lunes, 16 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Ya no hay barqueros den el río...

 

 


Marzo, 16 lunes


El coro infantil cantaba en la rueda de la ilusión al caer la tarde: “Al pasar la barca, / me dijo el barquero / las niñas bonitas / no pagan dinero…” y seguía la rueda y el coro de gargantas limpias, lo lanzaba a los aires… “Yo no soy bonita…” ¿O sí?, ¿mira qué si la niña era bonita, muy bonita, y ella no lo sabía?

Las niñas se hicieron mozas y ya no cantaban en los coros infantiles. Se iban a los bailes de la feria del pueblo con zapatos y vestido nuevo – amarillo con flores verdes a modo de ramos grandes - y sabían de la barca de los sueños, bajo un mar plagado de estrellas distantes, que palpitaban en la lejanía… Ah, por cierto, en la caseta que organizaba el cura y su grupo se bailaba Winchester Cathedral (no tenía nada que ver con el organizador) pero era la canción de moda en aquel verano.

Había otras barcas. La “Voz de Álora”, emisora de la Cadena de Ondas Populares Españolas, en la sesión de ‘Discos dedicados”, Lucas López, anunciaba – Pedro Trigueros, pinchaba el disco – “Para María, de su Antonio… con todo su amor, esperando ir muy pronto a verla, Marisol Reyes canta Barquerito de Lora, sabiendo lo mucho que le gusta, en recuerdo de lo que ella sabe…”

Marisol Reyes con voz aguda, después de una introducción musical, se arrancaba con aquello que el maestro Román le había compuesto: Y decía que el verde Guadalquivir pasa por Lora, Lora del Río – que no se confunda nadie – y decía que había allí un barquerito y todas esas cosas.

Hay un barquero más prosaico, Luis Gómez Alcaudete. Fue barquero en el Guadalhorce, en los Callejones de la Barca, siglo XVIII. Sabemos de él por un documento existente en el Archivo Histórico Municipal de Álora, de fecha 8 de octubre de 1715 en el que se da cuenta que Juan García Gordillo pleitea a favor de los huérfanos de Francisco Domínguez, propietario de la barca del río Guadalhorce y al que debe 450 rs. de los 900 en los que la tenía arrendada.

Ya ven. Barcas, ríos, y sueños en el recuerdo. Y las campanas de la catedral, culpables de la marcha de la chica de la ciudad, según contaba la canción de moda aquel verano por no haber tocado a tiempo.  ¡Qué cosas pasan!


 

domingo, 15 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Y salga el sol...

 



Marzo, 15 domingo.


El sol - el que dicen que sale cada mañana por Antequera - era ya el sol de una tarde limpia y de cielo azul, tan azul, que podría servir de manto a una Purísima de Murillo. Iniciaba su camino de ocaso. Ponía tintes belleza y suspiro.

Dicen, que el dicho viene de aquellos harrieros que hacían los caminos. Viajaban de noche, bajo cielos estrellados y su deseo era ver la sorpresa del alba y claro…  

El Portichuelo junto a la iglesia de Santa María de Jesús o del Socorro que es lo mismo tiene recuerdos de otras tierras A mí, en ocasiones, me evoca a Córdoba, pero con más embrujo, con más pellizco.  Otras, pienso ¿y si es reminiscencia de aquellos mozárabes de hace tanto tiempo?

En Antequera el barroco está a pedir de fachada, de puerta con llamador dorado y dintel de mármol, de calle, de esquina o de iglesia. Antequera es barroca en sí. Algo que no vas a encontrar en otro sitio.

Para cuando vayas con tiempo de empaparte te recomiendo dos lazarillos de excepción, el Padre Llordén y Jesús Romero. Hazme caso. Los mejores guías. Nadie, ni mejor, ni más conocedores del arte antequerano que ellos.

Un día que tengas tiempo – cuando yo tenga más espacio te hablo de él – acércate al convento de la Encarnación adosado a San Sebastián. Pertenece a la Madres Carmelitas de la Antigua Observancia (Calzadas). ¿Te explicas el porqué del nombre de la calle?

Un poco más abajo, en el Coso Viejo, al palacio Nájera. Encierra el Museo Municipal. De entrada, la torre - la que da a la calle Nájera - “está considerada como una de las más bellas de los palacios andaluces”. 

No voy a caer en la tentación de contarte lo que tiene dentro. Pero sí quiero que sepas que solo el Efebo, la Venus, el San Francisco de Mena o algo de lo que se cuelga de Toral, que nació aquí, en el palacio no, en Antequera, ya justifican que le dediques el tiempo que puedas o quieras que, no siempre, las cosas van como uno desea.

Yo me las he andado a solas conmigo mismo. He buscado a aquel niño que una mañana, de sopetón, se topó de frente con el Pedro de Espinosa. Era el Instituto donde en dos días nos jugábamos el curso entero… No lo he encontrado; tampoco he encontrado las campanas que tocaban a rezos de madrugada porque ya no tocan las campanas ni casi hay conventos…


 

 

sábado, 14 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. ¡Ay mi Málaga, la bella, el Rey te quiere vender!

  


Marzo, 14 sábado.


“Ay mi Málaga, la bella, el rey te quiere vender / el que a Málaga comprare, dinero ha de tener”. La primera vez que escuché la Malagueña de don Manuel Gámez  y cantada Carlos Saura, me cautivó…Yo tenía poco menos de veinte años. Mi corazón chorreaba miel y cariño por una ciudad que embaucaba y no se dejaba atrapar y siempre se me escapaba…

¡Ay, mi Málaga!, la bella. La de Puerta Oscura en las noches de mayo con olor a mirtos y a jazmines, a amores imposibles donde llora y llora la niña con su cara como un rosa y, ¿en el pelo? un clavel.

        


La de los jardineros, por las mañanas, en los arriates del parque. Que no, que no es un parque, que es otra cosa. Vente, vente a verlo. Déjate llevar por la brisa que entra desde la bocana del puerto y saborea la sal prendida en las moléculas del aire.

Málaga de nácar en las olas que dan en romper en la playa porque son, también, esencia de espetos, sardinas de plata del fondo de la mar que revoloteaban como pájaros de agua por entrar en el copo. Málaga de gaviotas en los mástiles de los veleros, de gatos en el Guadalmedina y toque de campanas, la mañana del Domingo de Ramos, en la Catedral.




Málaga, de los Baños del Carmen y las Acacias, ¿te acuerdas? Tú estrenabas un bañador blanco. La canción repetía: “la playa estaba desierta, el sol bañaba tu piel…” ¿aquella ¿que se pierde por Levante?  La Playa del Palo y las otras, del Rincón y, ¿por el otro lado? la Misericordia y San Andrés, donde Torrijos dio su vida por la libertad. 

No preguntes. Piérdete. Déjate llevar y te encontrarás con la Málaga de Alcántara y de Picasso; de Leonardo Fernández y  de Rittwagen; de Durante y  de Mari Pepa Estrada… La Málaga del Cenachero ¿el de Pimentel? Sí, en su sitio…. El otro, ahora, ya no va por las calles.  Las calles las llena el Hombre de la túnica blanca…

 


Deambulo. Puerta Nueva, San Juan, Santa Lucia -y los primeros libros en la Denis – Larios, Santamaría y la Judería y me viene otra vez, y tarareo…“Ay mi Málaga, la bella, el rey te quiere vender / el que a Málaga comprare, dinero ha de tener”. Pues, eso, avisado, está….