viernes, 30 de enero de 2015

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Sombrerito de paja


Si el tiempo se ponía ‘raro’ disertaba del asunto pero siempre con pie cambiado. Y como sabía más que nadie, opinaba y pontificando: de vino, pintura, del campo, de fútbol, de la prima de riego, o de la metensícosis de la materia. ¡Un artista; oigan un artista completo!

Si amanecía un día ventoso no pisana la calle. El viento gélido que sopla al revolver de las esquinas afecta a sus oídos. Ya se sabe, las otitis duelen una barbaridad. Eso se combate con bufanda de doble vuelta y un gorro con orejeras.

Los días de lluvia son un auténtico calvario. Se vuelven los paraguas, salpican los charcos; las losetas de la calle como no encajan bien – por culpa del ayuntamiento, ¡qué caramba! - salpican… y el paso de las borrascas, naturalmente, le pedían su permiso para cruzar los cielos.

Agosto de fuego. Siesta abrasadora . Se recogían las almendras en los pechos del La Atalaya. Aquello no era sol en las costillas. Ni calor, ni asfixia en el aire… No, no.  Era todo eso y un poco más. Al agua del cántaro le faltaba poco para arrancar a hervir. El manijero le dice:

-          Apareja el mulo, ve a la fuente de Pedro y te traes una carga de agua para la merienda.

-          ¿Por qué no mandas a otro? Es que si me mojo los pies…

Su equipo era de medio pelo. Las derrotas, moneda de cambio; las victorias se contaban casi como algo anecdótico. Todo aquello no era fruto de la mediocridad que tenían encima. No, no. Era porque todos los árbitros del mundo mundial los perseguían  y favorecían a los contrarios.

Barra del bar; grupo de contertulios. Opinaba y opinaba. Hablaba de tratos de limones. Daba una disertación sobre los mercados internacionales afectados por la inestabilidad de la moneda. El interlocutor le echó en cara su ignorancia.
-          “¡Es que yo soy químico!”.

-          ¿Químico? ¿Químico, tú? Si tú no sabes ni aliñar un gazpacho…

La guinda se la puso la abuela de una amiga mía: “Es como los sombreritos de paja, que no sirve… ni pa el sol ni pa el agua”.

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