viernes, 26 de diciembre de 2025

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Y, usted ¿qué cree?

 



Diciembre, 27 sábado.


¿Se han terminado los viajeros?; ahora, turistas. Masas de gentes de un sitio a otro. Lo invaden todo. Algunos pasan como las maletas: no se enteran de nada. ¿Calidad? ¿Rincones con encanto? En una ocasión una pareja me contaban lo bien que lo habían pasado en Cancún con un una pulsera, de todo consumo, en la muñeca…

Las agencias contratan a los mejores publicistas. Unas veces lo bordan; otras, pues como en las boticas de antes. “De todo”. Al final cuando el usuario regresa a su casa viene satisfecho o con la sensación del timo consumado.

Para mí, el gran puente del mundo se sostiene en dos pilares: París y Nueva York; en medio un pie amigo. Se llama Lisboa. No se lo van a decir, pero yo sí. Es la ciudad de Pessoa, de los atardeceres dulces cuando el sol se va cada tarde camino de América. Es la ciudad del embrujo del fado. Roma, un museo al aire libre; Venecia, Aznavour sobre una góndola.

Otras ciudades tienen un apellido postizo extraordinario “Salamanca, arte, saber y toros”, “Alicante, donde el sol pasa el invierno”, “La Coruña, donde nadie es forastero”. “De Madrid al cielo”; Toledo, la ciudad de las tres culturas”. Y el mejor de todos, lo puso un poeta. No era un publicista. Tenía un don y casi nadie se lo reconoce: don Manuel Machado: “… Y Sevilla”. Sin decir nada, lo dijo todo.

Otras ciudades también han salido beneficiadas. Si me apuran, son eso y algo más “Granada, agua oculta que llora…” Lo dijo Federico. Si tienen tiempo sueñen asidos de la mano de esa persona a quien quieren. Arriba, la Alhambra; abajo, el Darro. Sabrán que hay otro llanto. (Hagan caso, no nada más sublime que lo que se sueña). Córdoba, tierra de Califas (eso sí, no vayan a Córdoba en verano).

            


A las costas no le han dejado un palmo sin nombre: Costa del Sol, de la Luz, Tropical, Dorada, del Azahar, Costa Verde, Costa Quebrada, Costa Brava… La que está en torno a Finisterre tiene un nombre muy definitorio y muy duro… Ustedes lo conocen tan bien como yo.

A veces, los publicistas olvidan la esencia perdida en las propias ciudades. ¿Qué me dicen de las rosaledas del Retiro y del Parque de Oeste? y ¿las campanas de los conventos de Ávila? ¿Ha visto alguna vez los primeros rayos de sol que traspasan las vidrieras desde el interior de la catedral de León? ¿Se han embriagado con el azahar una noche de abril en las huertas de Álora? ¿Qué me dicen que se alejan de la Bahía mientras Málaga le reza al Señor Cautivo o le pide un buen final al Cristo de la Buena Muerte…?



 

                              

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