jueves, 25 de junio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Malcocinado

 





                                    San José de Malcocinado



Junio, 25 jueves.

 

 

Me las andaba por la Sierra Norte de Sevilla. Supe que, camino adelante, llegaba a Malcocinado. La geografía dice que ya es Extremadura; al sur, Sierra Morena. La carretera tiene buen piso. Tramos de dehesa; alterna con tierras desbrozadas o de monte de cacería. El paisaje de los que uno recuerda durante mucho tiempo. 

            En la distancia se vislumbra, entre brumas de la tarde las estribaciones más septentrionales, “Qué bien los nombres ponía, / quien le puso Sierra Morena a esta Serranía” y en medio, blanco y estirado, sobre un altozano de colores ocres y amarillos, Azuaga.

En un periódico digital he leído que Malcocinado es un municipio de la provincia de Badajoz. El nombre es un poco ‘raro’. El periodista que firma el artículo, Alejandro de Santiago, da dos posibles explicaciones para aclarar un término un tanto raro

En el diccionario histórico de la lengua, afirma, el término aparece vinculado al mundo rural como el lugar de la dehesa donde se depositaban los restos de reses muertas o los despojos de animales sacrificados.

La leyenda popular, agrega, ofrece otra lectura. Según la tradición oral, en una de las calles del pueblo existía una posada frecuentada por viajantes a la que acudía con frecuencia un hombre llamado Marcos Cinado. Con el tiempo, la pronunciación coloquial del nombre, unida al acento de la zona, habría derivado fonéticamente hasta transformarse en «Malcocinado».

 

En otra ocasión hurgaba por la Sierra de Cádiz, camino de Vejer. Hay que andar caminos, todos los caminos posibles. Un indicador indica por dónde se va a San José de Malcocinado… Aquí el paisaje es distinto. Recibe los vientos del Estrecho. Una alfombra verde crece por campiñas onduladas, riberas de alisos y fresnos, vegetación de lugares donde no falta el agua  o debajo de quejigo, encinas y alcornoques, sobre todo, estos árboles que necesitan de mucha humedad y dan una corteza generosa, el corcho. Luego, los hombres le sacan mucho, muchísimo partido.

 

En las zonas libre de arbolado, dehesas y más dehesas. En algunas crecen toros bravos; en otras, ganado retinto. Dan una carne de excelente calidad.

 

El toro bravo vilipendiado por una parte de la sociedad es la esencia de una cultura ancestral en muchos pueblos de la Península Ibérica y del sur de Francia. Dicen que es el heredero del toro mítico que crecía en la isla de Creta y luego se extendió por todo el Mediterráneo.

 

Aquí cuando camino entre paisajes bellísimos los veo que pastan, tranquilamente, en prados del edén, perdidos donde Cristo dio las tres voces y solo la oyeron quienes tenían que hacerlo o algún despistado que transita por los caminos y busca los lugares a los que no va casi nadie.

 

miércoles, 24 de junio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El muelle.

 

 


Junio, 24 miércoles

 

Cuando yo era niño y alguna vez mi madre me llevaba a Málaga, en esas horas muertas del mediodía en que cerraban las tiendas, era         n las horas más felices para el niño de pueblo. Mi madre me llevaba al parque. Sentados en un banco el cartucho de pescado frito sabía a gloria bendita. Luengo, al puerto, a ver los barcos y el mar. ¡Qué hermosura, el mar!

El niño no sabía que al puerto se entraba por una puerta grande porque una verja lo separaba del Paseo de los Curas. En una garita un Guardia Civil, diferente a los guardias del pueblo, controlaba la entrada y salida del personas y mercancías al recinto. Era un Guardia de Aduanas.

Al niño le llamaba la atención lo grande que era el Melillero. Era un barco que, entonces, hacía las travesías por las noches y llegaba al amanecer. En realidad, eran dos barcos que se cruzaban en alta mar, esa que baña las costas de África y Europa. Salían al anochecer. Hacía sonar una sirena ronca y alargada para anunciar su salida.

El Melillero llevaba y traía, magrebíes pero, sobre todo, soldados. Los que venían con el permiso reglamentario y los que regresaban a sus destinos. En otro tiempo llevaba hombres a la guerra. Después de esas guerras – como todas, verdaderos disparates – se supieron muchos entresijos de los que algunos debieron avergonzarse. Otros dejaron allí su sangre y la copla cantó: “En el  Barranco del Lobo / hay una fuente que mana / sangre de los españoles que murieron por la patria”.

Al niño le llamaba la atención un edificio muy feo y muy alto. Encerraba grano. Una grúa muy grande, muy grande llevaba el trigo desde el edificio hasta un barco atracado delante. Los granos de trigo caían sobre el enlosado y una bandada de palomas degustaban un festín. ¡Ah, el edificio se llamaba el silo!

En otros lugares, otros barcos, también movían sus mercancías. A esos barcos los llamaban barcos mercantes o de cabotaje. Tenían nombres muy raros y, además, en la popa llevaban una bandera del país al que pertenecían.

Muchos años después   - ya no hay maromas atadas a los noráis -  porque un alcalde que modernizó Málaga hizo tal reforma que el muelle, dejo de ser muelle; el Melillero lo cambiaron por un barco mayor; al paseo lo llamaron el Palmeral de las Sorpresas y en la otra parte, prologaron el espigón del  morro, más allá de la farola y allí atracan unos barcos enormes que no llevan y traen granos. No, no. Se llaman trasatlánticos y mueven personas que se conocen como turistas.

En las palmeras siguen las palomas de Picasso. El niño se hizo grande y su madre ya no puede llevarlo a comer cartuchos de pescado frito de Casa Catalina…

martes, 23 de junio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Verano

 




Junio, 23 martes


Ha entrado el verano con aire que viene del desierto. El cielo está sucio, feo. Dicen que tiene polvo del desierto en suspensión. Lo llaman calima. Anuncian calor. Y dicen, los viejos, que de esto saben algo, que el año que preludia puede ser de pronóstico reservado, lo que tampoco es una novedad con lo que está cayendo.

Han entrado las maquinas segadoras a los secanos… En otro tiempo habrían sido cuadrillas de segadores. Los tiempos adelantan que es una barbaridad. Lo decía don Hilarión en la Verbena de la Paloma. Don Hilarión llevaba razón. Las maquinas han suprimido las cuadrillas de siega. Es verdad que quitan trabajo, en este caso, para bien, porque es horrible el calor que soportaban los hombres en las costeras de las lomas en los tiempos de siega.

La sabiduría popular lo plasmó a modo de copla: “De segar de los secanos ya vienen los segadores / de beber agua de pozo / toda llena de gusanos”.

Vendrán las brevas, por San Juan ya está rayadas en las higueras y bandadas de pajarillos de plumas negras están yendo y viniendo para degustar el néctar; ciruelas, a los ciruelos y los mirlos a los huertos de tomates, frutas perdidas en los pimpollos y bichillos de todas clases tienen un festín continuo.

La sandía – “como si de pronto se entreabriera el día” que dejó dicho Salvador Rueda el poeta de Benaque a quien Málaga dejo morir de olvido en la Coracha, llenará el postre de la mesa. Complemento final al gazpacho refrescante; los melones, ponen el punto de dulzor sensual en el paladar, guindas sensuales  y uvas por Santiago que anunciarán que el verano va llegando a su mediación…

Entran días con horas de sopor y, noches, muy cortas. Se abren las damas de noche cuando declina la tarde. Embriagan el ambiente. Son noches de jazmines y heliotropos.

 Se acuestan tarde porque los días son muy largos los pájaros, aunque se levantan pronto, o sea que duermen poco.  y buscan las sombras los gatos; en los charcos del arroyo abrevan las tórtolas. Sestean las cabras y se acarran las ovejas…

Me acuerdo de Juan Ramón cuando en el crepúsculo de la tarde entraba con Platero en el pueblo y de la tristeza de sus jazmines. De madrugada veo las estrellas desparramadas por el cielo. Casi al alcance de la mano, casi tan nuestras que parecen que, un año más, nos hablan y nos reciben y nos dan la bienvenida. Es tiempo de verano.



lunes, 22 de junio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Otra manera de ver el arte

 

 



Junio, 22 lunes

 

Dicen que eso es un tópico. Puede ser verdad. El arte siempre ha caminado en un afán de superar todo lo anterior y, el artista, en este caso, una mujer, muestra cómo ella lo ve y así lo transmite al espectador que se acerca a la obra. Lo de repetir, es adocenamiento, conformismo; lo de este cartel, arte

La autora, Elena Martín muestra el cromatismo que regala Álora, uno de los pueblos con mucha belleza en su interior, y que, al mismo tiempo, regala a cuantas personas se acercan a ella que avienta soles en el vértice norte del Valle del Guadalhorce.

No conozco personalmente a esta joven artista. Desde el propio Ayuntamiento informan que es poseedora de un Master de Diseño Gráfico y UX/UI y en su obra da salida a su creatividad y a su interés desbordado por el diseño.

Expone en su obra anunciadora un collage donde una mujer se erige en eje conductor que hace girar figuras geométricas con algunas muestras arquitectónicas, civiles y religiosas. Sobresale bajo la infinitud del cielo el castillo árabe con el juego de sus diferentes torres y que le dan nombre al recinto, al filo del precipicio. No sé si por azar o por intención adrede le ha dado su lugar preciso, exacto en la obra.

            Al templo de la Encarnación le ha captado con enorme proyección simetría el triple ventanal del campanario o la ventana de una de las dependencias…; el detalle de la campana que no lo es, pero ella lo insinúa y el espectador necesariamente ve una campana… Diría más identifica sus tañidos esparcidos sobre el propio pueblo.

No queda ahí la cosa. Álora es la Cuna de la Malagueña Cunera. Una guitarra lo dice todo, unas florecillas complementan el agua de la fuente que rinde homenaje al Cante por Malagueñas y a cuantos expandieron este cante o aquellos otros que llevaron el folclore, o sea el saber del pueblo por los caminos del aire…

El cartel es una renovación. Huye de lo manido y de lo tópico. Según la autora su “intención era crear una imagen atractiva, actual y capaz de transmitir la identidad de nuestro pueblo desde una perspectiva diferente". Con creces lo ha conseguido. Y si no, miren, el lenguaje no verbal del abanico…

Cabe felicitara a la Corporación Municipal por la elección del cartel y a la autora, de la que se esperan más obras con la belleza, precisión y mensaje de este cartel anunciador de la Feria de 2026



domingo, 21 de junio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. De la ilusión a la histeria

 


 

Junio, 21 domingo.

 

Málaga y la provincia han vivido una semana fuera de sí. Lo más inconcebible que a usted se le pueda ocurrir ya había gente que había estado allí y venía de vuelta. Málaga ha pasado de la ilusión a la histeria colectiva. Todo se ha desbordado y el río se había salido de madre.

Obviamente, nuestro deseo era ascender, pero llegar a la locura generalizada que se ha vivido en Málaga es excesivo. Esta sociedad, desengañada por muchas cosas, necesitaba a garrarse a algo, aunque sea tan fútil como un partido de futbol.

Los valores que otras veces nos han tenido encantados se han perdido y los hemos suplantados por cosas muy banales. Si no se hubiese conseguido, el desencanto habría sido enorme. La sociedad, a veces, apuesta a granos vacíos, y últimamente, en la nuestra es flor de cada día  y no consigue frutos...

Permítanme un recuerdo para amigos que comenzamos hace casi cuarenta años a ir juntos a la Rosaleda: Miguel Ruiz, Pedro, Martos, Paco Estrada y sobre todo a Fernando, Fernando Espíldora (su hermano Antonio vivía en Sevilla, y al terminar los partidos nos hablábamos). Con Fernando he vivido momentos únicos, excepcionales. Tenía unos golpes increíbles. De todos, ahora, porque ya no están acudo yo solo, - a los partidos nocturnos, en invierno, no. Llego a mi casa tardísimo y mi mujer está en zozobra). 

Hay sabia nueva. Novísima. Dos antiguos alumnos. De niños venían conmigo a la Rosaleda. No hemos perdido el hilo del cariño.  Antonio Javier Trujillo y Jesús Mora Ávila anoche, entre un aluvión de amigos, se acordaron de mí. Antonio Javier escribe en El Español Lean el artículo. Excepcional, magnífico.  Me llama y me dice: Lo llamé desde Tarragona y ahora, en la alegría que nos llena, vuelvo a hacerlo. De tú, Antonio Javier, de tú, le dije, y me responde: “No, esta noche de Usted.”

Jesús desde Estepona me pone un mensaje: “Don José. Enhorabuena. muchas gracias, una vez más, por sembrar en mí aquella semilla malaguista que se mantendrá en mí hasta el fin de mis días🥲💙🤍💙⚽”. Yo, le respondí: El mérito no es mío sino tuyo que eres una excelente tierra para dar el ciento por no. Yo soy el agradecido por tanto como tú me has dado. Un fuerte abrazo.

Estos dos hombres hoy, siendo niños ayer fueron unos extraordinarios lazarillos en un momento de mi vida donde las circunstancias casi me imposibilitaban ver la luz. Ya ven el fútbol que mueve tanto, conjuga también los hilos de la vida para llevar la alegría a una ciudad, a amigos lejanos que se congratulan, a otros, a los que uno, aunque no los vea a diario,  se siente unido, muy unido…

Hoy, si toca. Ah, por cierto, en mi carné dice que soy el socio número 181 del Málaga…


sábado, 20 de junio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Santo Tomás Moro

 



Junio, 20 sábado


Cuando yo era joven asistí en el cine Albéniz de Málaga a la proyección de una película excelente, de esas que, a uno lo enganchan y lo hace amante del cine. Era 1966. Fred Zinnemann dirigió “Un hombre para la eternidad”. Alcanzó seis premios de la Academia y otros muchos de los que se entienden de menor importancia. La película narraba la vida de un hombre, Tomás Moro, canciller de Inglaterra, con una conducta fiel a sus principios. Le costó la vida.

Se enfrentó al rey Enrique VIII que, ante la negativa del Papa, Clemente VII,  de concederle la anulación del matrimonio con Catalina de Aragón, decidió separarse de la iglesia de Roma. El cisma estaba en bandeja. Se separó y creó su propia iglesia. Nacía la Iglesia Anglicana de la que se erigía, además, Sumo Pontificie.

Tomás Moro, se opone. No firma el acta donde el rey rompe con Roma. Lo encarcela en la Torre de Londres y, tras un juicio amañado, fue condenado y ejecutado en 1535.  Su negativa a reconocer al monarca como cabeza suprema de la Iglesia de Inglaterra y su rechazo a convalidar el divorcio del rey con Catalina de Aragón, le costó la vida.

Fue un hombre de una cultura excepcional. Irónico, con gran humor. Lorenzo Orellana, publica: “Dame, Señor, una buena digestión y naturalmente algo que digerir”.  Experto en Leyes, Filosofía e Historia, entre otras materias. Amigo personal de Erasmo de Roterdam, seguidor de san Agustín de Hipona y reconocido por numerosas Universidades europeas.

Su gran obra la Utopia, escrita en 1516, es algo irrealizable por lo que pretende implantar en la sociedad de su tiempo. Él ya lo vio y propone la creación de una sociedad imaginaria, que vive en una isla, también, irreal.

Es un modelo sociopolítico y filosófico basado en la supresión de la propiedad privada y del dinero. Defendía una sociedad igualitaria. El trabajo, bligatorio para todos, la educación, universal, y donde reina la tolerancia religiosa y los bienes se administran en beneficio colectivo.

La riqueza pertenece a la comunidad. Al no existir la propiedad privada ni el dinero, se elimina la ambición, la codicia y la desigualdad social. Los hombres según su teoría vivirían en un mundo fantástico. No era un loco. Su vida estuvo llena de coherencia y fue ejemplar en muchos aspectos. Se casó joven y al morir su mujer, en menos de un mes se casó, de nuevo. Costumbre inusual en aquellos tiempos.

Su nueva esposa, viuda, llevaba una niña – él tenía dos y un niño -. Luego tuvo más hijas. A todas les dio la misma educación que al varón. Algo insólito en aquellos tiempos. La Iglesia Católica lo canonizó en 1937. Su fiesta, se celebra el 22 de junio. San Juan Pablo II lo elevó a Patrono de políticos y hombres de Estado….


viernes, 19 de junio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora.La Iglesia del Carmen de Antequera, joya del Barroco

 

  


 

Junio, 19 viernes

 

Andalucía es una ebullición del Arte Barroco. Sí, ese estilo que en contraposición con el Renacentista que dejaba atrás, enmarañó la madeja y lo llevó al compás de la Contrarreforma y, además, se quedó un poco corto con lo que venía después, el Rococó. (Ya la palabra, en sí es rebuscada).

    Algunas ciudades andaluzas compiten entre ellas: Écija, Priego de Córdoba, Osuna, Carmona, o la propia Sevilla…y muestran bellezas que parecen insuperables. Hay una que se escapa antes de llegar a la línea de meta. Antequera. Es inalcanzable.

A Antequera hay que ir sin prisa. Es imposible, no solo en el barroco, que ya lo es, sino en todo su patrimonio -Prehistórico, romano y natural- , abarcarlo en un día. Iglesias, conventos, palacetes, casas señoriales, espadañas, fachadas, museos, leyendas… Pasado sobre pasado. Se sobrepone sobre sí mismo.

Debes saber que “el sol sale por Antequera” que está casi en el centro geográfico de Andalucía y que puedes venir por las carreteras, ahora autovías, desde Sevilla, Córdoba, Granada o Málaga. Yo, lo hago por una del siglo XIX (no han tenido tiempo, ni dinero, ni voluntad de suprimir algunas curvas ni darle un poquito de más anchura)…

Acércate al Carmen. Asómate al mirador. Contempla la panorámica de la Moraleda. Debe el nombre a las huertas que cultivaban las moreras como base alimenticia de la larva que daba vida a la industria de la seda. 

Está colgada sobre el precipicio y fue convento de Carmelitas Calzados. Su origen, como casi todo en Antequera, en el XVI.

Entra. De su aspecto exterior - descompuesto - no te destaco nada. 

Su retablo es la joya del templo. “Es un himno carmelitano en el que santos y santas relacionados con la orden se ven acompañados de toda una corte de ángeles adolescentes y pequeños que tocan instrumentos musicales, sostienen guirnaldas o juntan sus manos en actitudes que parecen una aptitud orante o un toque de las palmas”. 

Y todo el artilugio barroco no es sino marco para resaltar el camarín central en el que se guarda la imagen de la Virgen del Carmen, titular de la Orden y del templo. El autor Antonio Primo; las imágenes de José de Medina; obra, del XVIII. 

Me parece que lo mejor que puedes hacer ante una obra así es sentarte delante, según dispongas de tiempo, y escudriñar con ojos avizores cuánto de belleza se muestra bajo la pátina del paso del tiempo que mutila santos, ausenta y volatiza figuras o simplemente los cubre con una capa de polvo. 

De yeserías, retablos, imágenes, capillas..., lo mejor es que te dejes llevar por la ‘Guía de Jesús Romero’, o por las explicaciones de los jubilados que te lo enseñan. Te van a decir más y mejor.

Créeme. Te quedarán ganas de volver…

 

jueves, 18 de junio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El Ebro

 



Junio, 18 jueves


“El Ebro guarda silencio / al pasar por el Pilar / la Virgen está dormida / no la quiere despertar”. Don José Oropesa, un hombre bueno, en el buen sentido de la palabra, bueno, con un puntero señalaba sobre el mapa de hule, ajado…

La chiquillería cantábamos: El Ebro nace en Fontibre provincia de Santander, pasa por Reinosa, Logroño y Zaragoza y desemboca – y aquí tomábamos aire – en el mar Mediterráneo, por Amposta…  Y se tomaba impulso. Sus afluentes son, por la derecha el Jalón; por la izquierda, el Cinca con el Segre, el Noguera Pallaresa y el Noguera Ribagorzana. En la tarde tibia sobrevolaban las moscas sobre nuestras cabezas. Al otro lado de ventana veíamos como se iban las nubes por cielo azul.

Pues no, ahora, dicen que no. Según los nuevos trazos de los geógrafos, el Ebro nace en el Pico “Tres Mares”, en la Comunidad de Cantabria que tiene su capital en Santander, a orillas del mar. Dicen que los ríos que nacen en ese pico vierten sus aguas al Océano Atlántico, al Cantábrico y al mar Mediterráneo. ¡Qué cosas! ¿Verdad?

No queda ahí todo. El niño aquel se hizo grande y como es muy curioso ha ido varias veces por aquellas montañas lejanas y ha visto como brota en Fontibre el río y como luego lo remansan en un pantano enorme.

 Es el pantano de Reinosa, adonde llegó el tren que llevó, desde Madrid, a Marcelo, sobrino de don Celso. Allí fue a recogerlo Chisco con las bestias, para acercarlo a Tablanca, en la Montaña donde se encontró con Lía, el cura y el médico… Lo cuenta José María de Pereda en Peñas Arriba. (Por cierto, es una obra deliciosa).

Aguas abajo, en las Merindades, que ya es Burgos, la erosión del río forma unos cañones impresionantes. Si quieres, date una vuelta por aldeas diminutas, con iglesias románicas – más de mil años ante tus ojos – enormemente bellas…

En la Toba y en Frías, hay que pararse. Sin bulla – la prisa para los ladrones y los malos toreros - y luego el puente de piedra, medieval camino de Valdivieso, y con el punto de peaje en el centro para aquellos que en tiempos lejanos traían o llevaban mercancías…

En la Rioja, el río es delimitación. A una orilla, La Guardia de Álava, un pueblo bonito, bonito. Más abajo, Navarra: Tudela, Peralta, Lodosa… La hortaliza, de escándalo; a éste, Logroño y Calahorra y te adentras en Aragón y aguas abajo, Caspe y…

Hace unos días me escapé a Zaragoza. En el Puente de Piedra me encontré con el crepúsculo de la tarde. En el Pilar, la Virgen… Me acordé de la Jota que encabeza este escrito y… de muchas más cosas.

 

miércoles, 17 de junio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Por los Cerros de Úbeda, en el Año Jubilar de San Juan de la Cruz

 



Junio, 17, miércoles


 ¿Adónde te escondiste / Amado, y me dejaste con gemido? / Como el ciervo huiste, / habiéndome herido; / Salí tras ti, clamando, y eras ido….” El hombre que escribió esto había nacido en Fontiveros. Tuvo una infancia terrible. Su hermano murió de hambre; él, casi. Se conoció como Juan de Yepes. En la iglesia como San Juan de la Cruz.  En la literatura española como el más grande poeta místico de nuestra Historia.

Llegó a Úbeda en los primeros días del otoño de 1591. Fue a curarse de “unas calenturillas”. Después, han dicho que era una erisipela que degeneró en una septicemia. Su celda muy humilde. Entregó su vida en la noche del 12 al 13 de diciembre, con cuarenta y nueve años…

Hileras de olivos plantados en perfecto alineamiento peinan lomas y cerros; alternan con campiñas de barbecho. Montañas azules en la lejanía. Cazorla y su sierra un poco más allá. Solo un poco más allá y luego se pierden por la de Segura y por Quesada, por Benatae y por Siles…

Los pueblos de la Loma de Jaén, en lontananza, son pueblos blancos; salpican colinas onduladas, a veces, pardas, a veces, rojizas; la carretera, una raya entre olivos bajo un cielo entoldado.

Desde la lejanía, Úbeda aparece recostada: caserío blanco de tejados pardos. En el horizonte algunas torres le dan nota de un pasado esplendoroso.

Úbeda regala Renacimiento. Es una prolongación de Vandelvira, y de la cerámica de Tito, de la música de Sabina, de la literatura de Muñoz Molina…

Las plazas son amplias. No tiene agua la fuente en la plaza de Vázquez de Molina. El Salvador, majestuosidad en piedra, espera al otro lado, reminiscencia de un pasado que fue y que se resiste a irse. Vive de un recuerdo ahíto de esplendor. Atesora mucho arte y la esencia acumulada a través de los siglos.

Sus calles rezuman Renacimiento: palacios e iglesias, monumentos civiles, casonas con dinteles de piedra y fachadas blasonadas; forjas y retablos. Recuerdos de Carlos V en la piedra del palacio de Francisco de los Cobos. 

Úbeda es la antesala de la Sierra de Cazorla. He pernoctado muchas veces… La última vez que estuve me subí en un artilugio a modo de tren articulado con neumáticos y recorrí la ciudad desde un balconcillo abierto. No la anduve, como otras veces, a música de talón, y es que los años… Pues eso, ¡ya se sabe…!

 


 

martes, 16 de junio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Manzanilla aloreña

 



Junio, 16 martes

 

Es tiempo y momento. Viene cuando el verano entra con nombre propio. Nació en la floración de primavera y se recolecta desde finales de agosto, las muy tempranas, a finales de septiembre, según la climatología, o sea si se presentan lluvias – casi siempre, a modo de tormentas – y entonces alcanza un calibre de mayor proporción.

Es la aceituna ideal para consumirse en la mesa. Sus propiedades organolécticas  - ojú, con la palabrita - le concede una preeminencia sobre otras variedades. Su pulpa sabrosa y excelente y la facilidad para despegarla del hueso la hacen que domine el mercado dentro de las variedades que se conocen como aceitunas de aderezo y consumo en fresco.

Conversaba, hace unos días, con un agricultor.

- Mira cómo está ya la aceituna.

- En su punto. Es que estás muy encima…

- La cuido como a la niña de mis ojos.

El calibre alto hace que alcance unos precios excelentes. Este año el tiempo le ha venido muy bueno. Al ser una variedad de aceituna muy temprana, si se prolonga el calor, además de quedarse menudas propicia que pronto se ponga morada por lo que su destino es la molienda.

La manzanilla “aloreña” no ofrece una riqueza de aceite que sí pueden dar otras variedades: picual, hojiblanca, zorzaleña, marteña… Según qué comarcas estas variedades, en función de la composición de la tierra y el clima, tienen mayor o menor arraigo.

La aceituna manzanilla “aloreña”, única aceituna de mesa con Denominación de origen, es oriunda de Álora, municipio del vértice norte de lo que antaño se conoció como Hoya de Málaga y ahora Valle del Guadalhorce. Su cultivo no es exclusivo del municipio, sino que está extendido por otros: Alozaina, Casarabonela, Pizarra, Cártama, Tolox, Guaro, Valle de Abdalajís… Su enumeración se hace larga y siempre puede quedarse algún lugar fuera del listado. No me asiste ningún sentido excluyente sino solo la limitación de espacio.

Las mejores muestras se obtienen en olivos centenarios, algunos injertados sobre pie de acebuche. (Es el caso de la foto que ilustra el artículo: Finca las Pelonas, junto a la Realenga del Chopo) Hay lugares con aceituna excelentes por las correntías de sus barrancos – esta variedad no quiere encharcamientos – como Majaluna, la Zurriaga, la Herradura, La Hacilla o los olivares de las faldas de El Hacho que unen, a su situación privilegiada, su orientación a sol naciente.

La manzanilla “aloreña” aderezada, joya de aceituna para su consumo en fresco en la mesa, está en su momento y hora…