4 de Septiembre.- Mis amigos
han ahuecado el ala. Se las andan por la Ribera Sacra; por la Lusitania de
Viriato; por el Camero Viejo y Tierras de Castilla… Otro ha llegado a Lucena
cuando ni siquiera habían puesto las calles. Por cierto, si pasas por Puente
Genil, tráete una latita de carne de membrillo de la que se pone dura… Y luego
dicen que yo lo ando tó y que no paro. El mundo está lleno de malas lenguas. Pura
y cochina envidia…
Un partido político de nueva
implantación, pero de ideas muy viejas y casi con telarañas, bueno, alguno de
sus dirigentes, han arremetido contra el Papa. No están conformes cuando, en
unas declaraciones, ha dicho más o menos, que él fue a Estrasburgo pero no a
Francia y que si viene a Compostela, viene a Santiago pero no viene a España. O
sea, el lío servido en bandeja y ¡visto como está el patio…!
Cuacos de Yuste está al pie de
la Sierra de Tormantos, cuando ya Gredos declina suavemente desde las alturas
del Almanzor hacia occidente, o sea hacia el lugar por el que cada tarde se va
el sol camino de América. Cuacos vio crecer a don Juan de Austria que entonces
era Jeromín, y por las noches de silencio, deja que se expanda por las calles
el tañido de la campana de su reloj entre el rumor del agua de las fuentes…
En Cuacos, también pasó sus últimos días el Emperador. Había
entrado cruzando la sierra, a hombros de gente bravía. Pasó unos meses en el
castillo de Oropesa, en Jarandilla de la Vera, mientras adecentaban las
estancias y adonde se retiró para esperar a la muerte. Fue uno de los hombres
grandes en la Historia de España.
Allí en el monasterio, donde ya
no están los Jerónimos, a mitad de octubre, le entregarán en un acto presidido
por el Rey Felipe VI, el “XIV Premio Europeo, Carlos V” a Ángela Merkel, en
reconocimiento a su labor, trayectoria y ejemplaridad en aras a formar una
Europa Unida. ¡Qué reconocimiento más justo a esta señora y qué suerte ha
tenido Europa con su gestión política! Hay algún que otro mequetrefe – de los
que cobran a final de mes - que anda por ahí diciendo pamplinas. Estas cosas
son las que engrandecen aún más al homenajeado. No ofende quien quiere sino…
ResponderEliminarMaravilloso