martes, 22 de septiembre de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Los Lagares

 

                           


 

Septiembre, 22 martes

 

De antemano les prevengo que el artículo de hoy va por caminos ásperos y no fáciles. No tienen las notas poéticas en las que a veces uno procura endulzar la dureza de la píldora. Las ciencias de la naturaleza tienen cosa así.

Les digo que así apuntaba el día, al amanecer, desde el otro lado de Los Lagares, cuando parece que se va el verano. En la luz del alba se observan las siluetas de El Torcal, parte del Arco Calizo de la Provincia de Málaga (Sierra Gorda y San Jorge), y en la línea de Los Lagares: La Farola, Sierra Calabaza, El Cerrao, Santopita, …

Los Lagares se extienden entre las cuencas de los ríos Guadalhorce y Guadalmedina. Pertenecen a los términos municipales de Málaga, Cártama, Pizarra, Almogía y Álora. Están surcados por numerosos arroyos, correntías, y cañadas. Por lo accidentado del terreno provocan grandes erosiones y arrastre de tierra fértil en épocas de lluvias, que suelen descargar torrencialmente, sobre todo en los meses de otoño.

Dan impresión de ser tierras de gran aridez y poca productividad. Cumbres de elevación media y valles profundos y en hondonadas, donde parece que no hay suelo fértil. En tiempos remotos estuvieron cubiertos por bosques de encinas y matorral mediterráneo, quedando un pequeño bosque de alcornoques en Santopita (Almogía).

En su composición entran materiales de tipo alpujarride. Está formada (y ahora empieza lo duro) “por una pizarra arcillosa, gris, azulada y rojiza según los diversos gres de descomposición y según los diversos óxidos metálicos que la tinturan. Con ella alterna la pizarra micácea, atravesada, a veces, por venillas de cuarzo blanco que la hacen pasar al esquisto silíceo, y entre cuyas capas viene una caliza esquistoide azulada, gris y amarillenta”. Un poco complicado para los que somos profanos ¿verdad? …

Pero la cosa que queda ahí. En el Instituto Geológico-Minero de España, en la calle Ríos Rosas (Madrid) encontré. “A veces la cantidad de carbón hacen de ella una pizarra carbonosa. El de estas rocas es un levantamiento con muchos cambios en su depresión y disecciones por el aspecto sublevante de los grunsteins, dioritas y piedras córneas que asoman en muchos parajes”. (Créanme si les digo que estaba, y sigo estando totalmente perdido)

Y dice más: “aparecen sobre sus cimas diferentes conglomerados más o menos bastos de guijarros, de cuarzo lechoso y opalino, con los destrozos de esquisto arcilloso, formando una especie de granwaka que, en ocasiones, es reemplazado por diferentes areniscas rojas, verdosas y amarillentas que ya son tan duras que se emplean como asperones y piedras de amolar, o ya tan blandas que pasan a deleznables”. ¡Con razón a la gente de Letras nos cuestan tanto las Ciencias!)

No puede faltar una pincelada de Historia. Almacari en el siglo X, queda admirado de sus colinas plantadas de viñedos e higueras.  Años después, los Reyes Católicos en Cédula dada en Sevilla, en 1502, (el mismo año que la Reina Isabel entregó la imagen de la Virgen de Flores), pretendieron proteger el cultivo de sus viñedos y consideraron a estas tierras “que para pan no son” como excelentes para el cultivo de la vid, almendros, olivos e higuerales, que sirvieron de base para la dieta invernal. (Si han llegado hasta aquí les ha sobrado generosidad y no les ha faltado valentía. Muchas gracias).


Los Lagares desde Álora. A la izq. Arroyo Jévar; en el centro río Guadalhorce (ambos muy crecidos)


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