sábado, 16 de agosto de 2025
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Donde Andalucía tiende la mano a Levante
Segura de la Sierra. Jaén
Agosto, 16 sábado
Nos vamos, ahora, como para la Sierra. En la lejanía es una mancha gris difuminada en el horizonte. Está ahí. Te esperan sorpresas, bellezas en un lugar recóndito donde el Guadalquivir acaba de nacer. Es tan pequeño que parece un arroyuelo, pero con más agua, entre la frondosidad verde, peñas de capricho y cielos donde en las tardes de verano se columbran nubes de tormenta. A veces, truena y se rajan los sonidos secos que se prolongan hasta perderse. Es un espectáculo. En ocasiones sobrecoge.
Cuando dejes atrás las manchas de olivares que envuelven Torreperogil, Villacarrillo y Villanueva del Arzobispo si vienes desde los cerros de Úbeda (si tienes tiempo, párate. Llégate a donde fay Juan de Yepes, o sea San Juan de la Cruz dijo que aquella noche rezaría maitines en cielo y lo cumplió) y Baeza; si por contrario, tomaste el camino desde la Venta la Nava, antes del Puerteo del Zegrí por donde ya no pasas y por Guadahortuna, cuando dejes tras de ti, Jódar, gira a la derecha.
Llevas camino a la Sierra. Es la Sierra de Cazorla. Aquella que cuando niños cantábamos, en pupitres bipersonales y el maestro - mi maestro don José Oropesa - señalaba con el puntero sobre un mapa de hule ajado y con los ángulos descascarillados: “el río Guadalquivir nace entre las Sierras de Pozo y Cazorla, provincia de Jaén, pasa por Andújar, Montoro, Córdoba y Sevilla y desemboca por Sanlúcar de Barrameda, en la provincia de Cádiz”.
Pues a esa. A esa y a la de Segura, a la de Pozo, y a todo el macizo, que luego, según con quien hables y depares pueden venir piques.
Hablar de la “Sierra de Cazorla” para un foráneo es entender de todo el macizo. Para un lugareño, desde luego que no. Y te dirán que Cazorla solamente son los montes que la rodean: de El Chorro al puerto de las Palomas, y que pasan por el propio pueblo, la Iruela y Burunchel. Quien se lleva la palma te dice sin remilgos, es la Sierra de Segura.
Como en todos sitios no deja de ser rivalidad
entre vecinos, y entre gente que comparten brisas y sofocos, solanos o cierzos,
noches estrelladas y ventiscas, (desde uno u otro lado de estas montañas, que
todo es del color con que se mira) pero, como aquí, de lo que se
trata es de ver y admirar...
viernes, 15 de agosto de 2025
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Algunos obispos de Málaga
Agosto, 15 viernes.
Dentro
de unos días se producirá el relevo en la Diócesis de Málaga. A Jesús Catalá
Ibánez le sustituirá José Antonio Satué Huerto. Procede la Teruel-Albarracín. Trae
un bagaje de buen pastor al que los expertos en estas lides le auguran un
futuro espléndido. Este artículo no hurga en lo futurible. Me limito a informar
de la trayectoria de algunos de los prelados. Aquí dejaron huellas.
El
primer obispo del que se tienen noticias es san Patricio. Participó en el
Concilio de Elvira (300-313). Sufrió persecución por Diocleciano y Maximiano.
Se exilió, donde murió, a la Galias.
Tras la
toma de Málaga por los Reyes Católicos, Pedro Díaz de Toledo accede a la mitra
malacitana. Inició las obras de Santiago; adaptó la mezquita y la consagró como
primer templo. Se dedicó a Nuestra Señora de la Encarnación. Es el obispo más
relevante del siglo XV.
Nueve
prelados regentan la diócesis en el siglo XVI. El primero, Diego Ramírez de
Villaescusa de Haro. Erigió la Colegiata de Antequera. Protegió Málaga de las
incursiones de piratas y construyó de su pecunio la conocida como “Torre del
Rio”. Inició desde Málaga, ya muerta la reina Isabel, las directrices de
Cisneros para recuperar Jerusalén y los Santos lugares.
En el
XVII, Juan Alonso de Moscoso, fundó en Alcalá de Henares el Colegio de San
Ciriaco y Santa Paula para estudiantes malagueños y Fray Alonso de Santo Tomás,
uno de los grandes que gobernaron la diócesis. Fundó el convento de Santo
Domingo en el Perchel. Impulsó el templo de la Encarnación de Álora,
conjuntamente con su preceptor Fray Enríquez de Porres y Bartolomé Espejo y
Cisneros que concluyó la obra.
José
Molina Lario vino de Albarracín. Otro de los grandes. Trajo a Andrés de
Aldehuela, arquitecto del Acueducto de San Telmo, Puente de Ronda, camarín de
la Virgen de la Victoria de Málaga. Según Juan Temboury, probablemente, también
del de la Virgen de Flores de Álora.
El
beato Spínola y Juan Muñoz Herrera, antequerano, y único malagueño, son dos
figuras del XIX. Marcelo Spínola pasó a Sevilla, accedió a cardenal. En Málaga
dejó una estela de entrega al pueblo al que ayudó en la medida de sus
posibilidades para corregir injusticias seculares.
Juan
Muñoz Herrera nació en Antequera. Estudió en el Seminario Conciliar. Pasó por
diferentes diócesis y en Málaga realizó una gran labor social. Puso la primera
piedra del templo del Sagrado Corazón.
En el
siglo XX, destacan, san Manuel González, el “obispo de los Sagrarios
abandonados” (puede estar dicho todo) y el cardenal Ángel Herrera Oria, sin
lugar a duda el de mayor proyección social. Por motivos de espacio, tendrán
otro día más atención.
jueves, 14 de agosto de 2025
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Asunción
Virgen del Tránsito
Agosto,
14 jueves.
Mañana,
15 de agosto. Día grande de fiestas, y gallardetes en las plazas y en las
calles de muchos pueblos. Es la festividad que parte el verano en dos. Tres
Vírgenes: el Carmen, a mediados de julio; la Natividad, a principios de
septiembre, cuanto se vislumbra, o debería vislumbrase el otoño a vuelta del
calendario, y mañana, de las tres, la más celebrada, la Virgen de Agosto.
La
Asunción de la Virgen María se conmemora en la iglesia católica desde hace
muchísimos años, probablemente desde el siglo VII. El año 1950 el Papa Pío XII lo
definió como Dogma de fe. La festividad rememora que María al final de sus días
subió al cielo transportada por ángeles.
A esta Virgen también se le conoce como la Virgen
del Tránsito. El término sueño o paso a la otra vida -tránsito- es el más
antiguo que se refiere al término terrenal de la vida de María. Fue introducida
en Roma por el Papa Sergio I. Años después, la palabra Tránsito fue sustituida
por Asunción.
En el
mundo pagano esta festividad de mediados de verano no pasaba desapercibida
porque suponía el fin de la recolección de los cereales. El campo declinaba ya
hacia otras recolecciones y se preparaba para el cambio de estación.
Antiguamente, desde hoy, se comenzaban a ‘guardar’ los olivares’ lo que venía a
reconocer que la aceituna ya tenía aceite y que por tanto se prohibía el pastoreo
de animales porque había que respetar los suelos.
En esta
fecha, también, se abría la media veda para la codorniz y la tórtola. Un
tiroteo constante en los aguaderos esperaba a las tórtolas que acudían a beber
y encontraban la muerte. Nunca me gustó esa – otras, tampoco – modalidad de
caza. Me parecía un acecho indecente sin darle ninguna oportunidad al animal.
Hoy,
casi mil quinientas localidades en España deberían estar de fiestas. El fuego
achichara. No lo ha querido y no habrá timbales ni clarines abriendo plaza, ni
gente con ropa nueva sudando la gota gorda disfrutando de sus ferias.
El
periódico viene con otras noticias. España
tiene roto el corazón por el dolor. Los hay también que han perdido la decencia
y no sienten el dolor de la ruina de mucha gente nombres desconocidos a los que
les han arrebatado el alma. Las noticias de los telediarios muestran imágenes donde
las llamas se han adueñado de campos, pueblos, cultivos… Árboles calcinados; humaredas,
cielo gris. Calor de agosto, soledad…