jueves, 19 de septiembre de 2013

Una hoja del cuaderno de bitácora. Pero aquí no llega el mar

        

Los castaños de India del Retiro sacan ya del ropero la ropa de otoño. Se visten con parsimonia; para luego piden turno las acacias y los plátanos orientales… Por el cielo azul y limpio se descuelgan, desde el Guadarrama, girones de nubes velazqueñas. Hace una mañana de luz y calor.

Bulle la gente. Por el barrio de las Letras suben grupos de excursionistas. Un guía, plano en mano, marca el camino. Le siguen. Van hacia la casa donde dicen que vivió Lope de Vega. Un mercadillo de viejo llena la calle de Cervantes. Se respira literatura y citas de autores marcadas en letras de metal sobre las losas del suelo.

Quevedo sale al encuentro desde el rótulo en la esquina de la calle a la que da nombre, y en una pintura –muy buena- en el testero de un establecimiento. En la cerámica del frontispicio, anuncia: ‘Venta El Buscón’ y, así suma y sigue.

Habla –es una manera de decir- Galdós de la iglesia de San Sebastián, donde enterraron a Lope y dice que tiene dos caras. Una se asoma al barrio de pueblo pobre; la otra, al público comercial y de pelaje distinto que entonces - cuando lo escribía don Benito - vivía en la Plaza del Ángel.

En esta iglesia de San Sebastián fue cura propio don Pedro Díaz de Castro, Doctor en Teología por Alcalá y cura adscrito al Arzobispado de Toledo… Costeó el retablo -quemado cuando los tiempos del odio - de la capilla de la Virgen del Rosario. Había nacido en Álora, en la segunda mitad del XVII; murió en Madrid en 1737.

En la plaza de Santa Ana, Calderón y Lorca - uno a cada  extremo - miran hacia el Teatro Español; en las terrazas la gente deja que pase el tiempo. Viene bien la cerveza fría. Picotean las palomas en un suelo de arena fina. Los mosaicos de Villa-Rosa (por las noches acoge el embrujo del flamenco) pregonan bellezas de Andalucía.

En  ‘La Celestina’ Príncipe 17 (librería de viejo). … pregunto, cojo algo, compro…Me intereso por … Nos emplazamos para la próxima visita. De don Luis de Góngora, en el suelo de la calle, han dejado para quien quiera leerlo un fragmento del ‘Ande yo caliente’ y el La Fontana de Oro evocan a don Benito…


El vermú de Lhardy, los callos de Casa Alberto en la calle Huertas, el bacalao de Labra en la de Tetuán, el picoteo del azar, pero ¿lo mejor? Lo mejor, el rato con mi amigo Antonio Javier. Alumno de Los Llanos, Perote con mayúscula y, Jefe de la página Web de la COPE. Hablamos

4 comentarios:

  1. Preciosa forma de describir un día por el "Barrio de las letras" como le llamas. Evocando a tantos personajes famosos. Nueva mente gracias por aportar a todos tus conocimiento amigo José.

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  2. El mismo orgullo que para el Maestro era ser nombrado Doctor Amoris Causa del Colegio Los Llanos, lo es para que me identifiques como alumno de ese colegio que un día fue y cada vez queda menos. Un abrazo, y que echemos muchos ratos más como estos arreglando nuestro Málaga y nuestro pueblo.

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  3. ¿También Madrid?.
    Una lección de saber estar en una ciudad. A uno se le queda el cuerpo con ganas de tomar el escrito como guía, coger el coche y plantarse en Madrid.
    Perdí el norte y he recuperado el rumbo con este "cuaderno de bitácora".
    Un abrazo

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  4. Tú no escribes Pepe, pregona y difunde lo que ve al rededor, rodea a las personas y las hace vibrar bajo esas letras unidas.

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