domingo, 23 de febrero de 2020

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Molino del Bachiller




                                                      
                                   


La calle Nueva, la Callejuela, es una calle tortuosa y pendiente. Estrecha, casi no deja que entre el sol según a qué horas del día. Comienza en la de Atrás, en la acera izquierda, y termina, en la de Herradores. En su final por su acera izquierda, recibe a  la de Negrillos.

Originariamente comunicaba con la Calleja de Romero, que se llamó, también, Callejuela del Molino. Recogida en la Contaduría asientos de Escrituras, en 1594 hay una de Gonzalo Pérez de Mayorgas referente a una casa de la calle Nueva.

Por la calle Nueva, la Callejuela (existe una tercera con el nombre de Callejuela, en el nomenclátor popular entre la calle Erillas y la de Los Naranjos, porque eran dos, padre e hijo, con el nombre de Juan. Su verdadero nombre es de Callejuela de Padilla, pero eso para otro día),  y por ella se accedía a la panadería de Juan Díaz y, primitivamente al Molino del Bachiller.

El molino del Bachiller está recogido (Pedro Pérez, Patrimonio Industrial de Álora, 1997) entre los existentes como molinos de aceite. Se ubicaba en la Calleja de Romero.

En el folio 199 del cuaderno de Álora, año 1775, hay una Escritura otorgada en 1594 referente a una casa de la calle Nueva, lindera con el Molino de Aceite del Bachiller Gonzalo Pérez de Mayorgas.

Gonzalo Pérez de Mayorga fue un vecino de gran relevancia social en el siglo XVI. En 1566 era Beneficiado. En la Escribanía de Diego Carrillo, año de 1582, consta que fue comisionado para tratar con el Rey sobre la emancipación de Álora de la Jurisdicción de Málaga. Quiso fundar en Álora un monasterio de Cartujos en Canca, para lo que intentó traer a los de Cazalla (Sevilla) sin conseguir el objetivo, aunque ofreció una importante donación, entre otras propiedades, una hacienda en Cana, el cortijo y el propio molino del Bachiller, olivares, censos y casas en la villa y bienes raíces por importe de diez mil ducados. Solicitaba a cambio, un novenario anual de misas con responso, sobre su sepulcro que debería edificarse en su finca de Canca, junto a la puerta de la iglesia…

Desde finales del siglo XX, el Ayuntamiento ha realizado importantes obras de recuperación para incluirlo en la oferta turística del municipio. Su enclave lo hace incorporarse a los monumentos incluidos en el casco histórico de la localidad.






No hay comentarios:

Publicar un comentario