San Salvador de Cantamuda
Septiembre, 7 lunes
No sé a ustedes,
a mí de un tiempo a esta parte, me ocurre con demasiada frecuencia. Los
programas informativos de televisión, - los de radio un poco menos porque
intercalan alguna que otra cosillas - son un aluvión de malas noticias. Casi
todo es negativo.
Pienso que en
este país nuestro llamado España deben ocurrir algunas cosas que nos inviten a
vivir, o al menos, a comenzar el día, con un poco de optimismo.
Si hablan del tiempo tenemos poco menos que una tercera o cuarta glaciación – ya no sé por qué ordinal va – pero en calor. Todo es agobiante. Y van te dicen que Logroño tiene 41º, Bilbao 42º y en Sevilla poco menos que se rompen los termómetros.
Cuando yo era
niño, por aquí, por esta tierra que está al sur del Sur, se hablaba de Écija –
ahora, al menos este verano – no he escuchado hablar de ella. Decían que era la
“sartén de Andalucía” y se podía freír un huevo en la chapa del coche. A lo
mejor era una exageración y probablemente también necesitaría aceite…
Decía un programa
de radio mañanero que se ha secado (así, como suena, el río Po, en Italia)
Pienso que puede ser una bajada grande de caudal, pero tanto como “secarse”. La
foto le da verosimilitud… Recuerdo el Don Camilo de Giovanni Guareschi. ¡Qué
libro más delicioso para echar un rato de lectura y, además, esbozar un montón
de sonrisas!
Dinamitan el Danubio. Rumanía
Algo parecido
dicen del Danubio. Hablan que, a su paso por Rumanía, han dinamitado las piedras
para que suba el nivel y pueda refrigerar una central atómica que lo necesita.
Eso es muy gordo.
Como las cosas no
vienen solas en París las plagas de ratas, sí, sí, ratas, están sencillas por
la calle. En los jardines del Louvre se pasean conjuntamente con los turistas
que van al museo como si fuesen compañeros de viaje. Hace unos años, lo pude
comprobar en un restaurante en la plaza de la Madeleine. Comentamos que en
España cerrarían el establecimiento.
¿Y si en España
no estamos tan mal? Nos agobian muchas cosas. Pensamos que nuestros gobernantes
no están acertados en la solución que pretenden dar al enorme problema de
Ceuta. (Por cierto, ayer tarde, en La Rosaleda, cánticos en favor de la ciudad
hermana. Eso está fenomenal. Cantaron, también, otra cosa, el público no los
secundó; mal, inadmisible por los ‘cantores’; correctos, el resto de
espectadores).
Tenemos un país
admirable. He estado este verano por la Montaña Palentina. Gente genial,
trabajadora, luchadora cuando lo tienen casi todo en contra. Esta es la España
que hay que sacar a flote y a la de Ceuta y la que lo pasa mal; a la otra, desearle
que acierten.
Peña Labra. Cordillera Cantábrica
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