jueves, 20 de julio de 2017

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. España, si ir más lejos... El Andevalo.

El viajero entró en El Andévalo por San Bartolomé de la Torre. En sus oídos, el golpe seco de la bota de ‘los danzones’; flauta dulce y el tamboril. Lo hacen en honor de San Bartolomé, su patrón.

Habló, junto a la torre de la iglesia, con un hombre invidente. Le contó muchas cosas. ‘Han hecho, ¿sabe usted?, un monumento a las víctimas de la guerra. A ver si ya no se repiten más esas cosas”  Y,  le dice que sí, que a ver si entra la cordura…

Siguió camino hacia Alosno. No es tiempo; la jara no está en flor. El campo cambia de color. Como Alosno cambia todo el del folclore donde ya, de por sí, es ríquísimo. “Alosno, Calle Real del Alosno / con sus esquinas de acero / es la calle más bonita / que rondan los alosneros”.

Paró en El Portichuelo, adonde volvería luego. En el casino preguntó por Carlos Carpintero. Le indicaron. Fue. No estaba. En el Portichuelo, de regreso, se encontró con Sebastián. Joven lleno de ilusiones. Le dijo que él quería cantar Flamenco… y se arrancó y le cantó algo. Unos días después una agencia de transporte dejó en casa del viajero una botella de aguardiente que le enviaba Sebastián.

Después de comer volvió  adonde Carlos. Estaba. Lo hizo pasar a su casa. Lo recibió con una hospitalidad… (ponerle adjetivos es minusvalorarla). Le regaló un libro suyo y un vinilo con Villancincos del Alosno. Carlos se desprendió de una joya y se la dio a alguien a quien no conoce…

Valverde, es… otra cosa. Lo dice el fandango: “Valverde de mi Valverde / Valverde de mi consuelo / ¡ay, quién estuviera en Valverde / aunque durmiera en el suelo / debajo de un pino verde”  Tierra de gurumelos, botos artesanos, gente que canta y sueña. En Valverde tienen un erudito del folclore de Huelva. Se llama Tomás López. Es amigo; acaba de invitarme a las III Jornadas Marochas en el 5 y 6 del agosto. No sé si podré ir…

“Calañas ya no es Calañas, / que es un segundo Madrid / quien ha visto por Calañas / pasar el ferrocarril / a las dos de la mañana” Pues eso.  En Tharsis está a flor la crisis de la mina;  en Puebla de Guzmán se adelantaron en un año a la proclamación de la República. En El Cerro del Andévalo  celebran por mayo, la romería de San Benito - dicen, los que saben, que es la más antigua de España- acaban de descubrir una plantación de marihuaha… ¡Algo horrible!


En Villanueva de los Castillejos una enorme naranjal abastece a la industria de zumos. Paymogo tiene nombre oriental y Sanlúcar de Guadiana una barca que cruza el río y lleva a Alcoutim que es Portugal…

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3 comentarios:

  1. El Andévalo es tierra de buena gente, sana, muy arraigada a sus tradiciones y con trazas de mineral en sus entrañas. Y bebe -manguara, que decía el inglés-. Y baila. Y canta.
    Alosno para fandangos,
    Las Cruces pa vertederas;
    El Cerro para mujeres,
    Calañas, pa borracheras.
    Alosno para fandangos.
    Si puedes, ven a las jornadas de Encinasola. Te espero.

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  2. Haré todo lo posible por estar; ya sabes cómo me tira la tierra y su gente.

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  3. Precioso y preciso retrato andevaleño, Pepe. A lo mejor no sabías que mi bisabuela paterna, Ana Mogeda, era cerreña...

    Ni le rezo a san Benito,
    ni entiendo de jamugueras,
    pero tengo en ese sitio
    la sangre de los Mogeda,
    y pa mí El Cerro es bendito.


    Un abrazo.
    Antonio

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