Abril, 12 domingo.
Hoy,
por arte de birlibirloque he decido hacer una excursión a la Subbética. Hacía
tiempo que no me las andaba por allí. Podía ser un buen día… Lo ha sido. Cuando
coroné el Puerto de las Pedrizas (que es Penibética) el cielo estaba entolado. Niebla
espesa; gotas minúsculas sobre el parabrisas.
Al bajar
el Romeral se disipó la niebla; por la recta de San Juan, al final, antes de que
los indicadores marquen las salidas para Villanueva de Algaidas, Cuevas Bajas y
Cuevas de San Marcos, a lo lejos, la torre de la iglesia de Benamejí (que sí es
Subbetica) llamaba desde la distancia. No hacía falta yo iba a su encuentro. Otras
veces, muchas veces, no le he hecho caso; hoy, sí. Dejo la autovía por El
Tejar.
Todos
los pueblos tienen un puente romano o un puente árabe. Benamejí, no. Éste es
renacentista lo hizo sobre sillares y tres vanos, en piedra, con arcos de medio
punto, Hernán Ruiz II que era cordobés, aunque digan otra cosa. Fue por encargo
del regidor burgalés Diego de Bernuy que compró el pueblo a Carlos I casi por
casi veinte millones de maravedís…
Paso el
puente, - aquí no puedo cantar que siempre “te encuentro lavando”. Subo curva
contra curva a la altura. Cuando yo era muchacho, de lo que hace mucho tiempo,
en la Venta “Agua Dulce” casi en las paredes del pueblo, tomábamos churros mañaneros
y en los meses de verano, un poco más allá, antes de Encinas Reales comprábamos
melones de secano. Los más dulces que yo comía entonces…
Dedican
la iglesia a la Inmaculada Concepción. Estilo barroco. La Virgen preside el
Altar mayor, preciosa. En los laterales, capillas; en las enjutas angelitos ebúrneos.
De sus manos penden lámparas de adorno. En la fachada de la torre, en mosaico,
los Diez mandamientos; a ras del suelo un recuerdo a los emigrantes.
Habla de
las frías mañanas en el Pirineo, en Asturias, en Suiza, en Alemania. Recuerda a
los que se fueron lejos. Con giros telegráficos sostuvieron a los suyos y al
comercio local… En otros mosaicos, también, a hijos señeros del pueblo y un monumento
(la ejecución, mejorable) a la figura del bandolero en el centro de la plaza…
- ¿Usted
es del pueblo? Pregunto, a un viandante.
- Sí.
-
¿Dónde puedo comer bien de calidad y precio?
- Váyase
al Mesón “La Puerta del convento”
Voy. No
tengo reserva; me acogen. Si les digo que he tomado el mejor salmorejo que
recuerde… Créanme. Me entero que lo regentan: Dolores y Pablo; de camarera Mari
Carmen. Excelente en la gastronomía, insuperables en la amabilidad...Cuando se
lo digo, a ellos (a ustedes ahora) me entero que tiene varios premios en la
gastronomía de Córdoba. Claro, algo tiene el vino cuando lo consagran… Si Dios
quiere volveré…
¡Muchísimas gracias por tus palabras!
ResponderEliminarDesde Mesón La Puerta del Convento queremos decirte que ha sido un auténtico placer recibirte, incluso sin reserva… ¡aquí siempre intentamos que quien llega se sienta como en casa!
Nos emociona saber que disfrutaste de nuestro salmorejo —comentarios así son el mejor premio que podemos recibir— y que valoras tanto nuestra cocina como el trato cercano de todo el equipo. Dolores, Pablo y Mari Carmen te mandan un abrazo enorme y agradecen de corazón que hayas querido compartir tu experiencia.
Seguiremos trabajando con la misma ilusión para que cada visita sea especial.
✨ Esta será siempre tu casa.
¡Te esperamos con los brazos abiertos cuando quieras volver!