jueves, 18 de diciembre de 2025

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Por la cerámica al arte.

 

     



Diciembre, 18 jueves.

Todos los caminos llevan a Roma. Lo hago mío.  Muchos vericuetos sacan la esencia anidada en el alma. La exteriorizan, la muestran, y nos deleitamos. Entonces decimos que aflora eso que llamamos Arte.

María – a mí me gusta más llamarla, Mari Flor – Rengel Castro es una artista de la cerámica. Nació en la calle Don Tomas, en uno de los barrios más castizos de Álora, el Bajondillo. Hoy, calle y barrio están un poco en declive. La gente ya no baja a pie por el Tajo de la Quera, a la estación. Ya no es la arteria para quienes iban a coger el tren.

Está, por su acera derecha, a pie del Cerro de las Torres, coronado por el castillo; por la izquierda, el arroyo de la Tenería que arranca en el Caño Copado y por el Tajo de la Quera se abría paso hasta llegar al río. Antaño, lugar donde se curtían las pieles para convertirlas en cueros duraderos. Tuvo la calle también, hoy desaparecidos, una almazara y una fábrica de jabón… Esta mujer vino al mundo con la historia y el arte a un lado; con la laboriosidad, al alcance de la mano, por el otro.


María Rengel se inició en el arte de la cerámica en el País Vasco, en Zarautz. Luego, en Granada, hasta establecerse, definitivamente, en Málaga – aunque los artistas nunca se afincan ‘para siempre’ en un sitio determinado – donde ha alcanzado cotas de belleza y perfección que, quizá, en otro lugar no lo habría logrado.

Decía don Gregorio Marañón que El Greco se vio marcado en su arte por vivir en Toledo. ¿Estará marcada María Rengel por las brisas marinas que dan otro perfume al azahar abrileño de su pueblo?

Durante su estancia en Granada contactó con los restauradores de la Alhambra. Captó parte de la esencia de la cerámica granadina. Su espíritu de superación unido al hálito de arte que lleva dentro la hizo una mujer inconformista y una ceramista excepcional.  No solo crea, imparte conocimientos a quienes optan por esta modalidad excelsa no en vano Dios fue el primer alfarero.

 


El azulejo para María no tiene secretos. De grandes murales a pequeños detalles en mosaicos y objetos. Dos puntos de Málaga, lo muestran. El museo Carmen Thyssen acoge muestras de frutas y verduras acordes a sus exposiciones itinerantes; el otro, con el nombre de Alfajar, junto a la Catedral. Facilitan, además, la posibilidad de adquirir parte de su producción según manifestaba recientemente en una entrevista en el periódico Málaga hoy…

Su última obra, una recreación (con algunas pinceladas anacrónicas) de la entrega de la imagen de la Virgen de Flores, por la reina Isabel la Católica a los perotes que la recogieron en Sevilla en 1502  Un mosaico está en la fachada de la parroquia de San Andrés de Encinasola; el de Álora, aún no se ha colocado … Y suma y sigue…



María Rengel, en la labor de creación…

 

 

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