jueves, 8 de octubre de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Caquis

                     



    Octubre, 8 jueves                     

 

    Hace unos días me las anduve por Encinasola, Sierra de Huelva, por el sur de Badajoz, en las cercanías del pantano de Alqueva, por tierras, al otro lado de La Raya, en Mourao y en Monsaraz…

    Tuve por anfitrión a mi amigo Fermín (yo dije en una ocasión que era el cónsul honorario de Álora por aquellos lugares…) Fermín, que cambió la jubilación en Sevilla por la atención a los nietos en aquella bendita tierra, tiene un huerto en el patio de su  casa.

    El huerto le dispensa de acudir, como otros, al gimnasio. Su actividad le hace sudar los suficiente como para tenerlo en forma. El huerto es un pequeño oasis que para uno solo le viene, largo, pero para más… Pues eso se dedicarían a arreglar, en lugar del huerto, el mundo.

    Allí tiene una parte dedicada a las hortalizas, un recinto para las aves de corral, o sea gallinas y, en una manera muy útil de aprovechar el espacio. árboles frutales: perales, limoneros, granados, lima del caribe, morales, membrilleros, ciruelos, parras (por cierto, que exquisitez de uvas ¿de qué variedad son?… y un caqui.

    Esta mañana me ha enviado una foto para que pueda recrearme al ver cómo está el mozo después de las últimas lluvias caídas. Tiene la bendición de Dios. Y me imagino que los pájaros, si es que los pájaros aplauden, lo harán con todo su poder porque Dios les ha dado, primero, el regalo para ellos y, lo que les sobre, para Fermín.

    Me comenta que es una lástima que no hubiese llovido un poco antes. Es verdad. Por aquí las lluvias han venido también tarde. En el campo ya se sabe, nunca llueve a gusto de todos. La dehesa pide agua, como la piden los campos y los secanos.

    El caqui (el nombre del árbol es palosanto, aunque también se conoce por el nombre del fruto) es una baya rica en tanino, carótenos y vitaminas A y C. Es un árbol de buen porte. Madura en otoño; su hoja caduca. Es una fruta tropical, aunque se considera oriundo de Japón y China donde tienen una significación especial.

    Nosotros los conocemos desde tiempo inmemorial y se adapta a los lugares que no son excesivamente muy fríos. Van desde la Alpujarra, pasan por la Granada subtropical, y llegan casi hasta las orillas del río Guadiana en la Sierra de Huelva. Su sabor, maduro, es muy dulce; si se toma sin que haya alcanzado su cenit, rasposo.  


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