sábado, 28 de febrero de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El Limonar

 


              Castillo de Santa Catalina. El Limonar (Málaga)



Febrero, 24 martes

A oriente de la ciudad, entre el mar y la montaña, pasado el arroyo Jaboneros que viene del Monte de San Antón, la barriada de El Limonar era el aldabón señorial de una Málaga que ya iba por la segunda generación de la Revolución Industria. A sol naciente, el sol venía a dar en el rebalaje; en medio, la carretera de Almería que todavía era un poco urbana, aunque el Palo quedaba lejos y el ferrocarril de vía estrecha, una arteria viva de carbón y humo que subía al cielo. Una ladera suave y poco pronunciada separaba del horizonte siempre azul.

Dominaba una tupida arboleda de con castaños de indias, y ficus; jardines que rodeaban villas envueltas en un poco de misterio y de ensueño muchas veces cerradas por cercas de forja. Heliodropos, damas de noche y jazmines ponían el perfume a las noches de verano; framboyás y buganvillas, el colorido. Una zona urbana limitada para una población determinada. Espacios de luz y sombras. La luz penetraba por la hojarasca de la arboleda y, veces, dejaba, figuras de capricho sobre el césped. Era el frescor que Málaga pedía para los días tórridos del verano.

Estas villas estuvieron ocupadas por el poderío económico y social que imperaba en la ciudad. Villa Fernanda era una evocación de la Toscana, Villa Suecia, Vista Alegre, la Casa Lange o el Castillo de Santa Catalina, reconstruido por don Manuel Loring en 1933 en estilo neoárabe.

Desgraciadamente, el Limonar solo ofrece retazos de lo que, en sus inicios fue u otros que ha sobrevivido a la especulación: la necesidad de un mantenimiento costoso que algunos herederos no podían soportar, el abandono, las ventas y enajenaciones y el atractivo para nuevas burguesías de vivir en zona tan privilegiada hicieron que en sus propios jardines, en ocasiones se levantasen pisos de bloques, viviendas colectivas que desvirtuaban la esencia de la zona.

Se ha alterado la unidad paisajística urbana, ya dañada de manera inmisericorde con algunas torres que rompían el sabor, la originalidad y el lugar único que el Limonar suponía, a veces, considerado como una isla de privilegio en una ciudad provinciana de segundo orden en el concierto nacional hasta que le llegó el impulso del desarrollo de la mano del turismo.

A pesar de la destrucción patrimonial y de los despropósitos de los hombres, conserva milagrosamente la fisonomía del barrio señorial, arbolado y pulcro, con el horizonte de la mar cercana. Es coso si viviese de espalada a una parte del paso del tiempo y siga con el renacimiento de la copla: “Viva Málaga que tiene / Caleta y el Limonar / y un parque lleno de flores / a la verita del mar”.

 

 

viernes, 27 de febrero de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Andalucía, suma y sigue

 




Febrero, 27 viernes

 

Un año más, mañana por mas señas, desde esa punta de Almería que, a barlovento, se va por la mar de Ulises camino de Roma, de Grecia, de la Cultura – con mayúsculas – a esa otra, en Huelva, a estribor por la mar océana por donde el sol, dicen, que caminando siempre, en línea recta hacia occidente llega siempre al punto de partida…

Mañana decía, en esta hermosa tierra de paisajes de silencios, maravillas entrelazadas en una cadena de eslabones de platino, en ese amor que se trasmite en la distancia, sin presencia y sin olvido, sin discontinuidad y estremecimientos, dicen, reitero que, oficialmente, vamos a celebrar el día de nuestra Autonomía, nuestro día.

Mañana, al sur del sur, al amparo de la luz, de la Sagrada Luz del Sur vamos a recordar que fuimos hombres de luz que a los hombres alma de hombres les dimos. Pero, eso sí: “Sea por Andalucía libre, por España y la humanidad”.

Somos – dicen, pobres - ¡qué poco nos conocen! Aquí nació Tartesos y Argantonio que araba con bueyes, y dio leyes escritas y comerció con los fenicios que venían de Tiro y de Sidón y con el mismísimo rey Salomón; Adriano, Trajano, Séneca, Lucano; San Isidoro, que nació, probablemente, en Sevilla y que entretuvo en escribir, las Etimologías, algo así como la primera gran Enciclopedia de la Historia… (Créanme cuando yo tuve el facsímil en el Sancta Sanctorum de la Biblioteca Nacional, en la Sala Cervantes, en mis manos, por dentro de mí corrió algo que no se puede explicar); Abderraman III, Hixem II, Alaken, Almanzor; los Hermanos Pinzón; Arias Montano; Velázquez, Murillo, Valdés Leal…; Bécquer, Juan Ramón, Lorca, Alberti, los Machado, Alcántara… ¿sigo?

El celebrar día de la Autonomía ha servido, también, para profundizar en todo lo nuestro. En 1979, en Álora, mi pueblo, comenzamos a celebrar una semanas de Cultura Andaluza. Aquello comenzó una tarde-noche de 1979. La calentura, porque así somos así, vino de la mano de Fernando Espíldora (el padre); los padrinos, Paco Pérez Parras y José María Lopera; después metieron el hombro Pepita Arrabal, Diego Borrego, Jesús, Mora, Antonio Avilés y un tal Pepe Morales…

En Sur de Málaga, el entrañable Julián Sesmero escribió: “Alora se ha destapado con su Semana Cultural Andaluza y hasta su atalaya llevaron al mismísimo Alfonso García Barbancho, uno de los pocos que ha escrito mucho – y bien – sobre trasfondos, formas y modos (….) de Andalucía. ¿Eso es revolución o forma revolucionaria de anunciar el día de la Bastilla y no palacio de Invierno, puesto que en la diferencia está la diferencia del modelo revolucionario que implicaron lo uno y lo otro”.

Mañana, el Ayuntamiento de mi pueblo reconocerá la labor de persona, organismos, entidades: Jesús Mora, Javier Ojeda, Nuestra Tierra, Los Caballos… Mi madre decía, que su hijo Andrés tenía muchos amigos; su hijo Pepe, muy pocos, pero muy buenos. Jesús es mi amigo. Cuarenta años casi al compás. Nos ha amanecido juntos y hemos reído y llorado juntos, Jesús es mi amigo. Nuestra tierra me ha hecho sentir eso que llaman  lágrimas, del alma… de los demás no puedo escribir, sencillamente, porque he abusado del espacio y de ustedes y, eso, no está bien…


 

jueves, 26 de febrero de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. San Pablo en España

 


                                  San Pablo. El Greco.Toledo (1608-1614)


Febrero, 26 jueves


Dentro de un par de meses, el Papa León XIV vendrá a España en visita Oficial. Se las andará por Madrid (reunión con el Parlamento Español); Barcelona (probablemente beatificará a Gaudi) y Canarias (contacto con la emigración).

La primera gran visita a España la tradición dice que la hizo el Apóstol Santiago. No está probado.  Existen controversia en las opiniones. Todo fluye entre la leyenda oral y el deseo de que fuese realidad. La Segunda, la de San Pablo. Sí está documentada.

Paulo, nació en Tarso, ciudad costera de la Cilicia (Hoy Turquía). Judío de nacimiento tuvo nacionalidad romana “civis romuns sum”. Joven fanático, estudio la Torá y, se enclavó en los fariseos. Se caracterzó por atacara a los primeros cristianos. Dios lo probó cegándolo y arrojándolo del caballa cuando iba de Jerusalén a Damasco. Ananias, por mano de Dios lo cura. No conoció personalmente a Jesús pero fue el Apóstol de los gentiles. Hablaba, hebrero, parece que arameo y griego y latín.

Dicen que debió llegar por Tarragona – cercanía de su puerto con Roma – . En España nos hemos ocupado poco de esta visita; los historiadores modernos la dan como moralmente más cierta que otras posibles.

El propósito del mismo San Pablo, en el año 58 escribe desde Corinto: “Cuando me dirija a España, espero, al pasar, veros a vosotros” “Rom. 15, 24). Se deduce que después de su primer cautiverio dio cumplimiento a su deseo.

San Clemente Romano, a fines del siglo I, escribe: “Después de haber ido hasta los confines de occidente…” Esta expresión era la usada por los geógrafos cuando se referían a España. Así, también, lo entienden los críticos.

El Fragmento Muratoriano, es la parte de un catálogode los libros canónicos, descubierto por Muratori en el 1740. En él se dice: “Lucas cuenta lo que sucedió en su presencia, como lo prueba… su silencio acerca del martirio de S. Pedro y del viaje de San Pablo a España”.

Una obra, Actus Petri cum Simone,  que los críticos colocan a mediados del siglo II. Habla de la soledad de Roma al partir Pablo para España. Aunque tiene muchos rasgos dudosos, parece clara la venida del Apóstol de los Gentiles a España.

Los Hechos de los Santos  Pedro y Pablo, escrito de finales del II o principios del III, comienza así: “Habiendo llegado San Pablo a Roma desde España…”

Sin embargo, a penas puede recogerse casi nada de su fruto o de su actividad. A excepción de la reseña como posible llegada a Tarragona, de otros lugares casi no se recoge nada. La tradición dice que el cristianismo fue predicado por los siete varones apostólicos. A saber,Torcuato, Segundo, Indalecio, Tesifonte, Eufrasio, Cecilio y Hesiquio.

 

Bilbliografia.

LLORCA, Bernardino. S.J. Manual de la Historia Eclesiástica. 4º Edición. Ed. Labor. S.A. Barcelona 1955

 

miércoles, 25 de febrero de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Andalucía


                                                          

                           Sala de los Abencerrajes. Alhambra de Granada.

 

Febrero, 25 miércoles

 

Málaga, ciudad de invierno; Sevilla, en primavera. Granada de sueño, otoño y oro; Cádiz, mercado central, a cualquier hora de la mañana; Córdoba, picoteo de paso. Jaén, paraíso interior, para escudriñarlo, despacio, por dentro. Almería, mar a babor que lleva a Roma, a Grecia, al Medio Oriente; Huelva, sol a estribor que anda cada día el camino de América… para volver, mañana.

Andalucía fandango en el Andévalo: “Es guitarra y aguardiente / y mostrador de taberna / donde el fandango ha nacío. / Es mi Huelva una plegaria. / Es marisma y es rocío”.

Y ahí más, mucho más, porque cuando llegan las Cruces de Mayo:  “Y no la quise cortar  /y em mi mano la tenía / y la dejé que siguiera  /en aquel jardín plantá /no era una rosa cualquiera.”

Y cuando llega el Fandango de Encinasola, entonces, manda que se pare el sol y se parar por dos cosas porque: “Yo sembré en una maceta / la semilla del encanto / con lágrimas la regué / y la flor salió llorando / tuvo la culpa el querer” y porque “A orillas de la Ribera está la Virgen de Flores… y todo eso que sabemos que le sigue.

Canta Jerez por bulerías: “El sitio donde yo a ti te hablé / ganas me dan de volverme / y sentarme un ratito en él".  Y uno se abre a Camarón y escucha y asiente y entorna los ojos y piensa y piensa… “Cien reyes me preguntaron / ¿dónde se encuentra el amor? / el amor no es de este mundo. /El amor viene de Dios…” ¡ay, queda eso”. Y si fuera poco, Paterna canta por Peteneras: Al pie de un árbol sin fruto / me puse a considerar / que pocos amigos tiene / quien no tiene ná que dá”.

Baila y canta Sevilla con farolillos en feria; reza por el Puente al Cachorro que va o viene. Da igual. ‘Él nunca ve Sevilla”, y con Morante en la Maestranza. Me quedo con lo del maestro Barbeito: “Dios, si esto es una media ¿qué será una entera”.

Canta Málaga por Jaberas en la Trinidad del Cautivo y, por Malagueña Cunera, en Álora, la que está en par de Río. Baila por Verdiales en Almogía, en los Montes o en Comares: “Viva Dios que nunca muere / y su muere resucita / viva la mujer que tiene / delgada la cinturita…”

¿Con qué “habla” nos quedamos?  Según afirma el dicho, “de la misa,  la media…” Andalucía, única. Andalucía de Juan Ramón, Lorca, Falla, Camarón, los Machado, Federico, Aleixandre, Barbeito, Alcántara… La de la sintaxis perfecta; y el desastre, ‘bendito' desastre, en la fonética. “Sea por Andalucía libre, España y la Humanidad”.

 

martes, 24 de febrero de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El paisaje un estado de alma

 




Febrero, 24 martes

 

Jaime, mi amigo Jaime Díaz Rittwagen (Málaga, 1941), conserva en su segundo apellido el de sus antepasados prusianos. Llegaron a la ciudad hace camino de tres siglos (1786) como comerciantes atraídos por el vino moscatel que popularizó Catalina la Grande de Rusia.

Más de doscientos años después, el apellido sigue vivo en la ciudad de la mano de este pintor autodidacta. Empezó a trabajar en la tienda de muebles de su padre. “Era bueno dibujando, me dijo en una ocasión, porque a Jaime lo conozco desde hace casi cincuenta años, y poco a poco me fui centrando en la pintura, con mi particular estilo que algunos llaman naïf pero, que a mí, me gusta calificar, de primitivo contemporáneo”.

Esta mañana por esos avatares de la vida, los dos sin ponernos de acuerdo, hemos deambulado por casi los mismos sitios, pero con la hora cambiada.

Jaime envió una foto. La que encabeza este artículo. “Hola, viniendo caminando por el parque de Málaga, veo este contraste de verdes. De paso envío esta foto. ¡Lo que hace la lluvia! Tierra agradecida…”

 

                                              


Un poco más adelante la foto es calle san Juan entre sombras mientras gallarea la torre de su iglesia. Y escribe: “Calle y la torre de San Juan, a las doce con campanas que me suenan a mi niñez; …Muchos recuerdos amontonados. Es Cuaresma, y la iglesia, dentro preciosa”.

Jaime que vive donde las sirenas se entrenan cada día para su concurso vespertino de carreras, mano a mano, con los delfines y ve como entran y salen los veleros por lo a bocana del puerto y abre, cada día, de par en par sus ventanas,  para que entre a su casa la brisa y, algunas, como hoy, va y se sale y nos hace partícipes de la Gracia de Dios.

Yo, le he contestado, el “paisaje es un estado de alma, Jaime, lo decía nuestro Manolo”: y él que ha pintado más de dos mil cuadros con su particular visión de paisajes urbanos de toda Europa y la provincia, esta que está al sur, al sur del Sur, por donde el mar de Ulises se vuelve celeste y plata, además de regalar estilo naïf, esta mañana, se echa a la calle y nos regala un pedazo de cómo su alma de niño grande y su corazón de amigo ve esta “Ciudad del Paraíso”. Gracias, amigo.

lunes, 23 de febrero de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nazarenos

 





Febrero, 23 lunes

 

Las hermandades y cofradías nacieron en España en la Baja Edad Media. La más antigua – documentada – es la de San Isidoro de León, en torno a 1116. Son agrupaciones, en principio, gremiales. La connotación religiosa viene después, lo que tampoco eso quiera decir que algunas lo excluyesen en sus orígenes.

Son hermanos de gremio que, al verse en desamparo de la sociedad, ven en la agrupación un poder social y una ayuda mutua, principalmente, en la enfermedad y, sobre todo, ante la muerte.

Religiosamente, surgen de una manera imparable entre los siglos XII y XIV. Nacen ligadas a las órdenes mendicantes. San Francisco de Asís funda la Orden de Hermanos Menores (O.F.M), para el pueblo “franciscanos” en el 1209 (s. XIII). Tienen por bandera dos advocaciones: Dulce nombre de Jesús (que también la asumen los dominicos) y Jesús Nazareno.  La Cofradía de la Santa Caridad de Toledo (s. XI - XII) se considera como de las más antiguas de España.

Las Penitenciales tienen su auge en el siglo XV - XVI y alcanza un enfoque parecido a la penitencia pública de la Semana Santa de hoy. El Concilio de Trento (1545 - 1563) fue clave para impulsarlas como manifestaciones callejeras y públicas de la fe. A los acompañantes se les llama nazarenos, penitentes o cofrades. Tienen vestimentas propias de su cofradía para ese momento y diferenciadoras de otras. Se suelen cubrir  cuanod solo es el rostro (faraonas) o con un capirote. Buscan el anonimato o no restar protagonismo a la imagen.

La Hermandad de la Veracruz de Sevilla se documenta como las más antigua de la ciudad, en 1448. Reclaman también antigüedad El Silencio en 1355; Los Negritos, en 1393; El Santo Entierro, asociado a San Fernando; el Gran Poder 1431…

En Granada pugnan por la antigüedad la Archicofradía del Rosario, a raíz de la Reconquista; la Soledad (1561). Se han hallado documentos de la Cofradía de la Inmaculada de ¡1492! y la de la Vera Cruz de 1547

En Málaga, Fusionadas (1505) y la Sangre (1507). En Álora (que, entonces era Málaga, se emancipa en 1624) La Cofradía de Caridad, en 1552, por escrituras ante el escribano Cárdenas; la de la Santísima Trinidad existe en 1552; La Cofradía de la Vera Cruz en 1554; la de Santa Ana, en 1554; la del Rosario en 1591; la del Santísimo Sacramento en 1554

El debate sobre cuál es la "más antigua" es complejo. Depende de si se considera la fecha de las primeras reglas escritas, la fundación de la cofradía o la antigüedad de la devoción, de ahí, el baile de fechas. 

Han cambiado como en todo ente vivo. Unas veces han acertado; otras, han corregido; y en otras, han permanecido en la obstinación. Comparar lo que vemos en la calle con cualquier otra cosa, una suposición de fantasía. Cuando se investiga en sus reglas, mandatos, y trayectoria uno no deja de sorprenderse. Me han dejado perplejo esas aseveraciones de una señora de allende esta tierra que quiere compararlas, por una parte de su vestimenta, puntual, una vez al año, y con libertad de aceptarla o no con otras propias de otra manera de entender su antropología. Si es por desconocimiento, infórmese, por favor; si es por otra cosa… pues eso.

 

domingo, 22 de febrero de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosas de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. En recuerdo de don Antonio: Coliure

 



Febrero 22, domingo

 

Hoy, hace años. Hoy, España que parece que no ha aprendido mucho la lección y ahí se las anda. Yo, he recordado el artículo del último verano que pasé por allí. Está repetido. Si estamos repitiendo otras cosas, repetir el cariño no debe ser malo…

El viajero pasó lo que antes era la frontera con Francia en los Pirineos Orientales por La Junquera. Todavía el sol no estaba muy alto. De allí se llegó hasta Le Boulou; giró a la derecha, cruzó tierras de labor. Buscó el mar.

Se circula despacio. Todo está lleno. Vacaciones. Hace un sol que achicharra. Es difícil encontrar aparcamiento. La gente va y viene. Es un río que no desemboca en el mar, casi todos se quedan en la orilla. Caminan; llenan las terrazas; no hay sitio todo, completo.

En el cielo se recorta el castillo testigo de otro tiempo. El viajero llegó hasta Collioure a eso de media mañana. Nostálgico y emotivo. En un puesto de flores callejero, compra una docena de rosas rojas. Las deja sobre el granito que cubre a don Antonio. El viajero se acuerda de la gente que quiere.

Recuerda otras visitas. Una de la veces anteriores  era febrero. Entonces, hacía frío. No había nadie. En aquella ocasión dejó un ramillete de flores de almendros. Las había cogido en Figueras. Todavía existían las fronteras. Los aduaneros no repararon, en aquella ocasión, en la mercancía que entraba ‘ilegal’ en Francia.

El cielo está limpio; el mar, de azul rabioso. Les toits de Colliure, Matisse lo llevó al lienzo a principios del siglo XX. Era el nacimiento del fauvismo o la fiereza y la fuerza del color. Tampoco tuvieron que esforzarse mucho los posimpresionistas; se le venía a la mano.

Un puñado de veleros juegan al escondite con olas. Son olas pequeñas, de nácar. ¿Dónde están las sirenas cuando comienza a cambiar la luz y dice que llega la tarde? Hay gente que se baña entre las rocas. Las rocas le dicen al mar que ¡hasta aquí hemos llegado! El agua, limpia, transparente… Parece que es agua de otros mares.

Los viñedos se asoman al acantilado. Llegan hasta donde pueden hacerlo. Ni un paso más. El viajero musita por dentro las palabras de don Antonio “y cuando llegue el día del último viaje, / y esté al partir la nave que nunca ha de tornar…” Y, sigue camino.

sábado, 21 de febrero de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestros árboles de niños

 




Febrero, 21 sábado


Dicen los botánicos, que son los que saben de estas cosas, que el Almez (Celis australis) es un árbol que prefiere los suelos frescos y pedregosos. Su fruto es un drupa negra, maciza y consistente y, además, comestible. Pierde la hoja en otoño para reverdecer, de nuevo, tras pasar el invierno, cuando llega la primavera.  

Es un árbol típicamente mediterráneo y sin embargo gracias a los pájaros que han transportado sus semillas se encuentras ejemplares en puntos tan lejano y distantes del Mare Nostrum como puede ser el Océano Pacífico.

Para nosotros, los niños que cuando salíamos de la escuela en la calle se encontraba eso que ahora se llama ocio y para nosotros juego, era un árbol ‘muy apropósito para nuestras posibles fechorías’. Le cambiábamos el nombre y de almez pasaba a llamarse almencino. Crecía en los bordes de la vía del tren, cerca de las atarjeas de riego que esparcían el agua por las huertas, en algunos roquedos calizos y porosos por debajo de convento de Flores, en El Quebraero…

No necesita grandes cuidados y desarrolla muchísimo hasta el punto de alcanzar alturas muy considerables. Es algunos pueblos de la provincia de Burgos no lejos del río Ebro, lo utilizan como un árbol de sombra comunitaria donde acudían los vecinos en sus horas compartidas de convivencia. No es un árbol especialmente querido por los pájaros para anidar, pero sí para comer su fruto. Cuando está maduro, o sea, en otoño cuando se desprende de las hojas, estorninos, tordos, y mirlos saben que allí tiene comida.

Los niños, los buscábamos por otros ‘intereses inconfesables’. Con un canuto de caña hacíamos una cerbatana.  Nosotros no sabíamos que eso se llamaba así pero era un instrumento idóneo para organizar la travesura. El fruto, de sabor dulzón, encontraba el lugar apropiado para salir por aquel cañón que se proyectaba hacia el cogote del amigo que se permitía un descuido.

Su madera es blanda y de un peso no excesivo, más bien ligero. Se utilizaba en el campo para darle muchas aplicaciones: horcones que sostenía el entramado de las parras; estacas para amarrar las bestias; empalizada que permitía hacer un sombrajo donde los moreros mitigaban el sol implacable de la era cuando venía el tiempo de trillar la mies; como astiles de azadillas, escardillos…

Los almeces de la niñez, ahora, esperan pacientes a llegada de la primavera para volver a su ciclo de vida; nosotros, en la estación del otoño esperamos otra cosa… pues eso.



 

viernes, 20 de febrero de 2026

Una hoja suelta de cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada dia

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Tierra de Lagares

 


A medida que se sube por Viso Alto, Álora queda enfrente, a la otra orilla del río, como cal blanca derramada por la ladera; como si a un cabrero se le volcase el cubo de ordeño; abajo el verdor de las huertas. A media ladera, la vía del AVE que rompe montes y rocas y va lejos. Muy lejos. Tanto, que llega… hasta Madrid, por lo menos.

Antaño arañaban con yuntas la tierra quebrada; hoy lo poco que se labra con tractor de cadena.  No hay esparragueras y las pocas que orillan el camino las han rebuscado. Están todas andadas.

- Todo esto está trillao, me dice Juan, al que conozco y baja en una motillo de las que llevan las aguaderas a modo maletero, detrás. Juan es de los frenen la moto con los pies…

Se bifurcan los caminos. Hay plantaciones nuevas de aguacates y mangos. Almacenan el agua en contenedores enormes de color verde. Están mimetizado con el terreno.

Algarrobos centenarios y olivos de troncos retorcidos.

- ‘¿Cómo llamáis aquí a la flor del olivo’? Trama, Antonio - respondo.

- ‘En mi pueblo – me dice – también’.

Y recita versos y habla y cuenta y me enriquece y escucho y subimos… Nos encontramos a otro Antonio. Saludos. No preguntamos. Informa: ‘Por los alreores de Serpeta hay un puñado de esparraguera, pero están muy jondas’.

Serpeta está en ruinas. Se cae de abandono y viejo.Ya no se labra el olivar que lo rodea ni hay bichos careando en las laderas. Nos cruzamos con una furgoneta de reparto. El camino, estrecho. Por Majaluna se baja a la cañada de Garnica y de allí a Pollo Moro y Montesinos que están el arroyo Pedro Latorre. No lo hacemos.  Seguimos camino.

Desde la ermita de la Cruce se abre el horizonte. Málaga y los Montes y El Torcal y la Sierra del Valle y ¿aquello? Alcaparaín y Sierra Blanquilla. La bruma no deja ver el mar. El mar los días claros, desde aquí, es un espejo de plata. Hoy, sólo una intuición, un deseo porque se sabe que está allí.

Como están allí: el partido de Jévar y Villanueva y La Joya, y el caserío blanco, disperso, esparcido… Comemos en Almogía. Un grupo de hombres no se hablan. Se gritan entre ellos. Por Cherino, desde el borde de la carretera, escuchamos que canta un reclamo… Está verde el campo. Subimos al Torcal… ¡Dios, estando Tú tan cerca…!

 

jueves, 19 de febrero de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Teresa Vergara Domínguez, una mujer de Álora


                        Teresa Vergara Domínguez, una mujer de Álora, en el Lázaro Galdiano de Madrid


Febrero, 19 jueves


Cuando se pintó el cuatro tenía veinte y pocos años (veinte, y tres más, según el catálogo del museo) tenía cuando se pintó el cuadro.  Rostro serio, mirada perdida, chal rojo con flecos sobre los hombros.  Cae sobre un vestido blanco impoluto. Un moño recoge una mata de pelo negro. De fondo, arboleda tupida y verde. La señora se sienta sobre un banco de piedra. Está en el jardín de su casa: Aravaca, cuando era campo y, todavía, no la había devorado la gran ciudad. En las manos un libro del que interrumpe la lectura.

 Balaca, el pintor. Ricardo Balaca nació en Lisboa, el último día de diciembre de 1810. Circunstancialmente, su padre, trabajaba allí. Es pintor de pincel claro y escuela. La valoración le viene, además de por el retrato (el que nos ocupa) por otros: la guerra civil del norte de España, en las Guerras Carlistas, la Batalla de Bailén y los que le hace a Alfonso XII, al que considera su amigo. De esta amistad le vendrá la muerte. El Rey quiere un retrato ecuestre. Van a la Zarzuela para buscar el caballo idóneo. Es febrero y en Madrid. Tres días después muere a consecuencia de una pulmonía. Tenía sólo treinta y cinco años. 

Doña Teresa Vergara Domínguez, es la señora del cuadro. Nació en Álora el 7 de septiembre de 1852.  Vivió en la calle del Calvario. Huérfana de madre, a los ocho años, la acogen sus tíos. Posteriormente hay una duda, si su padrino era cónsul de Italia en Málaga o embajador en Madrid. Recibe una educación esmerada. Conoce, en la capital, al pintor con quien se casa a los dieciocho años. Del matrimonio nacen dos hijos. Con veintisiete enviuda. Avatares de la vida le hacen desprenderse de su retrato. Muere octogenaria en 1936.

Ahora, desde una pared, escoltada por obras de Valeriano Bécquer y Esquivel, desde su pequeño cuadro, ve como pasa el tiempo y los visitantes, algunos paisanos que ella no pudo ni soñar que irían a “hacerle una vista” ante sus ojos. En la puerta vigila un hujier.  Es, que sepa, el único retrato de mujer de Álora que se cuelga en un museo madrileño y si, además, es de la excelencia del Lázaro Galdiano, miel sobre hojuelas. Otras veces he escrito de ella; hoy, he creído oportuna recordarla…


miércoles, 18 de febrero de 2026

Una hoja suelta de cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El reventón



                                    Nacimiento del río de la Cueva. Cuevas del Becerro (Málaga)


                                                                                A mi hermano electo Bartolomé Ordóñez

 

Febrero, 18 miércoles

 

Tiene el pueblo varias pinceladas que ya de por sí lo hacen diferente. Verán, primero el nombre. Cuevas (hay más de una y de dos y de tres…) lo que dice que es terreno kárstico en el que se asienta. Las sierras toman nombres diferentes: La  Sierra de los Merinos, el Catillón, Majaco… que va como para la parte de Ronda.

¿A qué debe el nombre? Según unos, al hallazgo de un pequeño becerro oro. Ni que sí ni que no. (Fue romana y los romanos no eran mucho de venerar figuras de oro y esas cosas); otros, a un animal que cayó en una de las muchas oquedades que hay en la sierra. Puede ser más acertado.

Algo más. En el pueblo nace un río, y el mismo río tiene dos nombres:  de la Cueva y el Carrizal. El nacimiento está a medio monte del Castillón. Ellos lo llaman el ‘reventón’. Por el pueblo lo llevan encauzado y en la otra punta. En los pueblos eso de llamar al otro extremo, ‘la punta’ es normal, se precipita en una cascada y ahí comienza el Carrizal; más abajo, aguas arriba de Ortegícar, tributa en el Guadalteba. Ya saben las cosas que pasan.

Más, todavía. Una calle larga, derecha, alineada como si el urbanismo se remontase a años atrás, es la arteria del pueblo. Surge, la pregunta. ¿La respuesta? Es la antigua Cañada Real que unía Ronda con Cañete. Allí gira a la derecha y por Casarabonela busca el curso del río Guadalhorce.

La última vez que estuve por allí fuí a buscar el ‘reventón’. Le mando una foto a un amigo. Me contesta de seguida:

- ¡Qué hermosura!

No puedo acércame todo es un lago de agua cristalina. En la cercanía un hombre tala con una motosierra una parcela de olivos. Me acerco. Entablo conversación. Se llama Rafael y supera los sesenta años.

- Con el hacha costaba más…

- No crea usted que también le he pegado lo mío. Pero esto no tiene comparación.

Me dice que los olivos son ojiblancos, que han estado buenos, pero que este año se ha quedado mucha aceituna en el campo. Toda la que no se cogido antes del agua está en el suelo. Ya es barro y eso ya no sirve…

Me despido de Rafael y antes le digo:

- Usted no ha pasado el domingo al lunes…

- Es lo que hay… En el momento que ha levantado el tiempo…

Eso es el campo, eso es parte de los pueblos esparcidos a voleo, eso es la gente de nuestra tierra con la que el hombre que gusta de andar los caminos se siente tan a gusto.

- Está impresionante, le digo al despedirme…

- Yo no lo he conocido nunca así y cuando se vacíen las posas que hay en la sierra…

martes, 17 de febrero de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Un malagueño las bautizó: Islas Filipinas

 


                                      Fuente: Novaciencia


Febrero, martes 17

 

Su nombre, Ruy López de Villalobos. Nació en Málaga, entre 1505 y 1510. Su padre del círculo cercano a Fernando II de Aragón, el Rey Católico, que unos años antes habían conquistado la ciudad en el final de la Guerra de Granada.

 “Caballero hijodalgo”, hombre de letras más que de espada, licenciado en Derecho. Fue cuñado de Antonio de Mendoza, el primer virrey de Nueva España, que lo pone al frente de la Armada de Poniente y a quien encomendó el cuidado de sus hijos en caso de muerte.

Un biógrafo lo define: “alto de cuerpo mas muy delgado [...] de sutil y muy claro ingenio [...] casto y amigo de sus amigos [...] hombre suficiente para proveer cosas de la mar, aunque en cosas de guerra ni de las que llevaba entre manos nada experimentado”.

Una vez, en Méjico, zarpó de Jalisco en una escuadra “hacia el lugar por donde se ponía el sol”. Sin un conocimiento exacto de sus posibilidades ni de los mares que transitaban. Llegan a las islas Hawai ¿Estaban y descubiertas? No lo sabemos, si no lo estaban ellos fueron los descubridores.

Llevan a cabo la exploración por el Mar del Sur. Van seis barcos. El suyo, la nao capitana: Santiago. A bordo de los seis barcos, cuatrocientos hombres, entre marineros, soldados, religiosos y funcionarios.

Anduvieron por las islas Marsallh, Molucas y otras del Pacífico. Tuvieron conflictos con los portugueses, que aducían la propiedad y que ya habían llegado con anterioridad. Villalobos con el Tratado de Tordesillas defiende la españoleidad de aquellas islas.

 En Mindanao bautiza una bahía con el nombre de Málaga que no prospera en la posteridad. A las Islas les da el nombre de Filipinas en honor del Príncipe, anteriormente ya había dado el nombre del rey Carlos I a las Carolinas.

Las penalidades se apoderan de ellos. Manda de regreso, en 1556, a parte de la expedición en un barco portugués. Llegan muy mermados a Lisboa. Él no vuelve, muere de fiebres palúdicas en la isla de Amboina, el Viernes de Ramos de 1556, con el consuelo de la asistencia espiritual del misionero jesuita Francisco Javier (no puede ser el santo navarro porque había muerto cuatro años antes; debe ser otro jesuita de igual nombre), siendo enterrado en el pueblo de Zozanibe.

Una placa en el centro de Málaga, en la esquina de calle Santos con Compañía, recuerda su nombre a los transeúntes y curiosos que hurgamos en los papeles viejos. Una Asociación pretende rescatar del olvido nombres ilustres. Hoy no sabríamos de ellos, de no ser por su empeño y dedicación.

 

 

Bibliografía

 

C. Pérez Bustamante, La Bula de Alejandro VI y el meridiano. Portugueses y españoles en Oceanía. La expedición de López de Villalobos, Santa Cruz de Tenerife, Imprenta de Sucesores de M. Curbelo, 1922

l viaje de don Ruy López de Villalobos a las islas de Poniente, 1542-1548, Milán, ed. Cesalpina- Goliardica, 1983

Islario español del Pacífico, Madrid, Ediciones Cultura Hispánica, 1984

Descubrimientos españoles en el Mar del Sur, Madrid, Ediciones Cultura Hispánica, 1991

Malagueños en América. Del Orto al Ocaso, Málaga, Diputación Provincial, 1992, págs. 107-164

lunes, 16 de febrero de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Palo borracho

 


                                         Palo borracho (Ceiba speciosa). Fuente de la Manía. Álora



Febrero, 16 lunes

 

Es un árbol de hoja caduca, originario de las selvas tropicales y subtropicales de Sudamérica. En su tronco ensanchado en la parte inferior almacena agua que utiliza en los períodos de sequía. Sus ramas horizontales están cubiertas de púas. Resiste el frío moderado y la sequía. A veces, florece en primavera y otoño o en una sola de las dos estaciones, son de gran belleza de color rosáceo o blancas. Su nombre científico: Ceiba speciosa.

En Álora hay un ejemplar de gran belleza. Es encentra en un jardín apartado, a la derecha de la Avenida Pablo Ruiz Picasso, en el entronque de la Fuente de la Manía con las Avenidas Virgen de Flores, Avenida Cervantes y Avenida de la Constitución.

Existen otros ejemplares, de menor porte, en la Avenida de Don Juan Calderón, conforme se baja, a la derecha, antes de llegar a la glorieta del cascarero. Por desconocimiento, pienso, de los Servicios Operativos Municipales de sembraron sin guardar las distancias oportunas entre ellos. Suelen alcanzar un gran desarrollo y ya se están molestando entre ellos y ya no cabe la posibilidad de entresacarlos.

Este árbol es un pariente lejano del baobab, que vive en la selva brasileña y en la pampa argentina. Vulgarmente también se le conoce como árbol botella por lo abultado de su tronco y en algunas parte de América yuchán, samohú y barrilito. Crece mucho y sus frutos -sus flores no están perfumadas- contienen un algodón sedoso que se puede emplear para rellenar almohadones.

En el parque de Málaga hay uno que rompe todos los moldes porque da flores amarillas. Es el único que, se sepa, existen en la Penísula Ibérica. Los rosáceos son muy abundantes en e Jardín de la Orotava en las Islas Canarias y donde también los hay blancos. Amarillo solamente en Málaga, lo que viene a dar una nota más diferenciadora, de la calidad botánica del parque.

sábado, 14 de febrero de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora: Cantabria

 

 


Febrero, 14 sábado.

 

Esta mañana, mientras el viento zarandeaba media España ponían en televisión un reportaje de Cantabria. Hace unos años que no voy por allí. La última vez, en un curso de verano de la Menéndez Pelayo, en la Magdalena, en la capital, en Santander. En las ponencias, entre otros: Vargas Llosa y Carmen Posadas…

 

Todo aquel verano tuvo cosas para no olvidarlas: la península donde se asoma al mar el palacio. Por cierto, desde esa bahía, dicen, que se puede ir a cinco mares. Yo, por lo pronto, solo la crucé para pasar una tarde y parte de la noche, en frente, en Pedreña… Algo inolvidable.

 


                         Monumento, homenaje a José María de Pereda.

 

Fue también inolvidable el reencuentro con Pereda. La búsqueda por las librerías que tenían apurados sus libros descatalogados. Tampoco había que pedir tanto. Con solo ver el monumento que le tienen levantado y luego callejear y asomarse a la bahía y gozar de ese mar es algo que uno se ratifica en que está en unas de las ciudades más señoriales, con empaque y buen gusto de España.


Esta mañana mostraban, también, parte de esa galerna que azota desde el mar y los paisajes idílicos que se asienta en toda su tierra: Comillas, San Vicente de la Barquera, Potes, La Liébana, el Desfiladero de la Hermida... Era un reportaje filmado en esa primavera de principios de verano que se suele implantar por aquellos lugares.

 


           Desfiladero de la Hermida

 

Solo tiene un inconveniente: está en la otra punta del mapa… ¡Me cachis, no se puede tener todo!

 

Convendrán que si los publicistas de Cantabria, cuando los niños cantábamos, en la escuela, sobre el mapa de huele y puntero en mano: “Castilla la Vieja tiene ocho provincias: Santander, Burgos, Logroño, Soria, Segovia y Ávila…’- lo cazan… Dios, ¿cómo le ponemos al niño? Y, es que, además, es verdad que “España limita al norte, con el mar Cantábrico…”


          Galerna en el Cantábrico


Mar profundo, cielo azul, prados verdes donde pastan vacas de pelos castaños y miradas indiferentes. Ese lugar que algunos vemos en la otra punta del mapa como el sitio ideal para huir de la calor que achicharra cuando llega agosto, que vendrá, a pesar de una noche como la pasada y uno tenga que hacer un acto de fe para creerlo….

Por lo pronto me voy a quedar con el fragmento de la letra de Jorge Sepúlveda. Lo muestran en una placa, en el paseo, junto al mar: “Santander, al marchar te diré / guarda mi corazón / que por él volveré”. La tardanza es la mala.