sábado, 17 de octubre de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Luz y otra cosa

 

   


Octubre, 17 sábado

 

    La luz; la sagrada luz del Sur se ha venido a vivir, por un tiempo, a los lienzos de Jaime Rittwagen. Es la luz de cada día. La del amanecer por la mar abierta; la misma luz que se va, cada tarde, agotada por la Sierra de Mijas. Mientras tanto, eso que llamamos vida, se las anda por las calles de Málaga.

Jaime es un pintor näif. Vamos, Jaime pinta lo que todos pensamos que podríamos hacer pero que sólo los artistas tienen la capacidad de llevarlo desde la realidad al lienzo. Jaime nos enseña que tocados con la varita mágica del arte hay… muy pocos.

La obra Rittwagen es uno y dos y más momentos de la Málaga de cuando éramos niños. La vida, toda la vida de entonces, la refleja con sus pinceles primorosos, delicados, únicos. El pintor näif ve la realidad diferente a como la ven otros artistas. Ni mejor ni peor, ni idealizada ni realista. Sencillamente, diferente.

Por los cuadros de Jaime circulan coches de caballos y carruajes que llevan sacos de azúcar desde los almacenes de coloniales de Adolfo Marineto o de Guerrero de las Peñas a las tiendas de calle Compañía, Cisneros Especerías…; toneles de vino que van de las bodegas Pérez Texeira a los Quitapenas, a las Campanas, a la Casa de Guardia…

Está la bahía con veleros al sol de la tarde; los barcos se van para otros mares. Los bañistas casi tostados al sol y chaveas que juegan a ser felices, y tranvías por la Alameda que cruzan el puente y que vienen de El Palo o de Huelin. Pregonan: Cerveza Victoria, Ceregumil, hojas Palmera y Anís del Mono.

Hay quien vende castañas en la calle; hay palomas en el parque, y un nota que siempre va en bicicleta, y gatos curiosos y perros y quien pasea el niño en un carrito. En Capuchinos o en la Trinidad han dejado la tarde libre a los soldados…

Yo creía que Jaime pintaba todo esto que acabo de contarles. No, no. Hay algo más. Hace unos días me envió una lámina con un toro para una corrida de época. Hice lo que hay que hacer: enmarcarlo y colgarlo en mi casa. Gracias, amigo.

 

 

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