San Millán de la Cogolla. Rioja Alta
Febrero, 10 martes
Berceo
es un pequeño pueblo de poco más de cien habitantes de la Rioja Alta. Se ubica
en el Valle del río Cárdenas, entre Nájera y Ezcaray, cerca de las estribaciones
de la Sierra de la Demanda y próximo a los Monasterios de Suso y Yugo, hoy
conocidos por San Millán de la Cogolla.
De no
ser porque en su suelo – del que tomó el nombre – nació a finales del siglo
XII, en 1196, y vivió durante el XIII, hasta 1264, uno de los primeros poetas de
la Lengua Castellana, Gonzalo de Berceo, el representante más notorio del
mester de Clerecía, hoy sería uno de tantos pueblos desconocidos y dispersos
en las tierras de España.
La
primera vez que fui por aquellas tierras era verano. Iba acompañado de mi
entrañable amigo, Fernando Espíldora. Las ventanas estaban ahítas de geranios
rojos; los viñedos en todo su esplendor, los trigos verdes. El clima, más
benigno que en el nuestro, lo permite…
Nosotros
buscábamos el mejor vino de La Rioja Alta. “Vayan ustedes, nos dijeron, a Haro,
Elciego o Cenicero. Y fuimos. Luego anduvimos, también, tras las raíces de la Lengua
-que tampoco está reñido- en que están esas palabras tan únicas como “amor”, “madre”,
“paz…” encontramos la joya en la Biblioteca de San Millán. Allí, además, de muchas
más cosas también supimos de las primeras palabras del Eusquera, que ya se
hablaba en La Rioja y de eso que dice Fernando
García de Cortázar que los
españoles no estamos tan lejos de los vascos. Ya ven ¡y los hay empeñados en llevar
la contraria.!
En otra
ocasión, en compañía de un amigo al que yo quiero mucho, en la plaza mayor de
Logroño delante de lo que ahora es la catedral para contrarrestar la preponderancia
histórica de Santo Domingo de la Calzada y Calahorra, entramos en una librería.
Él me regaló la obra cumbre de Gonzalo de Berceo: Los milagros de Nuestra
Señora. Ed. de la Real Academia Española.
La última
vez, una mañana soleada de primavera. El campo estaba en todo su esplendor,
precioso, como lo había visto Gonzalo en sus días de monje. Un grupo de amigos anduvimos media España
compartiendo compañía y momentos muy agradables.
La obra
de Berceo, escrita en San Millán, es hagiográfica, o sea de vidas de santos o relacionados
con la Virgen. En la introducción de los Milagros de Nuestra Señora, dice:
“Yo,
maestro Gonçalvo de Verceo nomnado, / yendo en romeria caecí en un prado, / verde en bien sencido, de flores bien poblado, /logar cobdiciaduero pora
omne cansado.”
No hay comentarios:
Publicar un comentario