Septiembre, 14 lunes
“Pasó
el día; pasó la romería”. Me viene a la
mente lo que decía don Hilarión en la Verbena de la Paloma del maestro Bretón: hoy “los tiempos adelantan, que es una
barbaridad”, y lo repetía, por si quedaba alguna duda. Una barbaridad, sí, don
Hilarión. Una barbaridad.
Verán,
entre esas fotos, la de en blanco y negro y las dos en color puede, mejor, sin ‘puede’,
mediar más de un siglo. La masa de gente que llena la calle es probable que
corresponda a la primera romería. Primer cuarto del siglo XX, algo así como
1922. Los soldados de la Guerra de África - ¡por Dios que cerca nos sigue
quedando África! – la organizan para dar gracias. Lo dice el refrán: “es de
bien nacidos, el ser agradecidos”.
No
me cuadran algunas cosas. Los hombres tienen chaqueta para ser verano, blusas y
gorras. En los de enfrente, a pie de calle, incluso, corbata. En Álora, esas
prendas las usaban algunos, en invierno; con la calor, sombrero de palma. Las
mujeres parece que se cubren, algunas, con un velo, prenda que se usaba para ir
a la iglesia, pero ¿para ver pasar la romería?
En
la de color, que cierra el artículo el ‘romero’ está al día. En su mano
izquierda sostiene – no se ve con nitidez en la fotografía – las bridas de la
serreta del caballo y un catavinos con el ‘néctar divino’, a media copa. En la
derecha, lo que mandan lo cánones: un teléfono móvil. ¿Lo consulta? ¿Lee un
mensaje? O, simplemente, da la posición
sin tener que usar el GPS…
Solo
una cosa no ha cambiado. Una devoción del siglo XV; una imagen del XVI y una fe
que a pesar de que hay muchas ventoleras en contra ha sorteado siglos,
problemas, contratiempos y se sostiene y se le reza y se le dice que eres el “Huerto
escondido…”
Desde
mañana cuando el gentío haya vuelto y siga la rueda de la vida, Ella espera en
su Santuario, en la cartera del perote, en el portarretratos, en la estampa del
que vive lejos, del que está enfermo, en el nido del alma donde solo cabe Ella…
“Pasó el día; pasó la romería. Ella, no.
Pd. Me informa Marisa Segura que el documento gráfico de la romería es de su tía doña Rafaela Zamudio Márquez. Ella fue madrina de Coronación de la Virgen y una grandísima benefactora. ¡Lástima que no esté fechado! Tampoco es nada raro porque no siempre se ha tenido la costumbre de ponerlo en las fotografías.
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