puedes estar lleno de emoción, de alegría, de cariño, por tantas cosas. Un abrazo. Gracias.
ResponderEliminarGracias, muchas gracias. Un abrazo.
EliminarFue un placer tanto conocerte personalmente como escuchar tu lindo pregón. Como "marocho" os doy las gracias a todos los "perotes" que habéis tenido el detalle de visitarnos en estos días tan señalados.
ResponderEliminarCordial saludo Pepe
Han sido unos días entrañables. Gracias por tanto cariño como nos habéis dado. Un abrazo.
ResponderEliminarMagnífico pregón, Pepe. Has hecho feliz a muchos marochos.Gracias.
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