viernes, 1 de octubre de 2021

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Pedro (4)

 

                                                        


 
       Puerto del Boyar

                                                                 (viene de 3)


 Pedro le contó que Santiago el viejo, un día lo llamó aparte, entre la puerta del cuadra de las yeguas y el pajar. Cerró la ventana. Se cercioró que nadie escuchaba la conversación y le dijo que tenía que hacer un servicio grande, muy grande.

En la Sierra, como sabes, las cosas se están poniendo cada día más duras y feas. La Guardia Civil aprieta y estrecha más y más. El cerco se cierra. El otro día mataron al ‘Pajarillo’ en la Cuesta Nueva y el anónimo de Sierra Aguas tiene a los civiles pisándoles los talones.  Se han ido a la Serranía. Han subido a las Orejas de la Mula y por la Sierra del Valle se han pasado hacia Ardales, de allí por el Pico del Grajo a la Cueva, y de la Cueva por Parchite a Alcalá, El Gastor, Zahara y Benamahoma…

Quieren que alguien que conozca bien la sierra, los pase a Ubrique y buscar el camino de Gibraltar a Ronda pero por la Sierra. Saben que el cura de Ubrique y el otro, el más joven,  el que viene a servir a la iglesia de Benamahoma, están mediando lo imposible, pero llegan hasta donde pueden…

Toma, - le entregó cincuenta duros - y se los das a Taboada. Cuando llegues a Grazalema vete hacia el Puerto del Boyar, ellos darán contigo… Te esperan en el Cerro de San Cristóbal. No preguntes a nadie, no hables con nadie, ni te vayas por los caminos que puedan verte. Por si por un mal venir te enganchan los civiles, diles que vas de parte de Santiago, el de los Lantiscares, el  amo del cortijo que está entre Alora y Antequera cerca del término de Almogía, antes de llegar a la Atalaya, que ese dinero es para comprar una punta de novillas pajunas al destete para los rastrojos, y que tú, allí, buscarás un par de hombres para que te ayuden a traerlas. Si por el contrario, te los topas a la vuelta, diles que te encontraste con una partida de gente de la Sierra, que te robaron…, y que llamen al Cuartel de Álora y allí le darán razón de quien soy yo.

                                                                            (Continúa…)

 

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