martes, 10 de febrero de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de hoy. Gonzalo de Berceo

 



            San Millán de la Cogolla. Rioja Alta

 

Febrero, 10 martes


Berceo es un pequeño pueblo de poco más de cien habitantes de la Rioja Alta. Se ubica en el Valle del río Cárdenas, entre Nájera y Ezcaray, cerca de las estribaciones de la Sierra de la Demanda y próximo a los Monasterios de Suso y Yugo, hoy conocidos por San Millán de la Cogolla.

De no ser porque en su suelo – del que tomó el nombre – nació a finales del siglo XII, en 1196, y vivió durante el XIII, hasta 1264, uno de los primeros poetas de la Lengua Castellana, Gonzalo de Berceo, el representante más notorio del mester de Clerecía, hoy sería uno de tantos pueblos desconocidos y dispersos en las tierras de España.

La primera vez que fui por aquellas tierras era verano. Iba acompañado de mi entrañable amigo, Fernando Espíldora. Las ventanas estaban ahítas de geranios rojos; los viñedos en todo su esplendor, los trigos verdes. El clima, más benigno que en el nuestro, lo permite…

Nosotros buscábamos el mejor vino de La Rioja Alta. “Vayan ustedes, nos dijeron, a Haro, Elciego o Cenicero. Y fuimos. Luego anduvimos, también, tras las raíces de la Lengua -que tampoco está reñido- en que están esas palabras tan únicas como “amor”, “madre”, “paz…” encontramos la joya en la Biblioteca de San Millán. Allí, además, de muchas más cosas también supimos de las primeras palabras del Eusquera, que ya se hablaba en La Rioja y de eso que dice Fernando   García de Cortázar que los españoles no estamos tan lejos de los vascos. Ya ven ¡y los hay empeñados en llevar la contraria.!

En otra ocasión, en compañía de un amigo al que yo quiero mucho, en la plaza mayor de Logroño delante de lo que ahora es la catedral para contrarrestar la preponderancia histórica de Santo Domingo de la Calzada y Calahorra, entramos en una librería. Él me regaló la obra cumbre de Gonzalo de Berceo: Los milagros de Nuestra Señora. Ed. de la Real Academia Española.

La última vez, una mañana soleada de primavera. El campo estaba en todo su esplendor, precioso, como lo había visto Gonzalo en sus días de monje.  Un grupo de amigos anduvimos media España compartiendo compañía y momentos muy agradables.

La obra de Berceo, escrita en San Millán, es hagiográfica, o sea de vidas de santos o relacionados con la Virgen. En la introducción de los Milagros de Nuestra Señora, dice:

“Yo, maestro  Gonçalvo     de Verceo nomnado, / yendo en romeria   caecí en un prado, / verde en bien sencido,  de flores bien poblado, /logar cobdiciaduero  pora  omne cansado.”

No hay comentarios:

Publicar un comentario