miércoles, 2 de enero de 2019

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El hombre solo






El hombre estaba solo en el banco de la plaza. El hombre puso un cartón para aislarse del frío del mármol; estaba posado sobre él.  El hombre me dijo que se había sentado porque había ido a andar y ahora le dolían las piernas.
Había salido cuando el sol dorado de la tarde todavía ponía un color de oro viejo a las cumbres de los cerros. El hombre aún camina con paso ágil y había llegado hasta el parque y, luego, hasta el final de la calle Carmona. Ahora, cuando el lubricán ya era todo un manto él aguardaba la hora de volver a su casa.

Este hombre está solo desde hace unos meses. Esas cosas que pasan. Ahora, me dice, que  desde que tiene ‘el botón’, está  más tranquilo porque si le pasa algo de madrugada puede llamar y sabe que le van a responder. Se le entrecorta la voz. La soledad es mala, muy mala. En la vejez, más. Hay muchos hombres solos cuando más necesitan la compañía de la persona con quien se compartió la vida. Terciamos la hoja. No queremos hablar de lo mismo.

Lo conozco. Hablo con él a veces, pero esta tarde, el destino quiso que se nos cruzaran los caminos. Yo no tenía pensado acercarme hasta al Fuentarriba, y él estaba deseando encontrase con alguien con quien echar un ratillo.

Le faltan tres meses para cumplir noventa y un años. Me cuenta que de joven recorrió el campo vendiendo radios. Telefunken era el que más se vendía. Valía tres mil pesetas que, entonces, era un dinero. Las radios funcionan con pilas de petaca. A mí, me cuenta, Rebollo me daba el diez por ciento de la venta…

A comienzos de los sesenta se fue a Inglaterra. Estuvo como empleado cuidando caballos para la caza del zorro. Le daban un mes de vacaciones  a primeros de abril que era cuando terminaban las cacerías… Era entonces cuando yo venía. Una vez al año…

El hombre estaba solo por fuera. Dentro tiene muchos recuerdos. Todos están ahí esperando como el arpa de Bécquer la mano que les indique que es el momento de arrancar las notas dormidas…



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