martes, 21 de enero de 2014

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Entre pícaros anda el juego

                                 

No estamos de reestreno del teatro de Siglo de Oro ni en la reencarnación de aquella España de miseria y pobreza (en lo material) porque en la otra - en la de la Cultural - daban sopas con honda. No. Aquí no caben más sinvergüenzas por metro cuadrado.

Quien  condenado  por cohecho - y otras cosas que vendrán- pide al gobierno el indulto; quien por asesinato en carretera  se las anda por veredas parecidas. Quien por saqueador de Ayuntamiento…Compungido, apenado y triste –dice- que se arrepiente. Pronto ha olvidado el pregón del pasado verano: la Ley está para cumplirla… Pues blanco y en botella.

Uno - de los muchos que han ensuciado algo tan digno como la UGT- lo echa todo a una campaña contra el sindicalismo. Oiga, maestro ¿y, los que han metido la mano, también, son un invento? A lo mejor no hay que buscar fuera a los dañinos…

El duque y señora si no se llevan por delante a la Casa Real… poco les va faltar. ¡Lo que son las cosas! La izquierda harta de salir a la calle con banderas que piden la República y van a ser la hijita querida y el yerno… “¡Cosas veredes, amigo Sancho!”

El fiscal pide cuatro años de prisión para un ‘artista’ que vive a costa de los artistas. Se  gastó cuarenta mil euros en ‘otras artistas’ (vamos, en putas, hablando en cristiano); un obispo solicita al Estado que pida perdón a ETA y un recién creado Cardenal se mete en un berenjenal a costa nada menos que de la homosexualidad…


No merece la pena seguir. Rinconete y Cortadillo viven y colean. Por el Arenal sevillano, por la Villa y Corte, por Levante,  por las Islas Baleares o por donde dicen que es “bona si la bolsa sona”… Aquí, hay poco arreglo.

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