Río Guadalete por Jerez de la Frontera (Cádiz)
Febrero, 4 miércoles
Escribir
un día como hoy no es fácil. No es cuestión de encadenar palabras, más o menos
enlazadas, y que digan algo fuera de los tópicos. Escribir, hoy, cuando la naturaleza
(el maestro Alcántara decía que la Naturaleza era una madre con muy mala leche)
nos pone en nuestro sitio… Pues eso.
Rebobino.
Una tarde, bajó Dios a echar el paseo, como todos los días, con la pareja y él
estaba escondido. Dios le preguntó que pasaba y le confesó aquello de su vergüenza
por estar desnudos, y todo eso que sabemos. En el fondo, le confirmaba que creía
que él podría ser como Dios - ¡puñetera soberbia! Y, vino, lo que vino.
Tiempo
después de aquella tromba de agua que dejó el Arca en el Monte Ararat,
decidieron hacer una torre tan alta, tan alta que el agua no pudiese llegar hasta
aquella altura. ¡Otra vez, la soberbia! Dice la Biblia que Dios los confundió,
les dio diferentes lenguas, y ya no se entendía entre ellos. (Ahora, tampoco,
perol eso es otro cantar).
Pasaron
días y noches. Cuarenta años de peregrinación por el desierto. Enfrente, la tierra
que manaba leche y miel. Dios que le dice que colpe con su vara para que brote
agua. El hombre conductor de su pueblo lo hace, pero por dos veces, por
desconfianza. Viene el castigo. No pisará la Tierra Prometida…
Ha pasado
desde entonces mucha agua por debajo de los puentes. Ahora, - esto es cíclico, también,
algunos hombres echados en manos de la ciencia decían, hace unos meses, que
tendríamos un invierno caluroso y seco…. (Que Santa Lucía les conserve la
vista); otros, han visto los cauces de arroyos y ríos más lejos de lo que están
en realidad y han avanzado y han creído que domesticarían a la Naturaleza. En
el fondo, no queremos reconocer que la Naturaleza se rige por otras leyes, a
las que nosotros les ponemos zancadillas, pero la Naturaleza no tiene la culpa.
Hay quien
va más lejos y culpa a Dios. ¿Por qué permite Dios esto? Un amigo me decía hace
unos días hablando del nombre del nuevo Hospital de Málaga, que se va a llamar
Virgen de la Esperanza, que Dios comenzaba donde el hombre no es capaz de superar
su limitación.
Ahora,
llueve y llueve. La impotencia humana queda de manifiesto. Se intenta atajar,
en la medida de lo posible, el desastre. Aparece la solidaridad. Lo mejor de
los hombres, gente anónima. Tienen muchas cosas buenas. Esta mañana, un equipo
de TV entrevistaba en Grazalema a una mujer mayor. Ella, se prestaba a ayudar a
sus vecinos; sacan agua del interior de las casas. Se despiden. La señora les
dice:
- Tened
cuidadito…
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