sábado, 21 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Pregón de los marcan época de José Luis Vila en Álora

 

                         José Luis Vila Becerra XXXIX Pregón de la Semana Santa de Álora


Marzo 21, sábado


Cuatrocientas palabras. Es el espacio de hoy, me avisaban, cuando escribía en SUR.  Y, además. “Todo hay que decirlo antes del punto final”. Eso, del maestro Alcántara. Ahora, yo, con el toro en la plaza tengo la faena. Pregón de Semana Santa de Álora, interrumpido más de una veintena de veces por los aplausos del público asistente. Queda claro, calaba, ¡cómo calaba! Para enmarcarlo.

El pregonero, un perote en la diáspora, José Luis Vila Becerra, hijo de Pedro Vila que quería a su pueblo como lo quiere su hijo, y de María Luisa Becerra. Todo, en el Tomás Salas, ¡otro grande!… Monaguillo en San Lázaro, entroncado con el Cautivo.  Figura prominente de su Banda.

Digo que dichosa la rama que al tronco sale. Y cuando la rama… Arrancó con unos versos de su padre, a la Virgen de Flores. Sembró el amor a Álora y encima lo decía como lo dijo su hijo desde un escenario donde no sobraba ni faltaba nada, con esa dicción comedida, exacta, directa, llena de poesía y recuerdos, donde entremezcló vivencias, pues entonces la rama… Pues eso.

Puedo decir que José Luis Vila Becerra desgranó tres pregones en uno. Uno, a la infancia; otro, a Álora. Recuerdos a Encinasola y el tercero, a la simpar Semana Santa de Álora. Nos llevó de la mano por la niñez que algunos también habíamos vivido; cantó al pueblo blanco, el que está en par del río, en sus calles, recovecos y esencias y, por si fuera, poco nos hizo rezar a todas y cada una de las imágenes que llegan al alma por las tres calles “que no tiene Madrid…”

Decía Santa Teresa que cantar era rezar doblemente. Benito Moreno rezó con una Saeta Llana – que solo se cantaba en Álora y en Marchena, la saeta, claro – a Jesús Orando en el Huerto; Yolanda López Arillo rezó con su voz, “Tras tus pasos Madre” con música del maestro Sergio Pastor… Coronas de las Vírgenes en el escenario, iluminadas con luz indirecta cada vez que el pregonero se detenía en ellas. Una puesta en escena, soberbia, directa, emotiva. 

Recorrió el pregonero lo que le iluminaban su alma enfervorecida con la metáforas oportunas, precisas, directas, entroncadas con el recuerdo que el tiempo afianza, incrusta y pervive… Gracias pregonero, siempre gracias. Me quedo corto. Cuenten, cuenten…   

 

viernes, 20 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Marisa Segura


                       


Marzo, 20 viernes


Marisa es una mujer pequeña – en estatura, claro – de ojos grandes y negros; de mirada franca y voz quebrada por mor de una puñetera afonía crónica en las cuerdas vocales o como se llame que, para el caso, es lo mismo. Marisa, tiene un corazón grande y generoso. Como las buenas esencias, en frasco… ya se sabe.

Marisa es una hormiguita del tiempo; de la colección; de su crónica mala memoria que dice ella; como todos los grandes se infravalora; de la fotografía, de la investigación. Después de don José Fernández López de Uralde que ya no está con nosotros, tiene la mejor biblioteca privada de Alora. Alguien dijo: detrás de una Kodak (años sesenta) siempre aparece un japonés. Extrapolado: detrás de una cámara digital siempre hay una mujer. Se llama Marisa.; y, además es amiga mía.

Marisa ha recopilado, también, lo que otros miraron para que nosotros lo viésemos. O sea, fotografías. Cuánto más antiguas, mejor. Tendrá cientos. ¿Digo, cientos? No; me quedo corto, miles. Ya no tiene capacidad física para contarlas. Ni ella misma sabe los tesoros que guarda. Unas, en soporte de papel; otras, en eso que se llama pendrive, “pendrai” para los amigos. La digitalización tiene cosas así.

Siempre tiene alguno perdido (me refiero a los pendrive); siempre tiene que descargarlos; siempre anda falta de lo que damos en llamar tiempo… Pero lo encuentra. Cada año, en su colegio - el Cervantes de Álora - porque Marisa ha sido docente, yo digo que lo sigue siendo, las exponía en su Semana Cultural y nos vemos como fuimos, y nos añoramos y… nos alegramos.

Le faltaban paredes - sala de exposiciones temporal - en el gimnasio. La vida. La vida en la estación, aquellas máquinas del tren… ‘País, paisaje y paisanaje’ que decía don Miguel de Unamuno. Marisa hace que tenga actualidad la coplilla del Cancionero Anónimo: “Ojos que no ven / o que ver desean,/¿qué verán que vean?”

Experta en desempolvar la pátina del tiempo, nos muestran lo que fue y ya no es; gente recordada. Con esas fotos antiguas nos dicen cómo eran…, algo nuestro que dormía en el recuerdo. Y, ahora, cuando menos se espera, Marisa Segura Zamudio, - ese es su nombre completo -, nos las trae, cada noche, de la mano de facebook.

Acaban de reconocerle su labor. Le han dado el título de “Mujer del Año”. Un reconocimiento público – los homenajes en vida por lo que estoy totalmente de acuerdo con el Jurado que se lo ha concedido ¿para qué se quiere un reconocimiento cuándo se esté criando malvas? – que viene a decir lo grande que es Marisa. Mujer de cada día, como el pan que nos alimenta, como el sol que nos alumbra, como la sabiduría que nos guía. Gracias, Marisa.


jueves, 19 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Tierra nuestra

 

 

                              Puente de Triana. Río Guadalquivir. Sevilla.

                               

Marzo, 19 jueves.

 

Escribió don Manuel Machado (éste también tiene ‘don’): “Todas las primaveras / tiene Sevilla /nueva tonada /de seguidillas; nuevos claveles / y niñas, que por mayo, / se hacen mujeres”.

Y, por si fuera poco, además, Sevilla tiene ya naranjos ahítos de azahar, jacarandas a punto de romperse en flores lilas, rosas en los jardines de Murillo y, el Domingo de Resurrección, con clarines y sin timbales a Morante en la Maestranza…

Mi amiga Manuela publicó hace unos días, en su página, una foto del Guadalquivir – “¡Ay, río de Sevilla...¡” Agua mansa y quieta por donde decía Federico que venían los barcos de vela,  bajo el  Puente de Isabel II o de Triana, que para el caso, lo mismo. Al fondo, la luz de la tarde, y un cisne en su salsa. Le pongo un comentario.

- Sevilla, preciosa; el cisne no me cuadra. Lo veo desproporcionado.

Me responde:

- Es un pato, hay muchos en las orillas. Se ven a menudo por el río. Será que les gusta Sevilla.

No digo nada. Lo pienso: sevillanismo, en esencia…

Cuando yo era muchacho, Ideal de Granada, publicaba una viñeta de humor. Miranda, su autor.  Protagonistas: un gitano con puro y gordinflón, sombrero de ala ancha, bastón y pinta de poco amor a doblar la espina… En la viñeta, ademas, siempre, un felino, negro…

- Miranda ¿Por qué pone usted todos los días un gato? Preguntó alguien.

- No es un gato; es una gata…

Granaíno, sin dar más vueltas.

Los andaluces somos así. Jaime pinta sirenas en los Baños del Carmen; Leonardo, la musicalidad del grifo que gotea; Andrés Sáenz de Tejada, desgrana el misterio de cada día…

Cádiz se abre al Atlántico, y en la misma orilla, hacia el Estrecho, Tarifa tiene dos mares: la mare que parió al levante y la mare que parió al poniente; en la Sierra del Huelva, el viento de poniente es ‘foreño’; en Granada, al del norte: aire de la Sierra;  en Jaén,  matacabras; en mi pueblo, en Álora, ‘aire de arriba’ y cuando, a media mañana, arranca el levante, la gente del campo, dicen: ya están aquí las ‘malagueñas’. Por cierto, en Málaga, al aire, en verano, del noroeste, se le llaman terral… ¡Qué Dios te coja confesado, hermano! Así es la Tierra nuestra...




miércoles, 18 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Obispos que dejan huella. Diego Ramírez de Villaescusa

 


              Portada Isabelina (Gótico Tardío) Parroquia del Sagrario. Málaga


Marzo 18, miércoles.


Fue, el segundo obispo de Málaga después de Pedro de Toledo, una vez incorporada a la Corona de Castilla. Nació en Villaescusa de Haro a mediados del siglo XIV. Residió por nuestra tierra poco, aunque dejó obras de gran impacto. Algunas han permanecido hasta nuestros días.

Fue alumno de Elio Antonio de Nebrija en Salamanca, donde se licenció en Teología. En un acto académico sorprendió a los Reyes con su erudición y oratoria.

Los Reyes lo ven “como una persona muy cualificada”. Deciden incorporarlo al Gobierno Real. Comienza, poco a poco, a brillar y Fray Hernando de Talavera, confesor de la Reina, lo nombra arcediano de Olmedo y al ser elevado al arzobispo de Granada se lo lleva con él como deán de la nueva diócesis.

Los Reyes lo nombran capellán de su hija Juana. La acompañó a los Países Bajos para su boda con Felipe el Hermoso. Él bendijo la unión de la pareja para que consumasen el matrimonio, aunque dos días más tarde, les casara el obispo de Cambray. Se integró en la corte borgoñona a la perfección. Hizo de intermediario de los Reyes Católicos desde Flandes. Fue el primer hombre en tomar en brazos al futuro emperador Carlos I de España y V de Alemania. Permaneció allí ocho años y estuvo al servicio de la futura Juana I de Castilla.

En 1504 comenzó a centrarse en su trabajo como obispo de Málaga, una dignidad eclesiástica, otorgada por Isabel y Fernando en febrero de 1500, pero en realidad la Diócesis de Málaga la gestionó en ese tiempo desde Toledo y Madrid, mientras siguió vinculado a la princesa y de hecho, no visitó la ciudad hasta finales de 1502 o comienzos de 1503. Era el segundo obispado que ocupaba, tras dos años como obispo de Astorga (León).

Afianza el territorio para hacer frente a los asedios por las costas de los berberiscos. Reordena el territorio con disputas sobre Antequera que pretende Sevilla, levantó una torre vigía en la desembocadura del Guadalmedina

Diego Ramírez de Villaescusa sucede al frente de la Diócesis de Málaga a Pedro de Toledo y comienza un duro trabajo, casi un «empezar de cero». «Lo primero es afianzar el territorio, reordena los barrios a través de las parroquias, trata el asunto de los conversos, ordena los diezmos, que es lo que le permite reconstruir o construir en ese territorio inmenso y además estás peleándote con Sevilla por Antequera». Entre sus obras hace la portada gótica de la Iglesia del Sagrario e inicia la Colegiata de Antequera. Tiene enfrentamientos con el Cabildo, preside la Chancilleria de Valladolid y ayuda al Hospital de Santo Tomé.

De aquí pasó a Cuenca…

martes, 17 de marzo de 2026

Un hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Rosas

 




Marzo, 17 martes

 

Quizá sea la flor que define la primavera; quizá sea la flor que tiene más seguidores; puede, también que sea la más cantada por los poetas, por las personas que tiene una sensibilidad especia; por los que sienten una pasión hacia ciertas flores.

Puede que se también la flor que más “habla” porque las rosas, aunque no lo parezca tienen una manera de comunicarse diferente a como lo hacen las otras flores que Dios nos ha regalado. Hay quien incluso, según su color, les atribuye un mensaje diferente…

Leonardo Favio, un argentino lleno de poesía, cuando yo era muchacho hizo pública una canción preciosa: “Y qué suerte, que suerte, tu mirada y la mía. Cuando llegue mi amor / le diré tantas cosas / o quizá simplemente / le regale te regale un rosa…”

Otro argentino, Alberto Cortez, que vivió muchos años entre nosotros, tanto que era uno de los nuestros, también nos dejó: “Te llegará una rosa cada día / que medie entre los dos una distancia / y será tu silente compañía / cuando a solas te duela la nostalgia / te llegará una rosa cada día / augurándote tiempos de ventura / compañera total del alma mía…”

Hablaba, también, de quitar hojas al calendario, de magos prodigiosos para trocar las rosas por estrellas, de sueños sigilosos junto a la almohada, y la mañana para vivirla entre comillas. Le daba un recorrido al alma escapada por la venta desde tu orilla hasta mi orilla. ¿Se puede decir más bonito?

Un italiano, Massimo Ranieri, también, cuando yo era muchacho y me las andaba por Palma de Mallorca, fue estrella en las radios de entonces que era lo que había. Pregonó que estaba arrepentido de una decisión tomada, que había comprado rosas rojas y que ella, - la destinataria - debía saber muy bien lo que quería decir. A veces, uno encarga a las rosas que sean ellas las quienes hablen…

 

lunes, 16 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Ya no hay barqueros den el río...

 

 


Marzo, 16 lunes


El coro infantil cantaba en la rueda de la ilusión al caer la tarde: “Al pasar la barca, / me dijo el barquero / las niñas bonitas / no pagan dinero…” y seguía la rueda y el coro de gargantas limpias, lo lanzaba a los aires… “Yo no soy bonita…” ¿O sí?, ¿mira qué si la niña era bonita, muy bonita, y ella no lo sabía?

Las niñas se hicieron mozas y ya no cantaban en los coros infantiles. Se iban a los bailes de la feria del pueblo con zapatos y vestido nuevo – amarillo con flores verdes a modo de ramos grandes - y sabían de la barca de los sueños, bajo un mar plagado de estrellas distantes, que palpitaban en la lejanía… Ah, por cierto, en la caseta que organizaba el cura y su grupo se bailaba Winchester Cathedral (no tenía nada que ver con el organizador) pero era la canción de moda en aquel verano.

Había otras barcas. La “Voz de Álora”, emisora de la Cadena de Ondas Populares Españolas, en la sesión de ‘Discos dedicados”, Lucas López, anunciaba – Pedro Trigueros, pinchaba el disco – “Para María, de su Antonio… con todo su amor, esperando ir muy pronto a verla, Marisol Reyes canta Barquerito de Lora, sabiendo lo mucho que le gusta, en recuerdo de lo que ella sabe…”

Marisol Reyes con voz aguda, después de una introducción musical, se arrancaba con aquello que el maestro Román le había compuesto: Y decía que el verde Guadalquivir pasa por Lora, Lora del Río – que no se confunda nadie – y decía que había allí un barquerito y todas esas cosas.

Hay un barquero más prosaico, Luis Gómez Alcaudete. Fue barquero en el Guadalhorce, en los Callejones de la Barca, siglo XVIII. Sabemos de él por un documento existente en el Archivo Histórico Municipal de Álora, de fecha 8 de octubre de 1715 en el que se da cuenta que Juan García Gordillo pleitea a favor de los huérfanos de Francisco Domínguez, propietario de la barca del río Guadalhorce y al que debe 450 rs. de los 900 en los que la tenía arrendada.

Ya ven. Barcas, ríos, y sueños en el recuerdo. Y las campanas de la catedral, culpables de la marcha de la chica de la ciudad, según contaba la canción de moda aquel verano por no haber tocado a tiempo.  ¡Qué cosas pasan!


 

domingo, 15 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Y salga el sol...

 



Marzo, 15 domingo.


El sol - el que dicen que sale cada mañana por Antequera - era ya el sol de una tarde limpia y de cielo azul, tan azul, que podría servir de manto a una Purísima de Murillo. Iniciaba su camino de ocaso. Ponía tintes belleza y suspiro.

Dicen, que el dicho viene de aquellos harrieros que hacían los caminos. Viajaban de noche, bajo cielos estrellados y su deseo era ver la sorpresa del alba y claro…  

El Portichuelo junto a la iglesia de Santa María de Jesús o del Socorro que es lo mismo tiene recuerdos de otras tierras A mí, en ocasiones, me evoca a Córdoba, pero con más embrujo, con más pellizco.  Otras, pienso ¿y si es reminiscencia de aquellos mozárabes de hace tanto tiempo?

En Antequera el barroco está a pedir de fachada, de puerta con llamador dorado y dintel de mármol, de calle, de esquina o de iglesia. Antequera es barroca en sí. Algo que no vas a encontrar en otro sitio.

Para cuando vayas con tiempo de empaparte te recomiendo dos lazarillos de excepción, el Padre Llordén y Jesús Romero. Hazme caso. Los mejores guías. Nadie, ni mejor, ni más conocedores del arte antequerano que ellos.

Un día que tengas tiempo – cuando yo tenga más espacio te hablo de él – acércate al convento de la Encarnación adosado a San Sebastián. Pertenece a la Madres Carmelitas de la Antigua Observancia (Calzadas). ¿Te explicas el porqué del nombre de la calle?

Un poco más abajo, en el Coso Viejo, al palacio Nájera. Encierra el Museo Municipal. De entrada, la torre - la que da a la calle Nájera - “está considerada como una de las más bellas de los palacios andaluces”. 

No voy a caer en la tentación de contarte lo que tiene dentro. Pero sí quiero que sepas que solo el Efebo, la Venus, el San Francisco de Mena o algo de lo que se cuelga de Toral, que nació aquí, en el palacio no, en Antequera, ya justifican que le dediques el tiempo que puedas o quieras que, no siempre, las cosas van como uno desea.

Yo me las he andado a solas conmigo mismo. He buscado a aquel niño que una mañana, de sopetón, se topó de frente con el Pedro de Espinosa. Era el Instituto donde en dos días nos jugábamos el curso entero… No lo he encontrado; tampoco he encontrado las campanas que tocaban a rezos de madrugada porque ya no tocan las campanas ni casi hay conventos…


 

 

sábado, 14 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. ¡Ay mi Málaga, la bella, el Rey te quiere vender!

  


Marzo, 14 sábado.


“Ay mi Málaga, la bella, el rey te quiere vender / el que a Málaga comprare, dinero ha de tener”. La primera vez que escuché la Malagueña de don Manuel Gámez  y cantada Carlos Saura, me cautivó…Yo tenía poco menos de veinte años. Mi corazón chorreaba miel y cariño por una ciudad que embaucaba y no se dejaba atrapar y siempre se me escapaba…

¡Ay, mi Málaga!, la bella. La de Puerta Oscura en las noches de mayo con olor a mirtos y a jazmines, a amores imposibles donde llora y llora la niña con su cara como un rosa y, ¿en el pelo? un clavel.

        


La de los jardineros, por las mañanas, en los arriates del parque. Que no, que no es un parque, que es otra cosa. Vente, vente a verlo. Déjate llevar por la brisa que entra desde la bocana del puerto y saborea la sal prendida en las moléculas del aire.

Málaga de nácar en las olas que dan en romper en la playa porque son, también, esencia de espetos, sardinas de plata del fondo de la mar que revoloteaban como pájaros de agua por entrar en el copo. Málaga de gaviotas en los mástiles de los veleros, de gatos en el Guadalmedina y toque de campanas, la mañana del Domingo de Ramos, en la Catedral.




Málaga, de los Baños del Carmen y las Acacias, ¿te acuerdas? Tú estrenabas un bañador blanco. La canción repetía: “la playa estaba desierta, el sol bañaba tu piel…” ¿aquella ¿que se pierde por Levante?  La Playa del Palo y las otras, del Rincón y, ¿por el otro lado? la Misericordia y San Andrés, donde Torrijos dio su vida por la libertad. 

No preguntes. Piérdete. Déjate llevar y te encontrarás con la Málaga de Alcántara y de Picasso; de Leonardo Fernández y  de Rittwagen; de Durante y  de Mari Pepa Estrada… La Málaga del Cenachero ¿el de Pimentel? Sí, en su sitio…. El otro, ahora, ya no va por las calles.  Las calles las llena el Hombre de la túnica blanca…

 


Deambulo. Puerta Nueva, San Juan, Santa Lucia -y los primeros libros en la Denis – Larios, Santamaría y la Judería y me viene otra vez, y tarareo…“Ay mi Málaga, la bella, el rey te quiere vender / el que a Málaga comprare, dinero ha de tener”. Pues, eso, avisado, está….






                  

viernes, 13 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Amantes que vais a Granada

 

                         

 

Marzo, 13 viernes


He vuelto. Una entrada por salida. He tenido algo de tiempo – en Granada hay que tener algo de tiempo para soñar -  y hago mía la canción de Romero Sanjuan. Tomo su consejo. Por un momento asumo el papel. Me adentro. Recuerdo aquellas tardes largas de otra primavera. El sol se ponía. Doraba las almenas de la Alhambra. “Amantes que vais a Granada…”  Id al lugar adonde van los que aman, id a buscar la rosa perdida en la Alhambra”.

Me acuerdo ahora que subo por Recoletas de aquella rosa a la que cantaba Miguel de Molina, la que hacía gemir de amor el viento en los miradores; id, id, al Generalife, a donde el ciprés del patio de la Sultana, el ciprés más viejo de Granada…

Está Granada ahíta de gente en la calle. He deambulado por aquellas calles de juventud. ¿Te acuerdas? ¡Qué bien olía Granada cuando llegábamos a la puerta de las Angustias y el paseo luego por calle Navas y Pedro Antonio de Alarcón y Reyes Católicos, y Gran Vía ….!

Por cierto, Colón, aún no ha terminado de entregar los papeles a la Reina. No sé qué puede faltar en la documentación. La Señora, paciente, sentada en su sillón de poder, espera y espera…

Amantes que vais a Granada, subid junto al Darro por el Paseo de los Tristes – evocación de nostalgia – y caminad junto al río, despacio, sin prisa, como quien mece el tiempo, y ved cómo se asoman a las ventanas, entre celosías en el adobe,  historia y ensueño  y princesas encantadas, y ese rumor que salta, de piedra en piedra, en el murmullo que lleva el agua, y ese perfume a aquel amor imposible que trae el viento cuando se pierde por las callejuelas de Granada…

Amantes que vais a Granada id de la mano por su orilla, y pasada la Casa de las Chirimías, a la izquierda, subid por la Calle del Candil, y luego, a la derecha, por la de San Juan de los Reyes y, antes del final, en la Cuesta del Chapiz, bajad, otra vez, al encuentro del río y del agua…

Amantes que vais a Granada mirad la nieve, siempre la nieve eterna de la Sierra con estrellas frías, canciones encantadas en un cielo de embrujo, envidia del Albaicín, un bordado de encaje que tapa la jarra de agua bebía Federico. Sorbos de compás y cantos, poesía hecha encaje…

Id a mirar los espejos del agua, agua de aurora, agua de nieve derretida, que recorre galerías de anhelo, de sueños, de amores imposibles…  ¡Amantes que vais a Granada!

jueves, 12 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Y te busqué por todas partes...

 


                                             Callejón de Agua. Sevilla.


Marzo, 12 jueves


¿Sabes? El otro día,  muy de mañana,  te busqué junto al río, al otro lado del puente desde donde Belmonte mira la Giralda y espera el toque de clarines sin timbales. Luego, me adentré en Monserrat. En la Magdalena supe que allí habían bautizado a un genio llamado Murillo y en su collación dieron sepultura a otro, a Juan Martínez Montañés. Y te buscaba…

 Anduve por Reyes Católicos y por Bailén y me llegué hasta el Museo… Tienen sus patios umbríos arrayanes que emulan la gloria de otros que compiten con rosas reflejos de reinas moras en tierras lejanas  y cipreses que apunta al cielo y, dentro, todo lo sublime del arte que se puede guardar entre paredes.

Por Alfonso XII me llegué hasta la Plaza del Duque – el de la Victoria – pero el pueblo, ya se sabe, siempre toma la trocha que más le conviene. En la Campana, resuenan pasos de costaleros que ya vienen…, y voces de capataces que quieren abrazar la estrechez de la calle. Y te buscaba.

Sierpes, cervantina y carcelaria. Por cierto ¿será verdad que allí, se gestaron esas primeras letras del Quijote… “de cuyo nombre no quiero acordarme”? La Plaza del Salvador…. Dentro, Jesús de Pasión, y la Virgen de la Antigua y el Cristo del Amor, el primero de los cristos de Juan de Mesa…

En General Polavieja donde, sabes... Pues sí, allí, en la cercanía del Antiguo Mesón del Negro. Se remonta al XVII. Lo dice un mosaico en la pared; luego, sin prisa, hasta la Casa Grande que sigue siendo grande, pero desde hace mucho tiempo no es franciscana… Los tiempos tienen cosas así. Y te buscaba…

Por un laberinto de calles me perdí y supe del convento de la Encarnación y de la Hospedería del Laurel y en la Plaza de los Venerables otro mosaico informa de que por allí debió andar don Juan, el de Zorrilla y, el otro, el de verdad. En la Plaza de Doña Elvira fluía un rumor de agua clara en una fuente blanca….

Por una barreduela llegué hasta la Plaza de Santa Marta. Soledad, umbría; misterio de monjas y conventos y, entonces…  ya no te busqué más porque, entonces, supe que tu esencia flota en el aire, porque Sevilla, en lo íntimo eres tú, Bécquer eterno y, ahora, más porque llega la primavera…

miércoles, 11 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Y, así nos vieron...

 



                                Castillo de las Torres. Álora (Málaga)


Marzo, 11 miércoles

 

Francisco Henríquez de Jorquera, fue un historiador granadino nacido en 1594, en Alfacar, en las cercanías de Granada, en unas tierras dadas a s padre después de la Expulsión de los moriscos. Probablemente murió en Sevilla en 1646. Eso lo hace pensar el hecho de que la Biblioteca Capitular se encontrase parte de su obra.

Parece que vivió habitualmente en Granada. Su padre soldado; su madre perteneció a familia de artesanos. Se casó, tres veces. En 1616 con Gabriela de Mesa de la que enviudó en 1619; dos años después con Luisa de Espinosa, de catorce años de edad, hija del maestro de sastrería, dueño del taller en el que trabaja; y en 1624 con la viuda de Marcos López de Bedmar. 

Pudo viajar por Toledo, donde asistió a la beatificación de San Francisco de Borja y por Sevilla donde parece que se asentó hasta el final de sus días. Falleció con cincuenta y dos años.

Sus estudios sobre todo lo relativo a la Guerra de Granada nos aporta detalles, como todo lo relativo a Álora que, a pesar de ser farragoso, es de un interés considerable.

"Villa de Álora. Yace en la misma hoya de Málaga tres leguas de ella y de Granada veynte y tres, cercada de fuertes muros e inexpugnable castillo: es la Villa de Álora bañada de un río que pasa por ella que toma su nombre, por quien se dixo aquella copla que comineza: “Álora, la bien cercada”.

Continua: “Goza de fértil terreno, abundante de todo mantenimiento que con las sobras se enriquecen su moradores”.

Sigue: “Fue población numerosa en tiempos de los moros, bien defendida de ellos donde habíendose puesto sitio el adelantado Enriquez (¿?) fue muerto de una saeta. Havitánla cantidad de vecinos en una parroquia, con hermitas, (sic), vicaría de la diócesis de Málaga.”

Agrega: “Su fundación no consta, más se presupone por conjeturas ser de túsculos andaluces, más lo más cierto es ser de moros, según Garibay y Rodrigo Caro; a quien la ganaron los Católiccos Reyes, poblándola de csitianos. Es gobernada por alcaldes hordinarios (sic), Regidores y de la hermandad. Jurisdicción de Málaga, ganose cuando Málaga, por el mes de junio, día de San Juan”.

 

Bibliografía.

 

MARÍN OCETE, Antonio (1934) Henríquez de Jorquera, ed. Anales de Granada: Descripción del reino y ciudad de Granada. Crónica de la Reconquista. (1482-1492). Sucesos de los años 1588 á 1646.

Viñes Milltm,  Cristina (1995). Figuras granadinas. Granada: Sierra Nevada 95: El Legado Andalusí. pp. 139-141.

martes, 10 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Fernado Ortiz, un olvidado del XVIII

 


                   Jesús Orando en Huerto. Fernando Ortiz. S.XVIII; el ángel Egudiel. Antonio Castillo Lastrucci (1949)


Marzo, 10 martes


Llama la Semana Santa a la puerta. Se refresca memoria de muchas cosas. Entre otros la de aquellos imagineros que nos dejaron sus obras. Algunas, aún pueden admirarse a pie de calle.

Es el caso de Fernando Ortiz nació y murió en Málaga (1717-1771). Está considerado como el imaginero más importante de Málaga en siglo XVIII y, a medida, que se conoce su obra, también, como uno de los grandes imagineros de la España de su tiempo.

Nació en la calle Madre de Dios. En su familia que se dedicaba a la artesanía no aparece ninguna figura determinante de su vocación. Él pudo aprender en los talleres de los Zayas, Fernando y Pedro, que desde Úbeda se habían trasladado a Málaga.

No hay mucha documentación sobre su vida. Se sabe que el nombre de su mujer era Josefa y que se casaron en la iglesia del Sagrario de Málaga. El matrimonio tuvo 8 hijos. Tres hijas profesaron en el Convento de la Purísima Concepción situado en la Plaza de la Constitución. Pidió ser enterrado en la iglesia de Santiago, aunque no se conoce el lugar exacto del enterramiento.

Vivió un tiempo en Madrid lo que le permitió enriquecer su estilo. Académico de San Fernando fue comisionado para buscar mármoles destinados al Palacio Real.

Es un seguidor del estilo, formas y manera de Pedro de Mena hasta el punto que algunas de sus obras se han atribuido a Mena y posteriormente, la mayor de las veces, al ser restauradas y encontrada su firma, ha facilitado reconocer su autoría.

Algunos críticos reconocen tres etapas en su vida. La primera (1735 – 1745) en la que define su estilo y seguimiento a la obra de Mena con manifiesta influencia. Se demuestra en el coro de la catedral de Málaga; la segunda (1745-1756) en la que la influencia de Mena se limita a los rostros y acentúa los movimientos y los plegamientos más acordes con el arte andaluz de la época; la tercera (1756-1771), considerada como su época de esplendor y donde plasma parte de la experiencia adquirida en Madrid a la sombra de Olivieri. Es la época más italianizante. 

Su muerte temprana, 54 años y los desmanes de destrucción de la guerra propiciaron que su obra, que no era muy numerosa, esté, en parte, desaparecida.

 Tiene imágenes en diferentes puntos de la provincia de Málaga, de Granada, Cádiz,  en Tarifa (su primera obra que lo dio a conocer) y  Sevilla, en Osuna. Su gran obra – una vez que los críticos han logrado separar lo atribuido a Mena – es Jesús Orando en Huerto que se procesiona el Domingo de Ramos. 

lunes, 9 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Quiero abrazarte tanto...

 



                             Var. Solidor


        A quienes tuvimos veinte años y ahora tenemos algunos más…, rosas de esta mañana; la primera floración de la primavera.

 

Marzo, 9 lunes.

 

“Siento tu mano fría correr despacio sobre mi piel
Y tu pecho en mi pecho y tu desnudez
Ya olvido reproches que imaginé.

Vente conmigo al huerto, que están las rosas queriendo ver
La promesa que has roto para volver
Y así creer lo que les conté.

Dije que te quería como a nada en el mundo
Que seguía tus pasos, tu caminar
Como un lobo en celo desde mi hogar
Con la puerta abierta de par en par
De par en par.

 

Var. Baccarra Black


Que tenía en penumbra nuestro rincón en aquel salón
Con dos cubiertos y tu canción
Y con tus flores en el jarrón.

Siento tu mano tibia, que palmo a palmo besa mi piel
Y tus brazos me enredan hoy como ayer
En este nuevo día vuelvo a creer.

Vente conmigo al puerto, que hay una barca en el malecón
Con tu nombre pintado secando al sol
Con tu mano grabada junto al timón.

 

                           Var. Alberta

 

Sabes que te quería como a nada en el mundo
Que seguía tus pasos, tu caminar
Como un lobo en celo desde mi hogar
Con la puerta abierta de par en par,
De par en par.

Que tenía en penumbra nuestro rincón en aquel salón
Con dos cubiertos y tu canción
Y con tus flores en el jarrón.

Quiero abrazarte tanto con mis sentidos, con tanto amor
Que no haya más sonido que nuestra voz
Y mi cuerpo en el tuyo a continuación.

 

                                 Var. Louis de Founes

 

Y yo andaré la tierra como un romero buscando a Dios
Y tendré tu regazo, tu comprensión
Y una casa pequeña para los dos.

Tú sabes que te quiero como a nada en el mundo
Que seguía tus pasos, tu caminar
Como un lobo en celo desde mi hogar
Con la puerta abierta de par en par,
De par en par.

Que tenía en penumbra nuestro rincón en aquel salón
Con dos cubiertos y tu canción
Y con tus flores en el jarrón.

 

                             Manuel San José Sánchez / Letras del mundo@ S.A


                           Var. Solidor