lunes, 14 de septiembre de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Tradición y progreso




Septiembre, 14 lunes


“Pasó el día; pasó la romería”.  Me viene a la mente lo que decía don Hilarión en la Verbena de la Paloma del maestro Bretón:  hoy “los tiempos adelantan, que es una barbaridad”, y lo repetía, por si quedaba alguna duda. Una barbaridad, sí, don Hilarión. Una barbaridad.

 

 

                              

                  Foto. Autor desconocido. Arch. Marisa Segura


Verán, entre esas fotos, la de en blanco y negro y las dos en color puede, mejor, sin ‘puede’, mediar más de un siglo. La masa de gente que llena la calle es probable que corresponda a la primera romería. Primer cuarto del siglo XX, algo así como 1922. Los soldados de la Guerra de África - ¡por Dios que cerca nos sigue quedando África! – la organizan para dar gracias. Lo dice el refrán: “es de bien nacidos, el ser agradecidos”.

No me cuadran algunas cosas. Los hombres tienen chaqueta para ser verano, blusas y gorras. En los de enfrente, a pie de calle, incluso, corbata. En Álora, esas prendas las usaban algunos, en invierno; con la calor, sombrero de palma. Las mujeres parece que se cubren, algunas, con un velo, prenda que se usaba para ir a la iglesia, pero ¿para ver pasar la romería?

En la de color, que cierra el artículo el ‘romero’ está al día. En su mano izquierda sostiene – no se ve con nitidez en la fotografía – las bridas de la serreta del caballo y un catavinos con el ‘néctar divino’, a media copa. En la derecha, lo que mandan lo cánones: un teléfono móvil. ¿Lo consulta? ¿Lee un mensaje?  O, simplemente, da la posición sin tener que usar el GPS…



Solo una cosa no ha cambiado. Una devoción del siglo XV; una imagen del XVI y una fe que a pesar de que hay muchas ventoleras en contra ha sorteado siglos, problemas, contratiempos y se sostiene y se le reza y se le dice que eres el “Huerto escondido…”

Desde mañana cuando el gentío haya vuelto y siga la rueda de la vida, Ella espera en su Santuario, en la cartera del perote, en el portarretratos, en la estampa del que vive lejos, del que está enfermo, en el nido del alma donde solo cabe Ella… “Pasó el día; pasó la romería. Ella, no.


Pd. Me informa Marisa Segura que el documento gráfico de la romería es de su tía doña Rafaela Zamudio Márquez. Ella fue madrina de Coronación de la Virgen y una grandísima benefactora. ¡Lástima que no esté fechado! Tampoco es nada raro porque no siempre se ha tenido la costumbre de ponerlo en las fotografías.


 

 

 

 

 

 

 

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