martes, 30 de diciembre de 2025

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Dicen...

 

Diciembre, 31 miércoles



  

 


Diciembre, 31 miércoles

 

Dicen que el calendario arranca la última hoja de 2025…


Hago mío aquello de Kapuscinski:


«Sólo muy de vez en vez aparece el sol. Entonces el mundo se vuelve diáfano, azul celeste, trazado con una línea firme y decidida”.


Ojalá Dios nos mantenga asidos de su mano y se cumpla todo. Que les vaya bonito.


Ah, el contador de Facebook, dice que hemos llegado a 1.124.939 visitas acumuladas…. Gracias.

 

.

 

lunes, 29 de diciembre de 2025

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. La gracia de los singracia

 



Diciembre, 30 martes.


El Ayuntamiento de mi pueblo, Álora, bajo el lema “No seas petardo” ha prohíbo el uso de ese material pirotécnico tan desagradable. Me constan que en otros municipios han pedido mediante bandos algo parecido.

Apela el bando a la convivencia en estos días y para evitar molestias – dice – a personas y animales. Agrega que no es una prohibición total sino una regulación estricta que recuerda la autorización municipal y distancia de zonas pobladas e informa que los infractores pueden ser sancionados.

Hasta aquí puede ser similar a otras notas. Hay algo más. Mi amigo el doctor Diego Montañez, que fue médico de UNICAJA Baloncesto y a quien conocí a través de otra entrañable persona, Paco Rengel, que ya no está con nosotros físicamente, pero sí en el pensamiento y en estas fechas, mucho más, a media tarde envío al grupo de nuestro gastronómico un mensaje.

Reincide en el tema de los petardos y dice “Mientras tú lo celebras y lo que es peor niños Autistas, y los que presentan Trastornos del Espectro Autista como el Síndrome e Asperger y el Síndrome Rett lo pasan mal con esta forma de diversión”. Y dice más “Yo rogaría que a los que le gusten los petardos,  que los exploten dentro de sus casas”. Ojalá tuvieras eco, amigo.

No queda ahí. Al mediodía vi una información en Canal Sur. Hablaba de un parque público de una ciudad andaluza que destaca por su amor a la belleza y por poseer una la extrema sensibilidad para muchas cosas…. Pues bien, alertaba que ese lugar de recreo había unos desalmados (sin alma que es lo que nos hace diferentes a otros animales) que metían explosivos dentro de pelotas similares a la que usan los perros de mascotas en sus juegos. Cuando el animal cree que juega y se la mete en su boca al darle el mordisco, le explota.

Se me vino, de pronto, a la cabeza una expresión, que no voy a escribir, y me pregunto ¿se puede ser más canalla? Yo nunca he tenido un perro conmigo, pero sé del bien que hacen a personas que están solas, a invidentes, o a simplemente porque su sensibilidad se lo admite.

Hace un rato he llegado de Málaga. La gente ha tomado la calle. Bullicio, música y ruido. La gente busca su expansión e invade oteros espacios. Algo así como si se ahogasen en el suyo. Si esa es su felicidad, pues bendito sea Dios. Yo me inclino más por otra manera de gozar de estos días. Ya se sabe de gustos no hay nada escrito, pero a los de los petardos pues eso…

 

 

sábado, 27 de diciembre de 2025

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Una noche en Calar Alto

 

                   


Diciembre, 28 domingo.

Era verano; mediados de julio. Teníamos cita, de madrugada, en el observatorio de Calar Alto (2.168 m.), Subcordillera de Sierra Nevada. ¿A esas horas? Sí. ¿Qué se le puede perder a uno en medio de una sierra como esa cuando la noche vira hacia el alba? Perder, muchas cosas; encontrar, algunas más.

Un pinchazo inesperado y un rescate de la grúa cuando el frío más arreciaba. Eso, lo de menos. ¿Lo de menos? Sí. Lo demás, ver el mundo de las estrellas desde telescopios especiales y uno se pregunta. ¿Y todo esto? ¡Dios mío, Dios mío! ¡Es demasiado!

Mientras hacíamos hora para llegar de madrugada a la cumbre cruzamos la Sierra de los Filabres. Bajamos hasta Serón en una de las laderas, en las terrazas que dan a la cuenca del Almanzora, la mayor de los ríos mediterráneos andaluces después del Guadalhorce.

Por estas tierras, por la de los Filabres, se las anduvo el hombre del Paleolítico, por las de Calar Alto, los científicos que atienden la estación y los que gustamos de ir a sitios como ese. Por cierto, las cúpulas donde están los telescopios parecen huevos de avestruces gigantes seccionados por la mitad o fantasmas blancos en la cumbre de la sierra.

El firmamento con la mirada del telescopio parece al alcance de la mano. Ahí se miden las distancias por ¡años luz! y si la luz transita a una velocidad de trescientos mil kilómetros por segundo… Mareante, de verdad, mareante.  Uno, en su asombro solo piensa una cosa: ¿y todo esto para nosotros solos? Dios, seguro, seguro que tiene reservada alguna sorpresa y puede que algún día, el día menos pensado… Me acuerdo del Poverello de Asís: “Loado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas en el cielo, las has formado preciosas y bellas”.

La sierra, en su tiempo, como es norma de un país arboricida como es el nuestro, deforestada; luego, sembrado de pinos. En la cima ‘sembraron’ un observatorio astronómico, extraordinario. Primero fue alemán; ahora, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y de la Junta de Andalucía. Ya ven, además de gente, que gana un Premio Nobel, de vez en cuando, hay otra que piensa en la Ciencia y luego uno escucha esas cosas que dicen ahí…

Desde la cumbre tiene un paisaje excepcionalmente bello. Enfrente, Sierra Nevada y el Mulhacén, y sierras enlazadas entre sí de las que desconozco sus nombres; aquí, casi a golpe de vista, la repoblación de la sierra. La han dotado de vegetación de pinos y ciervos y jabalíes y corzos y rapaces que vuelan por un cielo limpio de nubes y calares que se cubre de nieve cuando arrecia el invierno.





 

viernes, 26 de diciembre de 2025

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Y, usted ¿qué cree?

 



Diciembre, 27 sábado.


¿Se han terminado los viajeros?; ahora, turistas. Masas de gentes de un sitio a otro. Lo invaden todo. Algunos pasan como las maletas: no se enteran de nada. ¿Calidad? ¿Rincones con encanto? En una ocasión una pareja me contaban lo bien que lo habían pasado en Cancún con un una pulsera, de todo consumo, en la muñeca…

Las agencias contratan a los mejores publicistas. Unas veces lo bordan; otras, pues como en las boticas de antes. “De todo”. Al final cuando el usuario regresa a su casa viene satisfecho o con la sensación del timo consumado.

Para mí, el gran puente del mundo se sostiene en dos pilares: París y Nueva York; en medio un pie amigo. Se llama Lisboa. No se lo van a decir, pero yo sí. Es la ciudad de Pessoa, de los atardeceres dulces cuando el sol se va cada tarde camino de América. Es la ciudad del embrujo del fado. Roma, un museo al aire libre; Venecia, Aznavour sobre una góndola.

Otras ciudades tienen un apellido postizo extraordinario “Salamanca, arte, saber y toros”, “Alicante, donde el sol pasa el invierno”, “La Coruña, donde nadie es forastero”. “De Madrid al cielo”; Toledo, la ciudad de las tres culturas”. Y el mejor de todos, lo puso un poeta. No era un publicista. Tenía un don y casi nadie se lo reconoce: don Manuel Machado: “… Y Sevilla”. Sin decir nada, lo dijo todo.

Otras ciudades también han salido beneficiadas. Si me apuran, son eso y algo más “Granada, agua oculta que llora…” Lo dijo Federico. Si tienen tiempo sueñen asidos de la mano de esa persona a quien quieren. Arriba, la Alhambra; abajo, el Darro. Sabrán que hay otro llanto. (Hagan caso, no nada más sublime que lo que se sueña). Córdoba, tierra de Califas (eso sí, no vayan a Córdoba en verano).

            


A las costas no le han dejado un palmo sin nombre: Costa del Sol, de la Luz, Tropical, Dorada, del Azahar, Costa Verde, Costa Quebrada, Costa Brava… La que está en torno a Finisterre tiene un nombre muy definitorio y muy duro… Ustedes lo conocen tan bien como yo.

A veces, los publicistas olvidan la esencia perdida en las propias ciudades. ¿Qué me dicen de las rosaledas del Retiro y del Parque de Oeste? y ¿las campanas de los conventos de Ávila? ¿Ha visto alguna vez los primeros rayos de sol que traspasan las vidrieras desde el interior de la catedral de León? ¿Se han embriagado con el azahar una noche de abril en las huertas de Álora? ¿Qué me dicen que se alejan de la Bahía mientras Málaga le reza al Señor Cautivo o le pide un buen final al Cristo de la Buena Muerte…?



 

                              

jueves, 25 de diciembre de 2025

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. No es un cuento de Navidad

 




Diciembre, 26 viernes


Dice el Génesis (6: 1-7) que los hombres comenzaron a multiplicarse, y les nacieron hijas, los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran hermosas, y tomaron mujeres de entre todas la que les gustaban…”

No quedó ahí la cosa. Se extendió por toda la tierra una inmensa maldad y violencia. (Casi como ahora). Dios pensó que aquello no podía seguir. Eso no lo dice la Biblia, lo digo yo, y entonces, pensó en enviarles una de las mondar peces y…

 Vio que había un hombre bueno. Se llamaba Noé; su mujer Naamá, otros dicen que Nuraita. Da igual. Noé tenía tres hijos: Sem, Cam, y Jafet.  Dios le dijo que hiciese un arca (el hombre debería armarle a la carpintería y al bricolage, porque si no, iba arreglado) y que se metiese dentro con su gente y un par de animales de todas las especies porque les iba a mandar una de mondar peces. Y así lo hizo.

Llovió durante cuarenta días y cuarenta noches. Como no había políticos de por medio no nos hemos enterado si avisaron con las alertas al resto del personal y esas cosas que pasan en otros sitios.

 

              Monte Ararat


Aquello fue gordo. Cuando escampó. Noé soltó tres palomas. La primera volvió pronto; la segunda trajo un ramo de olivo; la tercera no volvió según la Biblia porque encontró un lugar donde posarse. Cuentan que el arca de posó sobre el monte Ararat (más de cinco mil metros) y está entre Turquía y Armenia…

Dios puso un arco en cielo – con siete colores – y le dijo que esa era la señal de la alianza de Dios y que ya no habría más diluvios y… Bueno hace unos días, aquí en mi pueblo, después de un chaparrón (no tan grande como el del diluvio) apareció en el cielo el Arco Iris… Dios ya estaba presente en una mañana donde todavía no se habían ido las nubes.

Dios, ahora está presente, en otras representaciones. Las llaman de diferentes maneras. A mí me gusta la de Nacimiento. Recuerda que Jesús hijo de María, nació en Belén de Judá. Si el tiempo era el solsticio de invierno por lo del frío y la nieve, aunque cuando pienso que los pastores estaban al raso, en noches como éstas…, o si era en el de verano pues ¡vaya usted a saber! Dios vuelve a estar presente con la mayor de las alianzas: hace hombre a su hijo y eleva a la raza humana a la mayor altura posible…(A ver si te enteras Torquemada).

 

 

                       Belén, ciudad de Dios y de los olvidados

miércoles, 24 de diciembre de 2025

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora . Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Noche Buena

 



Diciembre, 24 miércoles


“Buenos días. Como no puedo enumerar todos los deseos lo hago con este rosal que se vistió así la pasada primavera... Todo lo mejor para vosotros y los vuestros.”

Dice un villancico anónimo de mi pueblo que, aunque estaba la noche serena, caminaban los pobres pastores por todas las sendas de la Serranía… y que, cuando llegaron a Belén, se postraron ante Jesús y eso, sintieron la paz interior que solo Él puede dar.

Y, otra, cosa. Casi nunca hay tiempo para leer; en estos días, menos. Pero, ¿puede haber algo más grande, que, como dice San Pablo se hizo semejante en todo a nosotros (menos en el pecado, no era cosa) y elevó a la raza humana a lo más elevado que podría llegar: Dios hecho Hombre? ¿Cabe más? Qué nos conceda lo que más necesitemos cada uno… Feliz Navidad.

 

 

lunes, 22 de diciembre de 2025

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. La maroma está blanca


                   La Maroma. Sierra de Almijara.


Diciembre, 23 martes.


Las Sierra de las Nieves y la Maroma tenían echado el velo blanco de novia. (Las nubes no me dejaban ver las cumbres de El Torcal ni la Huma). Día crudo, gris. Acorde con la fecha del calendario. Al salir a la calle compruebé que había llovido. El suelo mojado lo delataba. Me acerqué al campo. Desde la lejanía ví como verdeguean las lomas de El Chopo. El campo se muestra expectante; comienzan a apuntar las sementeras tempranas. 

Por cierto, a pesar de que se ha iniciado el invierno, aún siguen vestidos de oro viejo los granados y las higueras no se han desprendido de las hojas. Me siento hastiado de tanto como me imponen desde fuera. Ni entran en mí, ni logro zafarme de cuanto me rodea. 

Regreso al pueblo. He tenido que hacer algunas gestiones. Ruidos -que no música de Navidad- sale por la puerta de algunos establecimientos comerciales. Me siento incómodo dentro de tanto bullicio. Añoro huir. Todo se exterioriza. Hay quien opina que está más alegre porque alborota más. Contrasta con la quietud que he dejado hace un rato. 

Me parece que este año por Navidad no vemos el primer almendro en flor, ni en las recachas ni al abrigo de vientos… El almendro en flor es un grito - de los otros - en lo más crudo del invierno, pero este año, los gritos vienen de otras gargantas. Me refugio, una vez más, en San Juan de la Cruz: “¡oh bosques y espesuras / plantadas por la mano del Amado! / ¡oh prado de verdura / de flores esmaltado! dezid si por vosotros ha passado” Me he dejado un rato arrastrar por el regusto del silencio. 

Al caer la tarde, estuve en Málaga. El viento, dio sensación de bajada térmica, agitaba las ramas de los ficus; bamboleaba las palmeras y dejó el cielo despejado y limpio. La radio de coche daba malas noticias. España parece que va a saltar hecha añicos. Ni tirios ni troyanos tuvieron desavenencias tan profundas como las que ahora campean por los suelos hispanos. ¿Es posible que haya tanta insensatez entre la gente?

Al regresar, paso junto al castañero de la esquina del parque. El castañero ha dado un revolcón a la olla sobre el anafe. Huelo a castañas asadas. Las noches de diciembre no tienen el embriagamiento sensual de las noches de primavera. El viento trae, en cambio, olor y humo de castañas. La calma de la noche es total. Sólo en la lejanía, de vez en cuando, ladra un perro…


                          Sierra de las Nieves.




domingo, 21 de diciembre de 2025

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Álora, paisaje singular

 

 


Diciembre, 20 domingo


Álora se enclava en el vértice norte de lo que antaño se llamó Hoya Málaga y ahora Valle del Guadalhorce. La Sierra de Abdalajís le corta los vientos fríos que vienen del norte. Su clima, agradable, salvo momentos puntuales, en invierno, y caluroso, en verano.

Se asienta en las laderas del Monte Hacho que se prolonga por el Monte Redondo, desde donde se ve el mar. Tiene una altitud de 570 metros; el Monte Redondo, 526 m. 

 


Resalta por su pendiente situada entre el 20 y el 40% en el sector más bajo y a partir de los 200 m. pasa al 40-80% en el talud que cierra por el lado del río su característica cima plana. En algunas zonas el corte es a plomo.

En su composición entran a formar parte rocas areniscas calcáreas del Postorogénico que forman un suelo pardo calizo sobre material consolidado.



¿Faltan las figuras del Portal del Belén? No, cada uno lleva, en su interior, las suyas.

En el Libro del Repartimiento, en 1492, aparece que al Bachiller Serrano se le asigna: “e de allí por el camino del rodo arriba fasta el cabillo del Hacho”; a la Iglesia Mayor “quedale mas un higuera de hasta una arançada en la sierra del Hacho”.


El Hacho es a nosotros como el Gurugú a Melilla, el Pan de Azúcar a Río de Janerio, como el Monte Igueldo a San Sebastián, el Tibidabo a Barcelona o Sierra Nevada a Granada..., como todo eso junto, y algo más… Sencillamente, nuestro.

 


En el Monte Redondo, en los parajes conocidos como Los Toriles o el Hoyo de Aurioles se dan paisajes de una belleza singular.

Las zonas Kársticas (El Toril y los Órganos) del MonteRedondo, comprende lugares de subsuelo caracterizados por una composición geológica donde predominan las calizas, dolomitas, mármol, yeso y sal. Crean un paisaje único por su Belleza.



El karts es un tipo de paisaje en el que la disolución del lecho rocoso sobre el que se asienta crea sumideros, arroyos que se hunden cuevas y manantiales. El lugar es de una belleza inusitada, excelsa. Provoca la admiración del visitante ante una sorpresa escondida, sin que se pueda, sospechar ni vislumbrar, cuando se transita por la zona, si no se tiene una información previa, siquiera, de su existencia.

Solsticio de invierno, dicen, que comienzan a alargar los días. Entra un tiempo estupendo para, en una mañana de sol. emprender la experiencia de un paseo por estos paisajes singulares. No lo olviden: Alora, para amarla, conocerla…

 

                                      Monte Redondo envuelto en el embrujo de una mañana de niebla.


Bibliografía.

MORALES GARCÍA, José. Diccionario del paisaje de Álora… y algo más. 2025 (Inédito). Fotografías: Felipe Aranda, Marisa Segura, Marilina Cruzado, José Morales.


sábado, 20 de diciembre de 2025

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El Tren

 



Diciembre, 20 sábado

 

En mi pueblo han montado un mercadillo navideño. Consumismo ‘a tutti plen’. Entre las ofertas, un artilugio a modo de tren, pero con figura de autobús gusanero. Da vueltas y vueltas. La patulea menuda – algunos grandes también – exteriorizan su alegría efímera desde las ventanillas. Una campanilla toca y toca…

El niño de entonces recuerda otro tren. Viene a su mente que el ‘mixto’ de la mañana llegaba a la estación muy temprano. Cuando se presentía próximo, entre los viajeros y el personal de la estación, se notaba un cierto movimiento. Aparecía una pareja de la Guardia Civil; un hombre con un canasto que vendía avellanas, mujeres con cestos cosidos y por un extremo aparecía ca cabeza de gallo, talegas, canastos... Un mozo traía, en un carrillo de mano, unos bultos…

En la lejanía se escuchó como silbaba la locomotora.

-         Viene, dijo un hombre, por lo de Molina.

 

El jefe de Estación vestía un uniforme azul oscuro y una gorra orlada con una franja roja. El jefe siempre salía a recibirlo. En la mano llevaba un banderín, también rojo, desplegado.

El toque de una campana intermitente anunció que el guardabarrera bajaba las vallas y cerraba el paso a nivel. Cuando el tren enfiló la estación, aminoró la marcha. El suelo del andén retumbaba bajo los pies de los viajeros. La máquina era negra y soltaba vapor a ras del suelo. Al condensarse formaba una nube blanca; los viajeros parecían fantasmas salidos de la niebla.

Pasó la máquina. Un émbolo grande hacía que girasen las ruedas. Por la portezuela que tenía echada una cadena se asomaba un hombre. Era el fogonero; alimentaba la caldera con carbón que paleaba hacia aquel fuego de infierno. El niño reconoció a aquel hombre lleno de tizne….

-         Mamá, el fogonero. Es ‘Frasco’.

-         Sí.

 

La madre tenía cogida, con fuerza, la mano del niño y en la otra la de su hermano más pequeño. Luego pasó un vagón con varios hombres vestidos de uniformes asomados a la puerta que estaba abierta. Era el vagón de la paquetería…

Detrás, todos los vagones de los pasajeros. Eran vagones de madera. Se accedía por los extremos y tenía los asientos largos y corridos. Encima de los asientos unas repisas servían para que los viajeros dejasen los paquetes; las mujeres nunca soltaban el bolso…

Al poco, la máquina correspondió con un silbido agudo la orden de salida. El tren se puso en marcha. Entró  en el túnel; se hizo de noche y, luego, otra vez de día.

El “mixto” venía de Ronda y Antequera. Llegaba hasta Málaga. El niño, su madre y su hermano se apeaban antes, en la estación de Cártama. (Regresarían en el “mixto” de la tarde). Pasarían el día en casa de sus tíos Ezequiel y Antonia y con sus primos. El niño los quería mucho y se sentía muy a gusto y muy querido. Era Navidad…

viernes, 19 de diciembre de 2025

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Alora, visigoda.

 


               Cerro de Sancti  Petri.


Diciembre, 19 viernes


A veces, por diversas razones, estudiamos las civilizaciones que dejaron huellas de importancia; otras, en cambio, se obvian. Algo de eso ocurre en Álora la con civilización visigoda.

En Iluro existieron dos necrópolis en torno al siglo VI (las dos arrasada en la actualidad), en Canca, al sur de la población y en la Loma del Morquecho, en dirección a Nescania. Los restos de materiales las ubican en torno a ese tiempo. Se explica su presencia porque se inicia, en la población un proceso de ruralización, o sea la gente se aparta de los núcleos y se va a vivir al campo.

Era una población de campesinos y de gente que vivía del ganado.  El obispo y monje Martín de Dumio los llama ‘rustici’ y, también, como ‘plebe rustica’. El concilio del año 653, los cataloga y los pone más cercano al mundo del esclavo o del siervo que al del hombre libre.

No hay que descartar, tampoco, a los que, apartados de las orillas del río, optaron por las montañas como lugar más seguro (caza y alimento a modo de frutos secos: bellotas) de vida y subsistencia.

Buscaban la coronación de montes o cerros - de fácil defensa y difícil acceso - y probablemente enclavan el habitat en el entorno de alguna ermita o lugar sagrado con el apócope cristiano de “sanct”. Encontramos los del Cerro de Sancti Petri en el camino de Álora a Almogía.

Según Ortiz Lozano: “el despoblado del castillo de Sancti Petri (…) lo era de un lugar existente en 1480: habiendo una tradición de la existencia allí de un monasterio en tiempos de los godos”.

De esta época viene la tradición de coronar las elevaciones con la cruz.  El Hacho, puede ser una muestra como lucha contra los espíritus malignos que habitan en montes, mares, ríos, bosques e incluso en los propios hombres “los cuales no saben protegerse con el signo de la cruz”.

Su vida, dura. Soportaron epidemias y hambrunas. Casi no hay datos. Sabemos por crónicas de catástrofes. En el reinado de Ervigio, hacia el 684, hay “un hambre terrible” y en el 688, se extendió una peste inguinal”; volvió a reproducirse en el 701, con hambre en el 708, y, otra vez, peste en el 710.

Al comienzo del siglo VIII, el reino godo de Hispania soporta una grave sequía, crisis seguida con otro de malas cosechas con sus secuelas de hambre y miseria para la población….

 

 

jueves, 18 de diciembre de 2025

una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Por la cerámica al arte.

 

     



Diciembre, 18 jueves.

Todos los caminos llevan a Roma. Lo hago mío.  Muchos vericuetos sacan la esencia anidada en el alma. La exteriorizan, la muestran, y nos deleitamos. Entonces decimos que aflora eso que llamamos Arte.

María – a mí me gusta más llamarla, Mari Flor – Rengel Castro es una artista de la cerámica. Nació en la calle Don Tomas, en uno de los barrios más castizos de Álora, el Bajondillo. Hoy, calle y barrio están un poco en declive. La gente ya no baja a pie por el Tajo de la Quera, a la estación. Ya no es la arteria para quienes iban a coger el tren.

Está, por su acera derecha, a pie del Cerro de las Torres, coronado por el castillo; por la izquierda, el arroyo de la Tenería que arranca en el Caño Copado y por el Tajo de la Quera se abría paso hasta llegar al río. Antaño, lugar donde se curtían las pieles para convertirlas en cueros duraderos. Tuvo la calle también, hoy desaparecidos, una almazara y una fábrica de jabón… Esta mujer vino al mundo con la historia y el arte a un lado; con la laboriosidad, al alcance de la mano, por el otro.


María Rengel se inició en el arte de la cerámica en el País Vasco, en Zarautz. Luego, en Granada, hasta establecerse, definitivamente, en Málaga – aunque los artistas nunca se afincan ‘para siempre’ en un sitio determinado – donde ha alcanzado cotas de belleza y perfección que, quizá, en otro lugar no lo habría logrado.

Decía don Gregorio Marañón que El Greco se vio marcado en su arte por vivir en Toledo. ¿Estará marcada María Rengel por las brisas marinas que dan otro perfume al azahar abrileño de su pueblo?

Durante su estancia en Granada contactó con los restauradores de la Alhambra. Captó parte de la esencia de la cerámica granadina. Su espíritu de superación unido al hálito de arte que lleva dentro la hizo una mujer inconformista y una ceramista excepcional.  No solo crea, imparte conocimientos a quienes optan por esta modalidad excelsa no en vano Dios fue el primer alfarero.

 


El azulejo para María no tiene secretos. De grandes murales a pequeños detalles en mosaicos y objetos. Dos puntos de Málaga, lo muestran. El museo Carmen Thyssen acoge muestras de frutas y verduras acordes a sus exposiciones itinerantes; el otro, con el nombre de Alfajar, junto a la Catedral. Facilitan, además, la posibilidad de adquirir parte de su producción según manifestaba recientemente en una entrevista en el periódico Málaga hoy…

Su última obra, una recreación (con algunas pinceladas anacrónicas) de la entrega de la imagen de la Virgen de Flores, por la reina Isabel la Católica a los perotes que la recogieron en Sevilla en 1502  Un mosaico está en la fachada de la parroquia de San Andrés de Encinasola; el de Álora, aún no se ha colocado … Y suma y sigue…



María Rengel, en la labor de creación…

 

 

miércoles, 17 de diciembre de 2025

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Y, Sevilla se abre al nuevo día

 



                  
 Río Guadalquivir a su paso por La Puebla del Río. Sevilla.

 

Diciembre, 17 miércoles.


“Y Sevilla…” Así remataba un poema excepcional, como eran sus versos, don Manuel Machado. Así es el encanto cuando no precisa de ningún adjetivo. Así es el espacio único a orillas del Río Grande cuando pasa por Coria y por la Puebla, ese río por donde vienen los barcos desde Sanlúcar y de más allá, desde esos mares que se pierden en la inmensidad del mapa.

Gerardo Diego dijo de otro río, el Duero: “a la vez quieto y en marcha”. Así va el Guadalquivir esta mañana cuando Sevilla olía a quietud (que no estancamiento), a reposo, a paz interior, a ese momento en que uno respira hondo y se deja invadir por la belleza y el recuerdo.

Va el río camino de la mar. La mar no está lejos, en Sanlúcar, solo un poco más allá. Bueno, está en su sitio. (Como están en su sito los recuerdos del Doña María y de la Puerta de Triana y, de tantos como se anidan en el alma, en noches lejanas) En la orilla, se bambolean las cañas con la brisa tempranera. Aún no se han levantado los pájaros en la arboleda de la orilla. Unas nubes livianas entoldan el cielo…

La ciudad despierta en Santa Clara, en Santa Cruz, en Santa Justa… Dentro de un rato, si los trenes han llegado a su hora la vorágine de gene que, va y viene, lo invade todo. La ciudad será un ruido sordo, opaco y monocorde.  

Recuerdo otro tiempo. Evoco a Cervantes, a Rinconete y Cortadillo y los escalones de la catedral y aquel barrio desde donde salían o a donde llegaban los galeones de América. Ilusión.  Sevilla entonces era, de hecho, la capital del mundo.

La escalinata del Patio de los Naranjos dentro de un rato, como entonces, se llenará de gente. Era otra gente diferente a la que hace cuatro siglos esperaban el paso del tiempo en la piedra dura. Aquella gente tenía la ilusión en su cara, el canto en la boca y una bandera enarbolada al viento.

La Inmaculada, el monumento a la Inmaculada, donde siempre. Han asedado la cara de la Giralda y una parte de fachada de la catedral esa que cuando firmaron las escrituras para levantarla dijeron aquello de “hagamos una catedral tan grande que los que vengan detrás nos tengan por locos”.

Un mosaico informa en una fachara de Santa Cruz que en aquel lugar pudo estar la casa de don Gonzalo de Ulloa, Comendador de Calatrava, padre de doña Inés. Don Juan se las andaría, por el Laurel en su convicción de que “los muertos que vos matáis, gozan de buena salud, don Luis”.

Embrujo, misterio, encanto, poesía que flota por el aire. ¡Ay barrio de Santa Cruz!, /¡oh plaza de Doña Elvira! / hoy yo voy a recordar / y me parece mentira” … Y, Sevilla.