viernes, 18 de septiembre de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Otro portero

 


                                                       Don Santiago Bernabeu




Septiembre, 18 viernes.

 

Vivimos en tiempos convulsos. Mucha farsa, demasiada hipocresía. Vividores – los entiendo – y quienes los justifican. Solo abrir la tv o cualquier medio nos trae problemas de los que son de verdad y, otros, que nos los inventamos nosotros. Unos pueden tener solución; otros, a lo peor, pues como que no. Antes cuando se hablaba entre la gente (ahora parece que la gente se grita entre sí) se podía llegar a entablar un intercambio de ideas; ahora, casi imposibles.

La crispación ha subido de tono. De una nimiedad se puede llegar a hacer un mundo; de algo serio, hay quien pasa olímpicamente y la sociedad se encoge de hombros. A veces, si se profundiza hay más pus del que se piensa en la herida. En tiempos del Régimen se decía de una señora que de una camisa vieja se había hecho un sostén para toda la vida. Hoy, los vividores tienen una cohorte que aplaude.

En una parte de España hay una corriente (no sé si orquestada por alguna razón) de simpatía hacia la situación por la que atraviesa la población de Ceuta. Tengo una cosa clara. Si esto se arregla, la situación que aparezca ya no va a ser igual. Todo será distinto. Al tiempo.

Una de las cosas que se han arbitrado como solidaridad es que los jugadores de ese mundo super mercantilizado como es el fútbol salten al campo antes de comenzar los partidos con una camiseta que exprese, al menos, empatía con la población ceutí.

Hace unas noches el Real Madrid jugaba su partido de liga en Elche (qué hermosura el palmeral de Elche). Tres jugadores se pusieron, es un decir, la camiseta a medio pecho. Se ha liado la mundial. Quienes hablan de insolidaridad y quienes defienden la libertad de expresión personal… Un rosario. No lo voy a repetir.

Cuando yo era niño, el Real Madrid – que dicen que ya era ‘grande’ fue a jugar unos partidos amistosos a Brasil. Don Santiago Bernabeu, presidente; don Raimundo Saporta, el segundo de abordo. Caniglia, el entrenador.

En el comedor se origina un pequeño ‘altercado’ Juanito Alonso, portero se encara con el camarero:

- Yo quiero una tortilla de patatas.

- Lo siento, señor, el entrenador ha dado este menú y no puedo servirle otro.

- Pues yo quiero una tortilla de patatas…

Don Santiago, ve un revuelo ‘raro’. Pregunta: ¿Qué pasa en esa  mesa?

- Pues que Juanito Alonso, le dicen, quiere una tortilla de patatas y el camarero le ha contestado que no entra en el menú diseñado por el entrenador y no se lo puede servir…

Don Santiago, se dirige a Saporta.

- Pues yo quiero otro portero. Éste, mañana, en el primer avión para Madrid…

El que quiera entender que entienda.

 

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