miércoles, 11 de febrero de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Don Camilo

 


Febrero, 11 miércoles


Hurgo entre los libros que llevan mucho tiempo en el anaquel. Me encuentro con Don Camilo, de Giovanni Guareschi. Dicho así, no deja de ser un libro como cualquier otro. Vivimos días de crispación y desencuentro. Pienso que, hoy, vendría bien algo de humor.  

Este Don Camilo, es una edición de 1968. Tiene pastas gruesas, de calidad, un papel decentemente aceptable, y una letra ahora, por mor de la merma de vista, sería motivo para no adquirirlo o sea, la letra es pequeña.

Me ha dado satisfacción encontrarme con un ‘viejo’ conocido. En aquel tiempo me hizo reír mucho. Cuando Don Camilo vino a mis manos, yo era un muchacho. Ha pasado el tiempo. Todo es diferente, pero la lozanía de los personajes hace que aflore, otra vez, la sonrisa.

Transcurre entre la llanura del Po - el único río decente, en palabras de Guareschi, de Italia - y los Apeninos. Dice casi al comienzo de su obra que allí “el cielo es a menudo de un hermoso color azul, como por doquiera en Italia, salvo en la estación menos buena, en la que se levantan espesísimas nieblas”.

Los protagonistas: son el Cristo del altar, Don Camilo y Pepone. Don Camilo es el cura del pueblo, orondo y robusto. No tiene pelos en la lengua y,  a pesar de sus años, a veces, es ingenuo como un niño; Pepone, el alcalde, alterna su faenas en el taller de automóviles con la militancia política en el Partido Comunista.

Pepone se acompaña de su “cuadrilla”; Don Camilo, del Cristo del altar. Lo frena, le reprende, le aconseja, le marca muchos caminos. Cada vez que don Camilo hace alguna fechoría a Pepone procura evitar al Cristo. Pasa rápido camino de la sacristía…

- Don Camilo, le dice el Cristo, llevas mucha prisa hoy no será que…

- Veras, responde don Camilo, es que me ha montado un mitin en la plaza durante la misa…

- Y tú, has cerrado la puerta del campanario por dentro para que no puedan subir y has llevado a cabo un repique de campanas…

- Señor, es que si…

- Si don Camilo, como si yo no lo supiese todo.

 Pepone se ve, en ocasiones, en el dilema de hacer caso a las directrices del partido o de seguir el sentido común. La obra, deliciosa, deja palpable que, a pesar de las ideologías, la amistad siempre está entre ambos.

Tiene Don Camilo parte de autobiografía, de Guarechi. Vivió enfrentado al Partido Comunista y fue encarcelado por la Democracia Cristiana a la que apoyó. Humorista, hombre de finísimo humor, murió con sesenta años de un ataque al corazón.


 




 


 

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