Noviembre, 6 viernes
¿Quién pierde? Obviamente, quien no
gana. El dilema está en discernir qué se entiende por ganar o por perder.
En el ballet el Lago de los Cisne conocido
por su trama y por la música de Chaikovski narra el amor entre el príncipe
Sigfrido y Odette, una princesa condenada por un malvado a ser cisne de día y
humana por la noche.
El amor verdadero libera al yo auténtico
de la trampa de una imagen fraudulenta. Sigfrido promete amor y fidelidad
eternos a Odette. Su idealismo desmesurado y búsqueda del amor romántico y
perfecto se ven, influenciados por la mano del destino.
En otro lugar
de ese inmenso país, Rusia, Zhivago viajaba en un tranvía. por una calle de
Moscú, por la misma que, curiosamente, va el tranvía, con paso firme y decidido
Lara, que le hizo ser el poeta que es.
Quedan ya muy
lejos la revolución, la estancia en la casa de campo, aquella noche de lobos
aullando en la estepa cubierta de nieve, y el hombre que se realiza entre
sueños y realidad y plasma en el papel los sentimientos que brotan del alma...
El destino,
antes, los ha hecho encontrarse en una biblioteca de un poblado perdido en
medio de la nada…. Los ojos de Lara dicen que aquello, con un ‘no’, es
un “si”. No puede romperse… El amor se va. Navega por no se sabe dónde
por mor de la guerra. Parece que puede haber un reencuentro añorado. Ahora, es
el corazón, el otro corazón, el que no aguanta…
Vivimos en
España la ruptura de los sueños de un amor. Ese sueño de amor vino. Se llamó: democracia.
Se venía de un pasado triunfal para algunos; triturador y desgarrador, para
otros. Un puñado de jóvenes habíamos nacido en el interregno que vino después.
Se abría el futuro.
Democracia.
Creímos que nacía el amor. Como el amor, una entelequia que con la ilusión de
muchos florecía como las rosas en primavera. Ahora, corre un viento de
demasiada tensión. Crispación. Reproches. Nos hemos propuesto ahogarlo. Hay
algo nuevo. A eso se puede llamar, desamor. Todos la mataron, se suele decir, y
ella sola se murió. ¿Será como el recuerdo de un lago donde es el final de un
cisne que soñó, lo imposible? ¿Terminará en una calle cualquiera y sin nombre
porque han tirado una noche en la bolsa de basura la voluntad de entenderse? Los
que juegan en el parque lo dejarán escrito en sus libros de Historia. Se puede
helar el alma…

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