miércoles, 23 de septiembre de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Batatas de Jerusalén.

 


Septiembre, 23 miércoles


Dice el telediario que hoy, el otoño  ha llamado a las hojas del calendario. Parece un día de verano: calor de media mañana arriba. Hizo un poco de fresco de madrugada; al amanecer, porque el aire era de arriba, seco; si dentro de unos días vira a levante aparecerán, entonces las primeras gotas de rocío en las umbrías, incluso.

El Dúo Dinámico sigue cantando que el "final del verano, llegó..." ¡Qué lejos está aquel Dúo que nos llenaba de empalagamiento aquellas noches de feria, y Rafael anunciaba que se iba a salir por la noche... " 

Decía la copla: “Por la mañana el rocío / al mediodía, calor / por la noche los mosquitos / no quiero ser labrador”. Abarcaba de solo a sol. Ya se sabe quién se arrima al campo, como poco se trae polvo en los zapatos.

Los golosos dicen que es también tiempo de las mermeladas. Según qué sitio le dan otros nombres y en función de la materia prima de su composición se conocen por: carne de membrillo, compotas, jaleas, (si es de abeja, entonces, sube de categoría y se le llama ‘jalea real’, calabazate, arrope, y si me apuran pues mermelada de ciruela, higos, melocotón, albaricoque, manzana, pera… La imaginación y el arte de la repostería no tiene límites.

Es tiempo de que lleguen las lluvias.  En Cataluña, Mallorca y Levante, ya han dejado la tarjeta de visita. Decía una señora de esas que saben ‘demasiado’ y que pontifican ante el reporteo becario que aquellas son “zonas inundables”. Tiempo de tormentas, seco y caluroso…

        Ya deben estar hechos los barbechos; dentro de nada, las sementeras. Lo que no hay ya son florecillas silvestres. El campo está traspillado, agostados los pozos y no corren las cañadas. Las flores de primavera no resistieron los rigores del estío y, ahora, aguardan el ciclo de la vida para luego, y cuando corresponda vestirán de colores los campos.  

Han florecido las batatas de Jerusalén. Siempre florecen en otoño, aunque haga calor como lo hace ahora. En mi pueblo las llamamos margaritas, pero no lo son. En mi pueblo a muchas cosas les cambiamos el nombre y, luego, pasa lo que pasa. Por ejemplo, a la fiesta más grande que se celebra en la mañana de Viernes Santo se le llama Despedía y es el mayor de los reencuentros…. Menos mal que con las “margaritas” salvamos los muebles.

Tienen una belleza impactante. Hay lugares donde sus bulbos porque es una planta rematada en flor, son comestibles. Su nombre ciéntifico es Helianthus tuerosus. Su inflorescencia, una cabeza floral, amarilla de 5 a 10 cm de diámetro. En otros lugares la llaman, también, alcachofa de Jerusalén.

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