martes, 24 de febrero de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El paisaje un estado de alma

 




Febrero, 24 martes

 

Jaime, mi amigo Jaime Díaz Rittwagen (Málaga, 1941), conserva en su segundo apellido el de sus antepasados prusianos. Llegaron a la ciudad hace camino de tres siglos (1786) como comerciantes atraídos por el vino moscatel que popularizó Catalina la Grande de Rusia.

Más de doscientos años después, el apellido sigue vivo en la ciudad de la mano de este pintor autodidacta. Empezó a trabajar en la tienda de muebles de su padre. “Era bueno dibujando, me dijo en una ocasión, porque a Jaime lo conozco desde hace casi cincuenta años, y poco a poco me fui centrando en la pintura, con mi particular estilo que algunos llaman naïf pero, que a mí, me gusta calificar, de primitivo contemporáneo”.

Esta mañana por esos avatares de la vida, los dos sin ponernos de acuerdo, hemos deambulado por casi los mismos sitios, pero con la hora cambiada.

Jaime envió una foto. La que encabeza este artículo. “Hola, viniendo caminando por el parque de Málaga, veo este contraste de verdes. De paso envío esta foto. ¡Lo que hace la lluvia! Tierra agradecida…”

 

                                              


Un poco más adelante la foto es calle san Juan entre sombras mientras gallarea la torre de su iglesia. Y escribe: “Calle y la torre de San Juan, a las doce con campanas que me suenan a mi niñez; …Muchos recuerdos amontonados. Es Cuaresma, y la iglesia, dentro preciosa”.

Jaime que vive donde las sirenas se entrenan cada día para su concurso vespertino de carreras, mano a mano, con los delfines y ve como entran y salen los veleros por lo a bocana del puerto y abre, cada día, de par en par sus ventanas,  para que entre a su casa la brisa y, algunas, como hoy, va y se sale y nos hace partícipes de la Gracia de Dios.

Yo, le he contestado, el “paisaje es un estado de alma, Jaime, lo decía nuestro Manolo”: y él que ha pintado más de dos mil cuadros con su particular visión de paisajes urbanos de toda Europa y la provincia, esta que está al sur, al sur del Sur, por donde el mar de Ulises se vuelve celeste y plata, además de regalar estilo naïf, esta mañana, se echa a la calle y nos regala un pedazo de cómo su alma de niño grande y su corazón de amigo ve esta “Ciudad del Paraíso”. Gracias, amigo.

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