martes, 13 de enero de 2015

Una hoja suelta del cuaderno de bitacora. La chica de negro

                                           

Era como pasada la mediación de la mañana. El sol ya estaba alto; la brisa aún no se había levantado;  brillaban las gotas de rocío. Las banderas que escoltan el arco que imita a algo antiguo en la Fuente de la Manía estaban quietas.

La circulación de vehículos ya no era tan intensa… Los coches se ceden el paso en la rosa de los vientos que se forma en ese cruce de caminos. La sierra del Valle, en la lejanía, muestra la caliza desnuda. Sube una nube vaporosa desde los bajos de vega: es la evaporación

La chica viste de negro. No por nada especial: sabe que el color le favorece.  Enfila la Avenida Pablo Ruiz Picasso. La chica hace unos años que entró en esa edad donde la madurez es la que manda. Es invierno, la chica va abrigada.

Es coqueta, sensual, enigmática. Rompe la uniformidad  y pone colorido con un pañuelo rojo al cuello. Usa minifalda; botas de cuero a media caña, a juego. …Pudo haber sido la musa de Claude Lelouch en “Un hombre y una mujer” porque tiene el embrujo de Anouk Aimée; pudo ser la musa de Fellini en “La dolce vita”; pudo…

Protegía los ojos de los rayos del sol con unas gafas de cristales ahumados. Un abrigo largo ocultaba siluetas de un cuerpo bien conformado. La chica es de estatura media. Todo es armonía.

La chica se corta el pelo a media cara. Anda con paso firme. Lleva en su mano una bolsa. Ha estado de compras. La bolsa pende, por el peso, de manera vertical y se acompasa con el andar garbeado y seguro de la chica. Cruzó por uno de los pasos  habilitados. Lo hizo por el que permite salvar la carretera que va a Flores…


La chica forma parte de eso que llamamos vida. La vida de cada mañana de un pueblo con nombre. La chica tiene, también, nombre y dos apellidos. La chica pone hoy el acento sin que ella lo sepa - ¿o sí lo sabe? – a unas líneas sueltas… 

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