jueves, 24 de septiembre de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Mari Carmen

 



Mari Carmen es una señora mayor, bastante mayor. Ha vivido durante setenta años en un piso de alquiler en el distrito del Retiro en Madrid. Ahora tiene 87, un cincuenta por ciento de discapacidad y una situación económica imposible para poder pagar y hacer frente al nuevo alquiler que le piden.

Hay algo peor. Es un caso de la hipocresía que de un tiempo a esta parte se ha implantado en España. Lo llaman fondos de inversión; otros, fondos buitres. Da igual el nombre. Es la usura moderna. No están conforme con lo que ganan. Quieren dinero, más dinero, rentabilidad al máximo. Le da igual la agonía de la gente.

         Esta pléyade de inversores ha entrado, a saco, en los barrios antiguos de las ciudades y bajo el pretexto de que son bloques viejos y con necesidades urgentes de reparaciones vienen con la piqueta, construyen de nuevo y, eso sí, los bolsillos abiertos, muy abiertos.  No les importa que para poder comprar el nuevo inquilino se hipoteque para los restos. Para ellos, el dolor de la gente, no existe.

         El caso de esta señora de Madrid no debe ser único en España. En este caso ha trascendido. Este tipo de noticias saltan esporádicamente en los medios y afecta a los lugares más dispares dentro de la geografía. No sabemos ¿cómo eran de larga las noches de Mari Carmen ni quien al atendía de manera asidua?

Frente a la puerta del edificio, se concentraron colectivos para intentar impedir el desahucio, mostrar su apoyo y protestar contra la situación del mercado inmobiliario en España, marcada por un acceso cada vez más difícil a la vivienda y el encarecimiento de los alquileres.

La protesta, luego, fue a otro lugar de Madrid para protestar contra la presidenta de la Comunidad. Parece que a esta señora hay colectivos que le tienen un 'especial afecto'. El problema toca a miles de personas. No pueden acceder en España a una vivienda digna como tiene que ser y como recoge nuestra Constitución. La tv ha informado que tras el paso por el hospital a la señora la recogieron unos familiares.

Todo eso tiene muchas lecturas. ¿Solo está la salida del desahucio para una mujer impedida y con 87 años? Hay poca voluntad de coger al toro por los cuernos como afirma el dicho que hay que hacer cuando hay voluntad de solucionar los problemas de verdad. ¿Lo demás? Se parece a los paños calientes y músicas celestiales.

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