martes, 27 de octubre de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Un místico en la cárcel de Toledo

 

            

En este convento del Carmen, (Toledo), hoy en ruinas, San Juan de la Cruz escribió los versos más bellos de la Literatura española


Octubre, 27 martes.


Era de noche cuando lo apresaron; era de noche cuando llegó a una celda inmunda para escribir allí los versos más luminosos y bellos de la Literatura española; era – y es muchas veces de noche – cuando su luz llega para iluminarlo todo para alagar su mano…

La cosa venía de lejos. La división entre “Descalzos y Calzados” (entre frailes iba la cosa) no solo no se solucionaba, sino que empeoraba. Por medio, los disidentes que quieren una reforma en la Orden, los descalzos; y los que prefieren continuidad, el rey Felipe II, parte de la nobleza, los capítulos celebrados en Italia y por si faltase algo… ¡Hasta la misma Roma!

Una monja con las ideas muy claras y una voluntad de hierro, Teresa, en un lado; en el otro, un hombre diminuto, dejado, bajito y con una escritura que solo los ángeles podrían mejorarla. Hoy, cuando ha pasado tiempo, está considerado como el mejor poeta lírico nuestra Literatura. ¡Y aún hay quien le niega el pan y la sal!

Optan por la decisión más drástica: apresarlo. Lo capturan. Van el superior de los Calzados de Toledo y una cuadrilla de adeptos la noche del 2 de diciembre de 1577. Hay una cosa segura, esa noche en Ávila, en la pequeña morada, junto al convento de la Encarnación, en la que vivía, hacía un frío de helar los charcos.

Lo llevan a Toledo. Lo encierran en el convento de los Calzados, cercano al puente de Alcántara, junto al río Tajo. Lo encierran en la celda ‘oficial’ del convento. En febrero, y hasta mayo, en la de castigo. Una habitación pequeña e inmunda (piénsese en una letrina con todo lo inmundo dentro). Lo azotan, le tiran el pan y una sardina al suelo. De allí se escapa aprovechando la laxitud de un nuevo carcelero, anudando las ropas y descolgándose por la tapia…

Escribe dos otras excelsas, 31 estrofas del Cantico espiritual, donde el Alma, la esposa anhela la unión con el esposo, Cristo: “ ¡Oh bosques y espesuras, /plantadas por la mano del Amado,/ oh, prado de verduras,/ de flores esmaltado,/ decid si por vosotros ha pasado!   En España por mor de la Inquisición (¡y encima, se autollamaba santa!) no se publicó hasta 1630).

El otro, la Noche oscura. No tenía papel ni lápiz. Dicen sus biógrafos que los memorizó hasta que, la compasión del carcelero le ayudó. “En una noche oscura, / con ansias en amores inflamada /¡oh dichosa ventura! /salí sin ser notada, /estando ya mi casa sosegada”.

Del convento Carmelita de los Calzados no queda nada; de las Carmelitas Descalzas donde se pudo esconder unos días, sí.

 En aquella situación, Juan de Yepes, su nombre de pila; después, san Juan de la Cruz; hoy el místico más grande que ha dado la Literatura Española. En diciembre, dentro de poco, Úbeda recordará su muerte.


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