Octubre,
15 jueves
Andaba
esta mañana – día de Santa Teresa, precisamente – dándole vueltas a la
"loca de la casa” sobre que escribir hoy que, en algunos sitios como en el
sur del Sur, es pleno verano, y en otros ya ha llegado el otoño.
Me
ha venido el fogonazo de la imagen y algo interior me ha dicho que a lo mejor
podía ser una señal para hacer reflexionar, al menos a mí me lo ha hecho, en
este mundo convulso y, en ocasiones, muy desorientado. ¿Sabemos realmente dónde
vamos?
La
foto corresponde al Canal de Castilla. Fue una obra, en su concepción
primitiva, faraónica. Llevar los barcos desde el interior de Castilla al puerto
de Santander. Los desniveles los pensaban salvar con exclusas que elevarían los
barcos de entonces hasta el nivel superior del agua.
La
obra era costosísima, pero sacar las producciones de Castilla, trigo y lana,
principalmente, era de una expectativa económica descomunal. A la inversa
podrían venir otros productos a España. Castilla y España, en ocasiones son
sinónimos.
La
llegada del ferrocarril hirió de muerte el proyecto. El tren era más rápido, y menos costoso que el tránsito de los
barcos, hoy, indudablemente pequeños y además jugaba con una ventaja: podía
transportar más mercancías.
Hoy,
cuando ha pasado el tiempo y ni barcos ni tren, y sí muchos pueblos languidecen
despoblados esperando un final certero porque están vacíos…, uno piensa en esas
muchas tierras que son Castilla o hijas de Castilla, siguen esperando.
La
foto, al margen del canal, es de una belleza enorme. Si les digo los versos de
San Juan de la Cruz que tantas veces cito y digo que es verdad que no lo tiene
que decir Fray Juan de Yepes, que por “aquí mil gracias pasó derramando”, ¿a qué me quedo
corto?
Este
verano me las anduve por esas tierras, desde Frómista a Ampudia pasando por
Palencia. Luego subí a la Montaña Palentina – pero esos son otros lópeces- .
Créanme si les digo que es una tierra de gente recia, pero de corazones tan
grandes como los horizontes que se abren en la Tierra de Campos.
Y
esta mañana la mano de Dios aparece en una fotografía. ¿Un cuadro
impresionista? Sí, pero también, un albadonazo. Viene de arriba y nos dice.
“Dejaoos de pamplinas. Aprended uno poco de mí. Os envío paisajes bellísimos y
os marco el camino” y uno, en respuesta,
se apropia de algo del primer ecologista. Fue en el siglo XIII, se llamaba
Francisco y también conocido como el “poverello de Asís” y le contesta. “Loado
seas mi Señor”.

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