Febrero, 7 sábado
Las
sierras estaban coronadas de nieve como ahora; los ríos no llevaban tanta agua
como estos días. Los almendros, cubiertos de flores; no se había vestido, todavía
los cerezos. Hace un ramillete de años, cuando llamó la luz del alba, él ya no
estaba. “Pronto madrugó la madrugada”. Lo habían convocado para jugar el
partido donde las canastas se cuentan por estrellas y las técnicas se anotan en
las hojillas que se lleva el viento.
Era un
niño grande. Tenía más grande el alma que el cuerpo. Lo conocí, como suele
ocurrir con la gente que el destino nos pone en el camino de manera casual.
Todo fue a través de la Semana de Cultura Andaluza en el Colegio Los Llanos.
“Este año, me dijo Paco Parras, que hacía que todos hiciésemos lo que había que
hacer en cada momento, hay que traer algún jugador de Baloncesto”
Manos a
la obra. Contacto con el periódico – entonces, escribía yo para SUR. Hablo con Redactor
jefe de Deportes. Se lo digo. “No te preocupes. Hecho. Vente y hablamos con
Paco Rengel”. Esa fue la vereda por el que este hombre llegó a mi vida.
Todo
tan sencillo como el encontrarse con una persona generosa, entregada, servicial
hasta dejarse las pestañas…. De su mano vino mucha gente del deporte. De su mano compartí coche con Pablo Lasso una
noche desde Sevilla a esas horas en que en los pueblos suelen quitar las
calles, de su mano fundamos ymalaga.com el primer periódico digital de Málaga.
Con él un grupo de amigos del gastronómico fuimos a Pamplona a despedir a
Antonio Jesús López Nieto, el mejor árbitro de futbol que ha dado Málaga, a
Pamplona, o sea, al revolver de la esquina…
Pero de
su mano conocí algo más importante, mucho más. No se es ‘más’ porque se ocupen
puestos de responsabilidad en un medio de comunicación, ni se sea el
especialista de Baloncesto del Grupo Correo, o que todo el mundo diga que es
quien más conoce del tema a nivel nacional, o se emprendan nuevas etapas. No,
no. De su mano supe que fue uno de los hombres más dignos, más honestos y más
enteros que he tenido el honor de conocer.
Se nos
fue físicamente hace un ramillete de años; en el cariño y en el recuerdo sigue
tan presente como si no pasase el tiempo. Los ríos llevan más agua que aquellos
días y están con flores los almendros, con flores blancas como tu alma, Paco.
Pepe, los amigos de RAÍZ nunca se olvidan.!
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